Joshiah

5 de Junio de 2011

Bien, ahora, ciertamente es un placer ser invitados nuevamente a vuestro nivel vibratorio. Una vez más, nos gustaría expresar nuestros saludos a cada uno de vosotros y también nuestra gratitud por ofrecernos, una vez más, esta oportunidad de entrar en vuestro nivel vibratorio, interactuar y compartir con cada uno de vosotros.

Antes de comenzar esta tarde, quisiéramos recordaros, una vez más, que existe para vosotros la oportunidad de participar en lo que hemos denominado una comunicación silenciosa o una interacción telepática en ese intercambio de información con otras entidades que estarán con nosotros esta tarde, o incluso con esa parte de vosotros a la que os referís como el yo superior o esa chispa de conciencia que sois, responsable de la creación de esta realidad que existís y experimentáis en este nivel vibratorio.

Y una vez más, descubriréis que, como resultado de la energía que habéis creado en este espacio, os resulta bastante fácil alterar vuestra conciencia y entrar en ese estado meditativo. Y en ese estado alterado de conciencia, tendréis la oportunidad de esa interacción telepática en el intercambio de información, una interacción que muchas veces es mucho más pertinente para vuestros deseos individuales que la información que expresamos mediante este uso bastante limitado del vocabulario. También es una información que puede ayudaros en vuestro llamado proceso de creación dentro de vuestro estado de conciencia despierta, aunque en ocasiones no parezca que recordáis o rememoráis que haya existido alguna interacción en ese estado alterado de conciencia.

Veréis, esta realidad que experimentáis en este nivel vibratorio, en vuestro estado de conciencia despierta, es una realidad que, una vez más, valida vuestro sistema de creencias. Es la realidad creada por esa chispa de conciencia que sois, ese yo superior, si así lo deseáis llamarlo, con el cual os animamos a interactuar y compartir.

No es importante para nosotros si os comunicáis o no, mediante ese intercambio telepático de información, con esa chispa de conciencia que sois. Irónicamente, sí es importante para la chispa de conciencia que sois. Si elegís no tener esa comunicación, si elegís creer que no tenéis el control, si elegís creer que lo que hacéis en vuestro llamado estado de conciencia despierta tiene muy poco impacto sobre lo que experimentáis en esta realidad, entonces esa chispa de conciencia que sois no juzga si eso es correcto o incorrecto, sino que valida ese sistema de creencias.

Y así, observamos vuestra realidad desde la misma perspectiva desde la cual vuestra llamada chispa de conciencia, ese yo superior que sois, observa vuestra realidad. Y no juzgamos si estáis haciendo lo correcto o lo incorrecto. Podéis hacer lo correcto o lo incorrecto; es la elección que hacéis. Lo correcto y lo incorrecto existen únicamente en vuestro estado de conciencia despierta. Nosotros no juzgamos. La chispa de conciencia que sois tampoco juzga, sino que os entrega aquello que deseáis y valida las creencias que sostenéis.

Y si elegís creer que no tenéis el control, podéis tener esa experiencia. Una vez más, no es correcto ni incorrecto. Ciertamente no os animaríamos a ir en una dirección u otra. Si elegís creer eso, adelante. La ironía es que sí controláis la realidad que experimentáis en vuestro estado de conciencia despierta: toda la realidad, no solamente una parte de ella.

Una vez más, esa realidad es una validación de las creencias que sostenéis, creada por esa chispa de conciencia que sois, sin juzgar si es correcta o incorrecta. Aquello que sostenéis como creencia en vuestro estado consciente puede influir, e influye, en la realidad que experimentáis. Y la chispa de conciencia, el yo superior, una vez más, no juzga si es correcto o incorrecto; simplemente os entrega aquello que deseáis.

Así pues, aquello que sostenéis como creencias en vuestro llamado estado de conciencia despierta influye definitivamente en vuestros pensamientos y sentimientos. Influye claramente en las decisiones que tomáis. Cada uno de vosotros puede aceptar y comprender que vuestras decisiones están influenciadas por la manera en que pensáis y sentís acerca de un determinado elemento que estáis creando o experimentando en vuestra realidad, en vuestras actividades cotidianas.

