Confederación

Preocupación y oración

6 de junio de 1993

Pregunta del grupo: La pregunta de esta tarde tiene que ver con el proceso de la preocupación y la oración. Parece que cuando uno se preocupa en exceso por una situación, en realidad está sembrando semillas que permiten que esa situación eche raíces y brote, crezca y se vuelva más probable como realidad. Y se hizo la sugerencia de que una forma de oración podría ser el camino más útil a elegir al tratar con una situación que le preocupa bastante; que expresar su preocupación al Creador, a un ángel, a un santo, a su yo superior, a quien sea, es mucho más útil para crear el ambiente interno que no solo le da paz mental y una sensación de perspectiva, sino que siembra las semillas de mayores posibilidades, de modo que aquello que le preocupa tenga más oportunidad de resultar de una manera favorable en lugar de la forma que usted teme que pueda resultar y sobre la cual tiende a preocuparse. Y nos gustaría conocer los comentarios de Q’uo sobre los conceptos de la preocupación y su efecto sobre una situación, y el concepto de la oración y su efecto sobre una situación.

Yo soy Q’uo. Saludos en el amor y en la luz del único Creador infinito. Nos complace estar con ustedes esta tarde y ser esa fuente llamada a su círculo para comentar su consulta acerca de la preocupación y la oración. Como siempre, pedimos que se utilice el discernimiento personal al escuchar estos pensamientos, pues no hablamos como autoridades, sino como sus hermanos y hermanas.

Al responder a su pregunta, comenzamos observando el estado de su especie y de su densidad. Se ha escrito que el hombre es un poco menor que los ángeles. Lo que separa el estado de la tercera densidad de esa hueste angélica es una ilusión en la cual la verdad está oculta, de modo que el generador de la positividad o de la negatividad es elegido —corregimos a este instrumento— es elegido únicamente en la fe, no porque las circunstancias de cualquier situación sean o se vuelvan claras.

La esencia de la tercera densidad es el esfuerzo por lograr claridad en medio de una confusión y una oscuridad incesantes. En esta situación sería milagroso que alguien no se preocupara. Parece haber un flujo continuo de circunstancias que no pueden ser controladas; los esfuerzos por controlar a menudo son inútiles. En ausencia de una acción que sea efectiva, la preocupación y el volver una y otra vez a la preocupación es natural. Sin embargo, como planteó su pregunta, es cierto que la preocupación excesiva coopera con lo que podría llamarse un destino impulsado por el deseo, de tal manera que solidifica más plenamente el asunto sobre el cual se expresa la preocupación.

Les pedimos que se sienten por un momento con la pura inevitabilidad de las circunstancias que generan preocupación. Ustedes han venido a esta densidad y a esta experiencia encarnacional plenamente conscientes y dispuestos a atravesar la caída del velo del olvido. Antes de que su vehículo físico presente fuera creado, ustedes eligieron esta circunstancia y esta línea continua de circunstancias. ¿Qué había en esto que fuera tan valioso? La joya que eligieron fue este mismo velo del olvido y la ceguera de las elecciones que estarían haciendo dentro de esta densidad y de esta encarnación. Es a este momento presente de preocupación al que han llegado, no por error ni equivocación y no por azar, sino paso a paso se han movido hasta aquí en una ceguera elegida, y cada asunto que ahora tienen delante es enfrentado dentro de esa ceguera.

¿Cuál es el valor supremo de esta elección ciega, sino precisamente que es ciega? Enfatizamos esto repetidamente porque, aunque parece que aquellos con discernimiento y aprendizaje espiritual tendrían una experiencia encarnacional cada vez más fácil y placentera, sin embargo, en términos de aquello que actúa como catalizador, ocurre lo contrario: cuanto mayor es la actividad del buscador dentro de la encarnación, más frecuentes son las elecciones y más intensamente es probada cada elección.

Así pues, esta situación que precipita la preocupación es la moneda común de la encarnación en tercera densidad, y como tal, recomendamos una consideración tranquila y contemplativa en cada ocasión en que surge la preocupación acerca de este hecho. Usted no vino aquí para disipar la preocupación y estar cómodo; más bien, vino a la arena de la tercera densidad para esforzarse en la oscuridad. Su mayor visión es el corazón ciego pero amoroso, pues se ve con el corazón la luz que no es visible para la mente; porque dentro del corazón reposa el espíritu del amor.

