Confederación

31 de Mayo de 1974

[Yo soy Hatonn.] Los saludo, amigos míos, en el amor y la luz de nuestro infinito Creador. Es un gran privilegio una vez más reunirme con este grupo. Nosotros, de la Confederación de Planetas al Servicio del Infinito Creador, siempre nos sentimos privilegiados de encontrarnos con aquellos que desean nuestros servicios.

El deseo, amigos míos, es la clave de lo que reciben. Si lo desean, lo recibirán. Este fue el plan del Creador, un plan en el cual todas Sus partes recibirían exactamente lo que desean. Amigos míos, a menudo en la ilusión que ahora experimentan parece que no obtienen lo que desean. De hecho, exactamente lo contrario parece ser el caso en muchas, muchísimas instancias. Parece una paradoja que se haga tal afirmación y que se manifiesten tales resultados aparentes del deseo. Y sin embargo, afirmamos sin excepción que el hombre recibe exactamente lo que desea.

Tal vez, amigos míos, no comprendan el deseo. Tal vez, amigos míos, esta comprensión no esté dentro de la mente intelectual. Tal vez sea necesario dedicar tiempo a la meditación para llegar a ser conscientes de su verdadero deseo. Pues, amigos míos, hay mucho, mucho más de ustedes y de la creación de lo que actualmente aprecian con sus capacidades intelectuales en su ilusión presente.

Hemos afirmado muchas, muchísimas veces que es necesario meditar si uno ha de evolucionar desde su estado presente de comprensión hacia aquello que desea. Hemos usado la palabra deseo de varias maneras y, sin embargo, estamos muy limitados, pues no podemos usar el lenguaje de su gente para expresar la verdad de los mecanismos de estos comentarios. Son, puedo asegurarles, extremadamente simples, pero mucho, mucho más amplios y de mucho mayor alcance y mucho, mucho más elementales de lo que ustedes aprecian en su estado presente y limitado.

La creación, amigos míos, opera mediante un método muy simple. Corresponde al hombre aprender lo que ha olvidado. El conocimiento de esos principios, al igual que los principios mismos, no está completo. Y no es una comprensión intelectual; es un simple saber, un simple saber que está dentro de todos los hijos del Creador. Este saber, cuando es plenamente apreciado, es simplemente una parte del individuo, así como todos sus sentidos son una parte de él. No es posible comprender intelectualmente los sentidos físicos que los hacen conscientes de su ilusión y de su entorno. Solo es posible utilizarlos y saber que son parte de su conciencia.

Expandan esta conciencia, expandan esta conciencia. Lleguen a un estado de saber para que comprendan sus deseos, para que comprendan cómo pueden desear algo que esté más alineado con el camino que eventualmente elegirán.

Es muy difícil para los pueblos de este planeta abandonar su ilusión, abandonar el conocimiento preconcebido de lo que creen que es causa y efecto. Sin embargo, amigos míos, esto no es la realidad. Esto es ilusión, nacida de la ilusión. Es un simple producto de la complejidad que el hombre en este planeta ha generado. Únanse a nosotros para separar su pensamiento de tales complejidades y volverse conscientes de aquello que los ha creado, de todo lo que experimentan y de todo lo que es pensado. Vuélvanse conscientes de su Creador. Vuélvanse conscientes de Su deseo y, cuando conozcan este deseo, conocerán el propio, pues ustedes y su Creador son uno. Y ustedes son uno con todas Sus partes y, por lo tanto, con todos sus semejantes a lo largo de toda la creación.

Cuando conozcan Su deseo lo sentirán. No habrá más confusión, no habrá más preguntas. Habrán encontrado aquello que han buscado: habrán encontrado el amor. Pues este es el deseo de su Creador: que todas Sus partes expresen y experimenten el amor que los creó. Esto puede encontrarse de manera simple, en la meditación.

Ninguna cantidad de búsqueda dentro de los conceptos intelectuales de su gente, ninguna cantidad de planificación o cuidadosa interpretación de la palabra escrita o hablada, los conducirá a la verdad simple. Son ustedes y se trata completamente de ustedes. Se expresa en todo ser viviente. Se expresa constante e incesantemente. Les grita desde cada brizna de hierba y desde cada animal y ave, desde todos sus semejantes, en un tremendo crescendo de amor.