Y las creencias que sostenéis en vuestro estado consciente también tienen un impacto sobre las elecciones, decisiones, pensamientos y sentimientos que rodean esa realidad particular que estáis experimentando. Una vez más, en vuestro estado de conciencia despierta, cada uno de vosotros puede aceptar esto.

Sin embargo, se vuelve mucho más difícil aceptar que la influencia que ejercéis mediante esas elecciones y decisiones en vuestro estado de conciencia despierta también está influenciada por creencias que sostenéis en vuestro llamado subconsciente, creencias que muchas veces fueron establecidas en estados alterados de conciencia. Para muchos, este es un concepto muy difícil de comprender. Lo entendemos. Sin embargo, es una descripción muy precisa de cómo creáis vuestra realidad.

Lo que pensáis y sentís está influenciado por vuestras elecciones, por vuestras decisiones y por vuestras creencias. Vuestras actitudes, especialmente las actitudes espontáneas, pueden ofreceros vislumbres de aquello en lo que realmente creéis.

Por lo tanto, una vez más, como hemos sugerido, muchos creen que las acciones que mantenéis en vuestro estado consciente pueden influir en vuestra realidad, y por eso desarrolláis toda clase de métodos y sistemas para mantener la actitud adecuada, ya que esta influye en vuestras decisiones, en vuestras elecciones y en vuestros pensamientos y sentimientos. Y hasta cierto punto, estos métodos pueden tener bastante éxito al influir también en vuestra realidad.

Pero si ahí es donde comenzáis, os encontraréis con un problema. Cuando un determinado proceso de creación se desarrolla en vuestra realidad —y sois responsables de él, pues no está allí por casualidad— dicho proceso valida una creencia que sostenéis. Como resultado de esa validación, aparecen actitudes espontáneas.

Muchas veces, estas son actitudes que no os gusta experimentar en vuestro estado de conciencia despierta, actitudes que conscientemente habéis intentado eliminar de vuestro proceso de pensamiento y de vuestro proceso emocional. Sin embargo, no habéis tenido éxito hasta el punto de impedir que esa actitud aparezca espontáneamente cuando os involucráis en la experiencia de una determinada realidad.

Os sugerimos que prestéis atención a esas actitudes espontáneas. No las ocultéis ni las apartéis, porque son vislumbres de la creencia que sostenéis y que es responsable de la realidad que estáis experimentando.

Si tenéis esas llamadas creencias conscientes que sostenéis, también tenéis vuestras llamadas creencias subconscientes. Y son las creencias subconscientes las que tienen un mayor impacto, si así lo deseáis, sobre esta realidad que estáis experimentando en vuestro estado de conciencia despierta.

Las creencias subconscientes son elegidas por vosotros. Es importante comprender que vosotros las elegís. Y, de hecho, pueden ser influenciadas y son influenciadas por los pensamientos, sentimientos, elecciones y decisiones que tomáis en vuestro llamado estado de conciencia despierta; por aquello que deseáis y por aquello que esperáis experimentar en vuestro proceso de creación dentro de vuestro estado de conciencia despierta.

Animaros a entrar en este estado alterado de conciencia, ese estado meditativo, tiene como propósito permitir que, en dicho estado alterado de conciencia, podáis entrar en contacto e interactuar, hasta cierto punto, con ese yo superior que sois, y ejercer una influencia directa sobre los sistemas de creencias que son sostenidos por ese subconsciente.

Ahora bien, para muchos esto se convierte en un concepto muy difícil de comprender. Resulta difícil creer, en primer lugar, que poseéis este llamado yo superior, esa chispa de conciencia responsable de la creación de todo lo que experimentáis. Y además de eso, sostenéis sistemas de creencias en ese llamado subconsciente de los cuales no sois conscientes en vuestro estado de conciencia despierta.