Este espíritu es un aspecto de la sabiduría que no tiene palabras en su densidad, y expresa su sabiduría en emociones cada vez más purificadas. Cuando el buscador llega por primera vez al estudio consciente de los procesos de toma de decisiones espirituales, al principio el corazón es menos que óptimamente puro en su expresión. El buscador comienza, día a día y meditación a meditación, a vaciar del corazón lo menos puro de su contenido, como si el corazón fuera un bolsillo en el cual se hubieran colocado muchas cosas, algunas de las cuales no eran deseables. Tras un tiempo de meditar y buscar, el corazón comienza a liberarse de tener que sostener tanto de aquello que es menos que puro; y entonces el corazón puede comenzar a derramar su sabiduría sobre la mente consciente.

Este proceso de purificación no es corto, y no deseamos sugerir que ustedes deban volverse conscientemente puros de corazón. Simplemente animamos a cada uno a hacer el trabajo de abrirse en meditación de manera regular y permitir que el corazón se vacíe de la trivialidad menor para que su tensión pueda ser más profunda y cada vez más pura.

El camino hacia la mente profunda pasa por lo que llamamos el corazón. Por eso nos enfocamos en esta palabra, “corazón”. Deseamos, de manera central, desligar la mente de la capacidad intelectualizadora de su cerebro, pues aunque uno puede hablar intelectualmente de verdades espirituales, las verdades solo son verdaderas en y como un todo cuando son sentidas más que comprendidas intelectualmente.

Ahora bien, los hemos colocado en la situación y hemos legitimado la preocupación hasta cierto punto. Sí, ustedes se preocuparán; no romperán este hábito por completo. Sin embargo, hemos sugerido que la verdad de la situación no se sirve mejor mediante la preocupación.

¿Cuál es entonces la manera de moverse en armonía con el destino impulsado por el deseo de tal modo que se hagan las elecciones más efectivas y positivas? Les pedimos que recuerden uno de sus escritos sagrados en el que el conocido como Pedro vio al conocido como Jesús caminando sobre el agua. Pedro, según está escrito, se emocionó al ver este milagro y saltó fuera de la barca para caminar hacia su maestro. Pero luego Pedro se dio cuenta de que estaba haciendo lo imposible, e inmediatamente dejó de caminar sobre las olas y comenzó a hundirse; sin embargo, el conocido como Jesús extendió su mano hacia Pedro, y Pedro fue nuevamente capaz de caminar sobre el agua con su maestro.

Este extender la mano hacia la inteligencia infinita que es fuente y final, es una imagen que muestra la esencia de la oración. Es una comunicación directa con aquello que rodea y hace posible la ilusión que ahora se experimenta. Orar es organizar las energías dentro del yo y dirigirlas directamente hacia la comunicación con, y la congruencia última con, el gran Pensamiento Original del Amor.

Así, la oración no necesita ser respondida para ser efectiva. No está dado que un buscador vea respuestas claras a todas y cada una de las oraciones; más bien, está dado que la comunicación y la interacción con lo infinito y lo divino no solo son posibles, sino inevitables. La oración organiza esta comunicación directa y esta identificación de una manera polarizada; la preocupación establece la conexión con lo divino de una manera desorganizada. El mismo proceso de comunicarse con la inteligencia infinita hace que el buscador refine, reconsidere, reformule y comience a ver las dimensiones más verdaderas de aquella situación por la cual ha estado preocupado.