Y sin embargo, el hombre en la Tierra es ciego y sordo a estas visiones y a estos sonidos. Y todo lo que es necesario es que se vuelvan conscientes, amigos míos, que desarrollen una conciencia para ver su creación, para comprender a su Creador y para comprender Su amor. Hagan esto, amigos míos, simplemente poniéndose a Su disposición.

La meditación proporcionará esto; nada más es necesario.

En este momento transferiré este contacto a uno de los otros. Yo soy Hatonn.

Yo soy Hatonn. Ahora estoy con este instrumento. Deseo continuar sobre el mismo tema. Los pueblos de su planeta, aunque muchos no son conscientes de ello, todos desean el amor del Creador. A través de cada una de sus experiencias se forma dentro de su intelecto su, digamos, versión de este amor.

A través de las experiencias dentro de esta ilusión se les presentan grandemente con el propósito de, digamos, poner a prueba su búsqueda de este amor. Todo dentro de su ilusión ha sido grandemente afectado por estas falacias de su sociedad y el verdadero amor y los verdaderos conceptos del Creador no pueden obtenerse utilizando las porciones de esta ilusión.

Hemos afirmado muchas veces que el verdadero medio de búsqueda es el amor. Es la meditación. Pues a través de la meditación pueden realizar la verdad simple de este amor que es dado por el Creador. Y dentro de su ilusión todo se ha convertido, digamos, en lo opuesto a la simplicidad. Existe una gran confusión; no importa cuánto más sea el deseo de encontrar el amor del Creador, esto no será verdadero sin la práctica diaria de la meditación.

Ha habido muchos grandes maestros que han venido desde nuestro reino de existencia para intentar enseñar a su gente el verdadero método de buscar este amor. Todas estas grandes enseñanzas han sido grandemente malinterpretadas. Sus vidas fueron misiones de paz. Sin embargo, sus enseñanzas no fueron aceptadas o fueron traducidas, digamos, a través de su intelecto. Todos los maestros han dicho que busquen en su interior, que esto ha de considerarse el Reino de los Cielos. Pero sus pueblos, al permitir que la confusión de esta ilusión penetre su intelecto, no han comprendido la simplicidad de estas enseñanzas: volverse hacia el interior mediante la meditación.

Podemos presentar —corrección— no podemos presentarles este concepto. Para nosotros parece ser muy simple. Aprendan y practiquen la meditación, y todo el conocimiento que está en ustedes les será dado a través de su búsqueda. No permitan que la gran confusión que existe en su planeta sea la base de su conocimiento de la vida.

En este momento intentaré hacer contacto con otro instrumento.

Yo soy Hatonn. Ahora estoy con este instrumento. Concluiré, amigos míos, esta noche dándoles, digamos, un pensamiento final, pues en verdad estamos invadidos y estamos luchando, buscando conquistar este planeta mediante el amor. Deseamos darles este último impacto de pensamiento para que lo lleven consigo a su vida diaria.

¿Qué buscan, amigos míos? Esta es nuestra pregunta para ustedes. ¿Qué es en verdad lo que buscan? Si pueden describir aquello que buscan, tememos, amigos míos, que aún estén dentro de la ilusión material. Están buscando reflejos de la realidad. Recuerden que aquello a quien verdaderamente buscan no es material ni ilusorio, sino real y eterno. El maestro que fue conocido por ustedes como Jesús tuvo una dificultad muy similar cuando fue reconocido como un gobernante. Fue, en gran parte, como gobernante de un mundo material. Sin embargo, no tenía deseo alguno por un reino material. Trabajó únicamente para realizar el Reino de los Cielos. Este lugar yace ante cada uno de ustedes en esta sala.

Pueden preguntarse qué es lo que buscan y saber que esta es la pregunta más importante que podemos ofrecerles como un señalizador dentro de su propio pensamiento para guiarlos hacia este camino que conduce al Reino de los Cielos. Mientras meditan, estarán buscando. ¿Qué buscarán? Aquello que busquen, amigos míos, con toda seguridad lo encontrarán.

Ha sido un gran placer y un gran privilegio hablar utilizando estos instrumentos. Los dejaré en este momento. Yo soy Hatonn. Adonai.