Sin embargo, os aseguramos absolutamente que esto ocurre y está presente en cada individuo que existe dentro de vuestro nivel vibratorio. Vosotros elegís no tener acceso a ello desde vuestro estado de conciencia despierta.

Es vuestra elección colocar esas limitaciones. Como hemos sugerido muchas veces, vosotros, como elemento de conciencia humana, habéis acordado establecer una especie de energía electromagnética, a la que nos referimos como el velo, que limita vuestra capacidad para comprender quiénes y qué sois realmente en vuestro estado de conciencia despierta.

Sin embargo, la espiritualidad, esa chispa de conciencia que sois, solamente está oculta para vosotros. No ha desaparecido. No es algo que tengáis que buscar. Es algo que deliberadamente ocultáis de vuestro estado de conciencia despierta.

Pero al alterar vuestra conciencia, al entrar en un estado alterado de conciencia, mientras conserváis algún tipo de memoria de la interacción entre vuestra mente consciente y vuestra mente subconsciente, es posible interactuar con ese llamado yo superior, esa chispa de conciencia que sois, e influir en los sistemas de creencias para alterar la realidad que experimentáis en vuestro estado de conciencia despierta.

Una vez más, esa chispa de conciencia que sois no juzga si algo es correcto o incorrecto. Os entrega aquello que deseáis y valida las creencias que sostenéis, sin excepción.

No existen accidentes en vuestra realidad, en vuestras actividades cotidianas. No existen accidentes; existen validaciones de sistemas de creencias, realidades que creáis para experimentar las emociones y sentimientos que rodean esas interacciones y, posteriormente, la validación de esos sistemas de creencias.

Si elegís creer que no tenéis el control, eso sigue siendo una elección. Y es un sistema de creencias. Y, hasta cierto punto, se valida a través de las realidades que experimentáis. Pero la chispa de conciencia que sois nunca juzga si eso es correcto o incorrecto; simplemente se regocija y os entrega la validación de vuestro sistema de creencias, sin excepción.

Por lo tanto, para aquellos que eligen no entrar en este estado alterado de conciencia o no participar en lo que denominamos una comunicación silenciosa, no significa que no influyan en la realidad desde un estado consciente. Lo que ocurre es que, desde ese estado consciente, resulta muy difícil —aunque no imposible— influir en el yo superior, en esa chispa de conciencia que sois, en comparación con cuando intentáis ejercer esa influencia desde un estado meditativo o un estado alterado de conciencia.

De la misma manera, si deseáis obtener conocimiento que os ayude a comprender vuestra espiritualidad, quiénes y qué sois realmente, es mucho más difícil lograrlo desde el estado de conciencia despierta que entrando en un estado alterado de conciencia, aquello que llamáis un estado meditativo.

Mientras os encontráis en ese estado alterado de conciencia y conserváis la memoria de la interacción que ocurre entre vuestra conciencia despierta y la conciencia de vuestro llamado subconsciente, o esa chispa de conciencia que sois, podéis acceder a una comprensión mucho más profunda.

Hemos sugerido muchas veces que las respuestas están en vuestro interior. Están dentro de vosotros. Por ello os animamos a involucraros en esa interacción. Es vuestra elección.

Veréis, una vez más, nosotros no juzgamos si es correcto o incorrecto. Si elegís no participar en actividades de estado alterado de conciencia, esa es vuestra elección. No es correcto ni incorrecto. Es simplemente vuestra elección, y valida las creencias que sostenéis.

Y si entráis en este estado alterado de conciencia, si así lo elegís, entonces las creencias que sostenéis respecto a vuestro proceso de creación de la realidad también pasan a formar parte de esa experiencia.

Una vez más, no es correcto ni incorrecto si creéis que no tenéis el control, o si creéis que tenéis guías y ángeles, o si creéis que existe alguna otra entidad, fuerza o poder energético que está creando esta realidad que estáis experimentando. Entonces, cuando entráis en ese estado alterado de conciencia, será mejor que llevéis con vosotros ese sistema de creencias y permitáis que esos llamados guías y ángeles, o cualquier cosa que creáis que influye en vuestra realidad, participen en esa interacción, si deseáis experimentar algún grado de éxito.