No obstante, alentamos más que la oración. Orar para ser guiado es de gran ayuda y eficacia; sin embargo, también existe la gran energía que habita en esta conexión con lo infinito, la cual puede entonces ser liberada desde la comunicación intencionada como un reflejo de esta comunicación, como si fuera, por así decirlo, una respuesta a la oración. Al corazón abierto llega ese espíritu que vivifica la esperanza y la fe; y a su vez, esta fe organiza la mente intelectual de modo que se vuelve más resistente a la preocupación cuando vuelve a surgir la situación que la provoca.

inteligencia infinita al asunto por el cual se ha ofrecido intercesión, sino también una retroalimentación que informa cada vez más a la inteligencia de aquel buscador que ha orado. De hecho, sustituiríamos el término “oración” por el término “conversación”, pues la oración es una palabra que en su cultura tiene muchas connotaciones negativas relacionadas con sentimientos de falta de fe, falta de confianza, falta de valía y sombras similares. También se asocia con el concepto de élite, como si algunos fueran más capaces de orar o tuvieran más derecho a orar que otros. En su lugar, llamaríamos a la oración una conversación con la inteligencia infinita.

En esta conversación, el buscador expresa su mente tal como le es dado hacerlo. La inteligencia infinita responde en silencio y en poder; y, siendo respetado el libre albedrío, el destino continúa su curso, afectado en cierta medida por esta interacción. Más que esto, aquel que conversa con el infinito crece cada vez más lleno de esta energía que es el reflejo de esta conversación: el estímulo silencioso del infinito para el buscador dentro de la ilusión.

Sugeriríamos que, a medida que el buscador se mueve a través de la ilusión día a día, y pasa repetidamente por la práctica de preocuparse, de notar la preocupación y de volverse a comunicar esta inquietud de una manera organizada a la inteligencia infinita, existe la necesidad aparentemente contradictoria tanto de soltar el libre albedrío a la circunstancia como de entrar en esa situación preocupante en la imaginación, de volverse y enfrentar aquello por lo cual el buscador está preocupado. Nuevamente, este volverse y enfrentar el catalizador no produce simplemente una respuesta a la oración, sino que actúa como una ayuda de enseñanza, por así decirlo, abriendo cada vez más el corazón del buscador, ampliando el alcance de la identidad del buscador hacia sí mismo, y produciendo cada vez más en los patrones de pensamiento del buscador una conciencia del yo como un Yo universal.

Mucho de lo que hacen la oración y la preocupación es ofrecer una definición o cualificación de la identidad del yo. Mucho de lo que los buscadores hacen en fe ciega es buscar y buscar hacia afuera, alcanzar y alcanzar, y sin embargo aprender cada vez más sobre el corazón del yo, pues la creación refleja ese yo, y aquellas circunstancias que parecen estar ocurriendo tan obviamente fuera del yo dentro de la ilusión están, de hecho, reflejando parte de la naturaleza del yo interior.

Contemplen sus propias visiones y todas las impresiones sensoriales no solo como eventos externos, sino también como un gran sistema de espejos que reflejan su propia naturaleza interior, pues todo lo que parece externo, todo lo que parece divergente, todo lo que parece tener esta o aquella cualidad en sí mismo, es aquello dentro de la ilusión que está dispuesto de tal manera que enseñe al buscador acerca de su naturaleza interior.

Nos unimos a ustedes al avanzar por este sendero desconcertante. Animamos a cada uno a participar en esa conversación cósmica que revelará al buscador a sí mismo, y al yo al Único infinito.

Cerraremos esta reunión a través del conocido como Jim. Somos aquellos de Q’uo, y dejamos a este instrumento en amor y en luz.

Soy Q’uo, y saludo nuevamente a cada uno en amor y en luz. En este momento es nuestro privilegio ofrecernos para consultas adicionales si los presentes tienen más preguntas. ¿Hay alguna pregunta en este momento?

Carla: Tengo una pregunta. Déjenme ver. No sé exactamente cómo formularla. En primer lugar, me gustaría mucho saber: ¿capté alguna parte de lo que estaban tratando de darme? Fue muy difícil atravesar algunos de esos conceptos; y si no lo hice, ¿podrían volver a decirlos —lo que no capté— de otra manera a través de Jim?

Soy Q’uo, y estamos bastante complacidos de que hayas podido atravesar lo que fue, en efecto, un marco conceptual difícil, por así decirlo. Este no es un material que se aprehenda fácilmente, y estamos contentos de que te hayas aplicado con tanta determinación y …

Soy Q’uo, y estoy nuevamente con este instrumento. ¿Hay alguna pregunta adicional, hermana mía?

