Confederación
11 de Enero de 1976
Yo soy Hatonn. Te saludo en el amor y la luz del Creador infinito. Estoy contigo, como siempre. Tengo poco que añadir a través de este instrumento sobre el tema del sufrimiento. La misma palabra en tu idioma indica cuán real es la ilusión para ti. Y, en efecto, así es como debe ser. Si la ilusión no fuera “real”, no aprenderías de ella. No sería un catalizador efectivo y no progresarías lo suficiente bajo su estímulo.
Aquello que parece ser sufrimiento es precisamente tan valioso como lo es un problema de lección en la escuela. Aprendes la lección para poder aprobar el examen. Hay exámenes fáciles y hay exámenes difíciles. Si uno es capaz de aprobar un examen más difícil, avanza más rápidamente, quizá al siguiente grado, en lugar de al siguiente semestre dentro del mismo grado.
Hay muchos en vuestro planeta en este momento que han elegido utilizar esta experiencia física particular para obtener la mayor lección posible, para tomar el mayor examen posible y avanzar lo máximo posible. Estas personas han elegido sus pruebas. Estas personas eligieron avanzar rápidamente, dentro de un camino que está totalmente hecho de amor. Dentro de la ilusión, puede parecer que hay sufrimiento. Este sufrimiento es un regalo valioso. Está quemando la escoria, para que el oro pueda aparecer.
Hemos hablado anteriormente esta noche, hermana mía, sobre la necesidad de penetrar la cualidad aparente de la ilusión, con el fin de percibir la realidad. Penetra hasta el centro de esta ilusión, que llamas sufrimiento, y sabe que en el amor un ser perfecto está buscando su camino.
Cada entidad sufrirá. Cada entidad continuará en su camino. Para cada entidad habrá noches oscuras—¡y luego, el amanecer! No admires a aquellos que parecen no sufrir, pues en verdad está escrito que los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos. Hay una a quien conoces que está físicamente, digamos, abatida; esto finalmente causará su exaltación.
No permanezcas dentro de la ilusión, hermana mía. El intelecto no puede tratar con la realidad dentro de ella. Busca solo conocer al Creador. ¿No sabes, hermana mía, que todo es amor?
S: Sí.
Nos gustaría preguntarte si en efecto has recibido esta respuesta de nosotros previamente a esta canalización.
S: Sí.
Hermana mía, te pedimos que tengas más confianza, pues estás recibiendo el conocimiento que tenemos para ofrecerte. Simplemente no eres aficionada a las palabras, y nosotros tampoco. Por lo tanto, no encontramos posible contactarte a través de palabras. Aceptamos y estamos muy agradecidos de tratar con canales al hablar contigo, y nunca necesitas dudar en pedir un mensaje canalizado. Sin embargo, deseamos que sepas, en aquellos casos en los que no sea inmediatamente posible para nosotros hablarte a través de un canal vocal, que estás recibiendo nuestros mensajes
No hay cosas seguras, hermana mía. No puedes poner tu fe en ninguna apariencia externa, ni siquiera en nuestra voz a través de un canal. Confía principalmente en aquello que percibes.
Tenemos el deseo de hablar brevemente sobre tus propias habilidades en este momento. Has tenido una considerable duda de ti misma debido a la influencia de tu entorno físico y tus influencias emocionales. Con esto queremos decir que la ilusión produce dificultades que ponen a prueba la capacidad de uno para sentir confianza en su protección. Dentro de la ilusión, hay bien y mal; lo que llamas Cristo, y lo que llamas anticristo. Sin embargo, dentro del Creador, todo es uno. Cuando haya, aparentemente, en tu inteligencia, una negatividad o una posible negatividad, te pedimos que no intentes discernir externamente, ni descubrir intelectualmente, su negatividad o positividad. Más bien, ve inmediatamente hacia tu interior, hasta que encuentres al Creador. Dentro del Creador, hermana mía, todo es uno, y no hay conocimiento de separación de ningún tipo que pueda dañarte. Tampoco puedes dañar a nadie. Ningún daño puede venir hacia ti; ningún daño puede salir de ti. ¡Unidad! ¡Unidad! Todo es amor. El mundo a tu alrededor es una ilusión. Todo es amor. A lo largo de toda la eternidad, tu espíritu está a salvo y seguro, pues estas cosas carecen de significado dentro de la unidad.
No puedo expresarte mi simpatía y comprensión por lo que estás experimentando. Para cada alma, hermana mía, hay una gran soledad. Un alma está en un camino. Y nadie ni nada puede acompañar a esa alma en ese camino. Pues cada entidad es el Creador, es primaria, y debe enseñarse a sí misma lo que ya sabe. A veces, hermana mía, en esta soledad, tenemos malos sueños. No estamos hablando de sueños literales; estamos hablando de momentos en los que una sombra parece estar sobre nuestras vidas. No estamos libres de esto en el plano desde el cual hablo. Sí, hemos avanzado, pero no lo sabemos todo. Estamos solos en nuestro camino, mientras hablamos de unidad, sin embargo sentimos soledad cuando no somos capaces de vivir totalmente esta comprensión. Estos momentos se vuelven cada vez menos frecuentes a medida que continúas buscando. Es una cuestión de estar en la realidad en lugar de la ilusión. Cuando la sombra caiga sobre ti, hermana mía, reconócela como una ilusión. Si debes hablar en voz alta para recordártelo, puedes decir: “Todo es amor.” Y sentirás la realidad fluir dentro de ti en ese momento.
Tus hermanos y hermanas están contigo. ¿Tienes alguna otra pregunta?
Te enviamos nuestro amor y nuestra luz. Dejaremos este instrumento, hermana mía, por ahora, pero siempre estamos contigo. Solo te dejamos al abandonar las vibraciones vocales de este instrumento. Adonai.