No es correcto ni incorrecto. Es una elección que hacéis. Veréis, cuando creéis que no tenéis el control, entonces la realidad que experimentáis valida ese sistema de creencias. Si creéis que tenéis guías y ángeles que pueden influir en vuestra realidad, entonces experimentaréis realidades que ciertamente parecerán estar influenciadas por fuerzas que están más allá de vuestro control.

Y puede tratarse de una realidad positiva. No estamos sugiriendo, por ejemplo, que siempre sea una realidad negativa la que experimentáis, en absoluto. Puede ser una realidad muy deseable. Pero, aun así, será una realidad que, desde vuestro estado de conciencia despierta, parecerá validar la creencia de que esos llamados ángeles o guías están creando o influyendo en vuestra realidad por vosotros.

Y nuevamente, no estamos sugiriendo en ningún caso que se trate de un sistema de creencias correcto o incorrecto. Más bien, es un sistema de creencias validado por la chispa de conciencia que sois. Y cuando entráis en el estado meditativo, se vuelve muy difícil separar el llamado estado consciente y vuestro estado subconsciente de la influencia de esos supuestos poderes que forman parte de vuestros sistemas de creencias y que influyen en vuestra realidad.

Es importante comprender que no es correcto ni incorrecto. Veréis, lo correcto y lo incorrecto, una vez más, son conceptos de la conciencia humana despierta. No existen en el nivel desde el cual creáis vuestra realidad. La chispa de conciencia no juzga si algo es correcto o incorrecto, sino que os entrega aquello que deseáis y valida vuestros sistemas de creencias sin emitir juicio alguno.

Nunca observa una experiencia y dice: “No creo que debieras experimentar eso en absoluto. Creo que deberías tener una experiencia diferente”. Más bien, todas ellas son experiencias que deseáis tener para validar vuestras creencias. Y entonces, esa chispa de conciencia que sois os las entrega.

Desde vuestro estado de conciencia despierta, podéis interpretar que existen otras entidades o fuerzas que están influyendo en vuestra realidad, o al menos en alguna parte de ella, sobre la cual parecéis no tener control. Esa es vuestra elección.

Una vez más, es importante comprender el concepto de que sois vosotros quienes limitáis vuestra comprensión en vuestro estado de conciencia despierta. No es algo que os haya sido impuesto. No es que hayáis sido colocados aquí porque necesariamente debáis atravesar algún tipo de proceso de crecimiento. A menos, por supuesto, que deseéis creer eso, y entonces podéis tener esa experiencia.

Podéis tener cualquier cosa que deseéis. No solo podéis tenerla, sino que la tenéis. Esa es la ironía: ya tenéis aquello que deseáis.

Lo que estamos sugiriendo es que, mediante un verdadero estado alterado de conciencia, es posible establecer una conexión más directa e interactuar con esa chispa de conciencia que sois. No es necesario hacerlo de esta manera; existen otros métodos y técnicas que pueden funcionar para vosotros si no deseáis involucraros en ello.

O si deseáis creer que no tenéis el control y sostenéis sistemas de creencias suficientemente fuertes como para pensar que quienquiera que esté a cargo solo os dará aquello que constituya una realidad positiva para experimentar en vuestro estado de conciencia despierta, también podéis tener eso. No es correcto ni incorrecto. Es muy difícil de lograr, pero no es correcto ni incorrecto.

Veréis, cuando creéis que no tenéis el control, es como lanzar una moneda al aire. Si creéis que no tenéis el control, existirán realidades que experimentaréis para validar esa creencia. No solo cada realidad que experimentáis validará esa creencia, sino que esas realidades se volverán muy difíciles de modificar.