Carla: Sí. Creo que capto lo que están diciendo acerca de cómo la preocupación es buena en la medida en que la necesitamos para alertarnos del hecho de que necesitamos orar; y que la oración es buena, o la comunicación con lo divino es buena. Pero hay un disparador ahí dentro donde uno se preocupa por algo y espera que de algún modo pueda haber un disparador que permita pasar directamente de la preocupación a tratarlo de una manera orante y comunicativa. Y creo que el impulso original de esta pregunta fue: “¿Qué disparador puedo usar para señalarme a mí misma el hecho de que estoy preocupándome, y llevarme a un estado mental en el que pueda hacer algo al respecto?” ¿Qué nos impide simplemente preocuparnos y preocuparnos y preocuparnos? ¿Qué tipo de disparador podemos colocar en nuestras conciencias que nos alerte de esto en nosotros mismos?

Soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermana mía.

El umbral de la preocupación, por así decirlo, varía de entidad a entidad. Hay entidades que se sienten cómodas únicamente en la medida en que pueden preocuparse por una situación. Hay otras que sienten muy poca distorsión hacia la preocupación y permiten que cualquier situación que esté ocurriendo continúe con poca inquietud por su parte en dicha situación.

Cada entidad debe determinar cuándo la preocupación ha comenzado a desgastar su capacidad de encontrar paz y ecuanimidad con respecto a una situación determinada. Existe la necesidad, como hemos mencionado previamente, de otorgar suficiente atención y preocupación a una situación para alertar al yo más profundo de que existe la necesidad de una resolución creativa de problemas, por así decirlo. Cuando una entidad ha alertado de este modo no solo a los niveles más profundos de su propia mente —alcanzando aquello que está por debajo de la conciencia— sino que, a través de este mismo proceso, ha alertado a aquellas presencias que sirven como guías y maestros, entonces es cuando estas presencias, junto con el yo más íntegro, deben ser permitidas para presentar sus comentarios, por así decirlo.

Cuando estos recursos han sido escuchados y cualquier acción que sea posible ha sido tomada —aunque solo sea prepararse para la acción— entonces es cuando la entidad debe confiar y tener fe en que todo lo que puede hacer y todo lo que es apropiado hacer, ya lo ha hecho. Al tener esta fe, la entidad está afirmando que todo está, en verdad, bien, y ha añadido ese ingrediente de fe a la mezcla del catalizador para servir como lo que ustedes podrían llamar una especie de levadura que afectará el resultado, por así decirlo, de una manera que sea la más apropiada, considerando las diversas cualidades, energías y entidades involucradas.

¿Hay alguna pregunta adicional, hermana mía?

Carla: Solo una. Percibo que podríamos estudiar este tema más a fondo con gran provecho. ¿Confirmarías eso, si es cierto?

Soy Q’uo, y estamos de acuerdo en que este es un terreno fértil para una consideración más profunda, pues hay mucho de formación de actitudes fundamentales y de su efecto sobre el entorno externo que refleja la naturaleza de su ilusión y el campo general de aquello que ustedes pueden llamar magia.

¿Hay alguna pregunta adicional, hermana mía?

Carla: No, gracias, Q’uo. Esta ha sido una sesión interesante.

Soy Q’uo, y nuevamente te agradecemos, hermana mía.

¿Hay otra pregunta en este momento?

Soy Q’uo, y nosotros también hemos disfrutado de esta sesión. Sentimos que las preguntas que surgen de su preocupación mutua son aquellas que están llenas de posibilidades para el estudio, y estudiamos con ustedes aquello que buscan, pues ¿acaso no somos todos Uno? Les agradecemos, a cada uno de ustedes, por su dedicación, su valentía y su sentido de la proporción que ustedes llaman humor.

Estamos muy agradecidos de poder unirnos a ustedes en su meditación y en su búsqueda de la verdad.

En este momento nos retiraremos de este grupo y de este instrumento, dejando a cada uno, como siempre, en el amor y en la luz del único Creador infinito. Somos conocidos por ustedes como aquellos de Q’uo. Adonai, amigos míos. Adonai.