Experimentáis aquello que deseáis. Y si deseáis experimentar realidades que os den la impresión de que no tenéis el control, entonces tendréis esas realidades. Y en esas situaciones, se vuelve mucho más difícil alterar la realidad mediante vuestros pensamientos y sentimientos, mediante vuestras elecciones y decisiones. No es imposible, pero sí mucho más difícil.

Y cuando alguien comprende que realmente tiene el control de su realidad, puede que le guste o puede que no le guste en absoluto. Sin embargo, sigue siendo su creación, una creación que valida las creencias que sostiene.

Y para acceder a esas creencias, una vez más, resulta útil alterar la conciencia y entrar en lo que llamáis un estado meditativo. Y en ese estado alterado de conciencia, comunicarse o intentar conectarse con el yo superior, y conservar el recuerdo de esa conexión, se convierte en una posibilidad que puede transformarse en una probabilidad.

Esa probabilidad puede ayudaros a comprender qué creencia es la responsable de la realidad que estáis experimentando.

Y una vez más, las elecciones, decisiones, pensamientos y sentimientos que sostenéis en vuestro estado de conciencia despierta influyen en vuestra realidad.

Y esto nos lleva continuamente a nuestra sugerencia: si os gusta quiénes sois, si os amáis conscientemente y comenzáis a tener esa expectativa, entonces es posible para vosotros experimentar una realidad que llamaríais muy positiva. Y esperáis que ocurra porque creéis que merecéis experimentar esa realidad.

Creéis que merecéis experimentar una transformación de una realidad que quizá consideráis poco deseable. Creéis que, incluso si existen otras entidades que pensáis que influyen en vuestra realidad, debido a que os agrada quiénes sois y os amáis conscientemente, es posible tener una realidad que valide ese deseo.

Y así, una vez más, os animamos a participar en nuestra llamada comunicación silenciosa o interacción telepática en el intercambio de información, no solo cuando participáis en un grupo similar al que tenemos esta tarde, sino también diariamente, para que alteréis vuestra conciencia y, en ese estado alterado de conciencia, tengáis el propósito y el deseo de interactuar con esa chispa de conciencia que sois.

Muchas veces, en ese estado alterado de conciencia, vuestro estado consciente, vuestra mente consciente, tiene una influencia mucho más directa sobre ese llamado yo superior que sois. En ese estado alterado de conciencia dejáis de lado muchas de las ideas y conceptos egoicos que sostenéis en vuestro estado de conciencia despierta. Y comenzáis a tener vislumbres del verdadero proceso de creación de esta realidad que experimentáis en vuestro estado de conciencia despierta. Comenzáis a creer que, en ese estado alterado de conciencia, podéis influir en los sistemas de creencias e influir en vuestra realidad de una manera que os resulta muy difícil lograr desde vuestro llamado estado de conciencia despierta.

Vosotros, en ese estado alterado de conciencia, tenéis la oportunidad de experimentar esa interacción telepática, si así lo deseáis, con el yo superior que sois. Esto os permite dejar a un lado esta llamada experiencia física que tenéis en vuestro estado de conciencia despierta y experimentar la existencia de una conciencia que se encuentra dentro de cada uno de vosotros. Y es desde esa conciencia interior de donde surge el proceso de creación de la realidad.

Tenéis la oportunidad de vivir esa experiencia de ir hacia vuestro interior y obtener vislumbres de la comprensión y de la información que deseáis en vuestro estado de conciencia despierta. Y en ese estado alterado de conciencia podéis tener una experiencia mucho más íntima con vuestro proceso consciente de creación y desarrollar la capacidad de influir en vuestra realidad de una manera que resulta muy difícil de alcanzar en vuestro llamado estado de conciencia despierta.

Por lo tanto, os animamos a entrar en ese estado meditativo. Dentro de vuestro sistema de creencias sociales existen diversas ideas acerca de la meditación. Para algunos, es un concepto muy difícil de comprender porque, al igual que vuestra creencia en la evolución, valida vuestra realidad: si algo es difícil de lograr, parece tener más propósito y más valor si requiere esfuerzo.

Si se trata de un proceso simple y accesible para todos, entonces parece que alguien pierde la supuesta capacidad de ejercer una influencia real sobre su realidad. Eso también es una validación de una creencia que sostenéis.

Cada uno de vosotros entra en estados alterados de conciencia de manera regular. Muchos simplemente no creen que, en esos estados alterados de conciencia, estén influyendo en su realidad. Asimismo, muchos creen que es muy difícil conservar el recuerdo de esa interacción. En realidad, no lo es; solo resulta difícil porque elegís que sea difícil.

Alterar vuestra conciencia comienza en el mismo momento en que cerráis los ojos. En el instante en que cerráis los ojos, entráis en un estado alterado de conciencia diferente de aquel en el que os encontráis cuando estáis despiertos con los ojos abiertos.

Al cerrar los ojos, habéis dado uno de los primeros pasos, y quizás uno de los más importantes, hacia ese estado alterado de conciencia, porque elimináis muchas de las imágenes que influyen sobre vuestra mente consciente. Aunque seguís siendo conscientes de otros sentidos, habéis eliminado uno de los sentidos principales y quizás el más importante que limita vuestra capacidad para conectar con vuestro llamado yo superior.

Así que, cuando cerráis los ojos, comenzáis el proceso. Y a partir de ahí, simplemente se trata de relajarse.

Realmente es así de simple. No es difícil. La ironía es que, incluso si no tenéis un propósito específico, incluso si simplemente cerráis los ojos y permitís que vuestro cuerpo físico se relaje, os estáis poniendo más en contacto con vuestro subconsciente, os estáis poniendo más en contacto con vuestro yo superior.

Y, lo creáis o no, estáis influyendo en la relación entre vuestro yo consciente despierto y vuestro yo superior, o esa chispa de conciencia que sois.

Así comienza el proceso. Y luego podéis mantener ese estado de conciencia. Existen diversos tipos de interacciones que podéis experimentar y tener, si así lo deseáis. Podéis realizar una meditación sencilla en la que simplemente deseéis dejar todo a un lado, despejar vuestro interior y permitiros entrar en contacto con esa chispa de conciencia que sois.

Parece algo muy sencillo, pero vuestra mente consciente, esa mente consciente tan ocupada que cada uno de vosotros posee, continúa intentando influir sobre aquello que estáis experimentando.

Habéis establecido un velo, una especie de energía electromagnética, que hace que os resulte muy difícil interactuar con esa chispa de conciencia que sois y también conservar el recuerdo de esa interacción. Muy difícil, sí, pero no imposible.

A medida que entráis en este estado meditativo con esa intención, continuamente aparecen pensamientos que parecen explotar dentro de vuestra mente. Y muchas veces resulta muy tentador permanecer en ese punto y tener interacción con esos pensamientos.

Y no estamos sugiriendo ni por un instante que haya algo incorrecto en permanecer allí o participar en ese tipo de visualizaciones que podéis estar experimentando. Estas pueden ser muy beneficiosas tanto para vuestro cuerpo físico como para vuestra mente y para vuestro estado de conciencia despierta.

Y de ninguna manera estamos sugiriendo que no debáis experimentar ese tipo de interacciones con vuestro llamado ser interior.

Pero ir más allá de eso se vuelve muy difícil. Trascender esas visualizaciones implica intentar dejarlas a un lado y avanzar cada vez más profundamente. Sin embargo, a través de ese proceso de profundizar cada vez más, comenzáis a obtener vislumbres de quiénes y qué sois realmente. Comenzáis a agradaros más a vosotros mismos y comenzáis a desarrollar la capacidad de amaros conscientemente. Eso está disponible para cada uno de vosotros.

También podéis, en este estado alterado de conciencia, ejercer una influencia más directa sobre vuestros llamados sistemas de creencias y sobre vuestro llamado yo superior, que está creando y validando esos sistemas de creencias mediante el uso de la visualización.

Podéis desear que ciertos acontecimientos ocurran en vuestro estado de conciencia despierta y, al utilizar vuestra imaginación, estáis visualizando determinados eventos sucediendo en vuestro cuerpo físico y en vuestra realidad física. Tenéis la capacidad de influir en vuestra realidad desde ese estado alterado de conciencia.

La visualización es una extensión de la imaginación. Y a medida que extendéis vuestra imaginación y la utilizáis en esa visualización, comenzáis realmente a ofrecer, por así decirlo, a vuestro yo superior una imagen concreta de aquello que deseáis.

Veréis, una vez más, esa chispa de conciencia que sois os entrega aquello que deseáis, sin juzgar si es correcto o incorrecto. Y cuanto más claros podáis ser en vuestra imaginación, cuanto más clara sea vuestra comprensión de aquello que deseáis, más fácil será crear eso en vuestra realidad.

Cuando vais hacia vuestro interior y conectáis con esa chispa de conciencia que sois, entonces la otra parte del proceso de creación, que es la expectativa, se fortalece, porque comenzáis a agradaros más a vosotros mismos y comenzáis a amaros conscientemente.

Y a través de este círculo, vuestros pensamientos y sentimientos influyen en vuestras elecciones y decisiones, influyen en aquello que deseáis. Vuestra imaginación influye en el proceso de creación, pero el hecho de que realmente esperéis que aquello se manifieste en vuestra realidad fortalece la experiencia y puede incluso determinar si tenéis éxito o no en vuestro proceso creativo.

Si no os gusta quiénes sois o no os amáis conscientemente, si no creéis que tenéis el control, si no creéis que es posible para vosotros crear e influir en la realidad, entonces esa chispa de conciencia que sois os entregará eso con la misma disposición con la que os entregaría exactamente lo contrario: una realidad en la que comprendéis que tenéis el control completo.

Cuando observáis a las personas que existen dentro de vuestro nivel vibratorio y en vuestro estado de conciencia despierta, veis que algunas parecen tener la realidad que vosotros desearíais experimentar, mientras que otras parecen vivir una realidad que consideraríais mucho menos deseable, incluso extremadamente indeseable.

Comprended que cada una de esas personas crea su realidad exactamente de la misma manera. Esa chispa de conciencia que son valida sus sistemas de creencias y les entrega aquello que desean, sin excepción.

No existe diferencia entre la persona que creéis que lo tiene todo y aquella cuya realidad consideráis poco deseable. Ambas crean su realidad exactamente del mismo modo: mediante sus elecciones y decisiones, mediante sus pensamientos y sentimientos, mediante su imaginación, mediante sus deseos y mediante la validación de sus sistemas de creencias.

Realmente es así de simple. La única limitación para la creación que experimentáis en vuestro estado de conciencia despierta es vuestra imaginación. La única limitación que imponéis a vuestra imaginación y a vuestra capacidad para crear esa realidad es aquello en lo que creéis y si realmente creéis que sois dignos de ello y, por lo tanto, tenéis la expectativa de manifestarlo en vuestra experiencia de conciencia despierta.

La ironía es que, sin excepción, lo hacéis de todos modos. Creáis vuestra realidad. Sois el dios que buscáis. Y no podéis dejar de llegar a esa comprensión.

Todo lo demás que experimentáis en este estado de conciencia despierta dentro de vuestro nivel vibratorio es ilusorio. Es una ilusión significativa, pero sigue siendo una ilusión que valida vuestros sistemas de creencias, vuestra creación y vuestra realidad, sin excepción.

Ahora haremos una pausa por un momento. Si tenéis preguntas, estaremos dispuestos a regresar e intentar responderlas.

Mientras tanto, os recordamos que no estamos separados por el tiempo ni por el espacio, sino por un nivel vibratorio. Si elegís interactuar con nosotros, solo tenéis que expresar vuestra intención y recibiremos con agrado esa oportunidad de interactuar y compartir con vosotros.

Y así nos despedimos, con amor y con paz.