Confederación

23 de Julio de 1974

Yo soy Hatonn. Os saludo, amigos míos, en el amor y en el amor de nuestro infinito Creador. Es una vez más un gran privilegio hablar con vosotros. Como siempre, nosotros de la Confederación tenemos el privilegio de estar al servicio de aquellos que buscan nuestro servicio. Estamos aquí en gran número y, sin embargo, en este momento nuestro servicio es muy poco solicitado. Esto nos entristece un poco, pues habíamos esperado que más de los de vuestro planeta hubieran iniciado una búsqueda fuera de su ilusión. Pronto llegará el momento, amigos míos, en que experimentarán un catalizador que en algunos casos podrá estimular su búsqueda.

Amigos míos, en verdad, la única razón de la ilusión que ahora experimentáis es actuar como un catalizador, actuar de tal manera que genere una condición que ayude al individuo a iniciar una búsqueda espiritual. Puede parecer extraño que paséis por una experiencia tan inusual únicamente con el propósito de estimular vuestra búsqueda espiritual. Sin embargo, esto, en realidad, es cierto. Cada uno de vosotros, en su experiencia diaria, es influido de muchas maneras. Las acciones y experiencias que sentís provocan cambios en vuestra actitud, causan reacciones que interpretáis e identificáis como emoción. Todo esto, amigos míos, tiene un propósito específico, y habéis elegido experimentar vuestra ilusión presente para alcanzar este propósito. El propósito, amigos míos, es la evolución de vuestro espíritu. Este es un propósito dentro de una cultura ilusoria identificada por muy pocos.

Sí, amigos míos, como sabéis, solo unos pocos de aquellos que ahora habitan vuestro planeta son conscientes del propósito de su existencia. No han alcanzado en su evolución consciente ese punto culminante de transición, aquel punto que provoca una gran, gran aceleración en su evolución en el sentido espiritual. Ese punto en el que se vuelven conscientemente conscientes y, al volverse conscientes de su existencia en su totalidad, comienzan a utilizar de manera consciente aquellas experiencias que han de enseñarles, empleando ese entendimiento de manera eficiente para acelerar y estimular, por sus propios esfuerzos, su desarrollo espiritual.

Pido a cada uno de vosotros aquí esta noche que os cuestionéis, pues esto es lo que deseáis. El individuo deberá preguntarse si ha realizado esta transición, desde la reacción ciega ante la naturaleza catalítica de la mente hacia la utilización consciente y plena de tales lecciones, o si aún se encuentra en ese período de transición. Amigos míos, cada uno de vosotros sacará su propia conclusión. Es muy difícil vivir dentro de una sociedad como la vuestra, dedicada principalmente a la gratificación de lo físico dentro de la ilusión, separar ese pensamiento de tal necedad y buscar aquello que no es transitorio.

Amigos míos, estoy con este instrumento esta noche para ayudaros a comprender la importancia de primero entenderos totalmente a vosotros mismos y luego generar la disciplina necesaria para maximizar la eficacia de las experiencias que ahora están creando el camino de vuestro desarrollo espiritual. Os hemos hablado muchas veces sobre la naturaleza de este puente, sobre la unidad total que permea a todos los hombres y a todas las cosas, que es el Creador, que es el Creador. De esto sois conscientemente conscientes. Pero, amigos míos, este conocimiento debe ponerse constantemente en práctica dentro de vuestra vida. Para hacer esto es necesario dedicar tiempo cada día a la meditación. Es necesario ser conscientes de vuestra reacción, ser conscientes de vuestras emociones. Amigos míos, es necesario que seáis conscientes. Ser conscientes, amigos míos, es conocerse a uno mismo. Conocerse primero a uno mismo, esta es la iniciación de la conciencia. Con este conocimiento podéis entonces comenzar vuestro ascenso hacia aquellas cosas que son las expresiones de nuestro amor. Solo entonces, amigos míos, podéis aplicar eficazmente este conocimiento. Es más difícil hacerlo, amigos míos. Es muy necesario que dediquéis tiempo a la meditación.

Lo siento. El instrumento estaba analizando la comunicación. En este momento ha dejado su mente en blanco. Intentaré continuar. Por favor, sed pacientes.

Como decía, la autoconciencia es de suma importancia. Amigos míos, cada acción, cada pensamiento, cada palabra que pronunciáis es de suma importancia, pues eso, amigos míos, es lo que sois en expresión. Y lo que sois en expresión para aquellos que os rodean es de gran importancia, pues, amigos míos, esta es la razón de experimentar la ilusión.

Muchas de las personas de vuestro planeta han experimentado esa ilusión que ahora experimentáis muchas, muchas veces, y sin embargo la están experimentando y la experimentarán una y otra vez. Y aprenden, pero aprenden por la acción ciega de las experiencias que les suceden. Y esto entonces cambia su actitud, sostiene su conciencia, evoluciona su espíritu, pero esta evolución no está acompañada por la conciencia ni por una vida con propósito, sino por la acción de la ilusión. Simplemente evolucionan. No estimulan el verdadero conocimiento que evoluciona.

Volvedos conscientes de lo que está sucediendo. Volvedos conscientes de cómo estáis creciendo y comprendiendo. Y luego, con esta conciencia, conoced vuestros pensamientos. Conoced vuestros pensamientos mediante la observación. Acelerad vuestra evolución en la dirección que deseáis. Este, amigos míos, es el gran punto de inflexión. Este, amigos míos, es un lugar largamente esperado. Señaladlo bien. Utilizad esta información. Disciplinad vuestro pensamiento. Cread vuestra propia evolución. Esta es la diferencia, amigos míos, entre la maestría y el simple crecimiento del espíritu. ¿Y qué crea esta diferencia? No importa cómo lo expreséis, hay una, y solo una, cosa que os permitirá conocer total y completamente vuestro propio ser, realizar total y completamente esta transición desde la reacción emocional, desde una reacción ciega y vacilante ante vuestro entorno hacia un camino de búsqueda controlado y sincero.

Amigos míos, lo único que os permitirá hacer esto es la meditación. La meditación diaria creará el fundamento necesario y entonces, amigos míos, cada uno de vosotros crecerá a un ritmo tan fantástico que estará más allá incluso de vuestra propia imaginación, habiendo alcanzado más allá de cualquier cosa que hayáis concebido. El crecimiento espiritual, amigos míos, es función del individuo. No se os da. Es algo que debéis encontrar. Es algo que siempre habéis tenido, pero debe ser descubierto. Esto debe hacerse a través de vuestras propias actividades, a través de vuestra propia comprensión. Nosotros solo podemos proporcionar los indicadores del camino, solo las instrucciones sencillas, solo una mano amiga. Sois vosotros quienes debéis, mediante vuestros propios esfuerzos y perseverancia, descubrir partícula por partícula esa verdad que lo permea todo. Solo por vosotros mismos, en toda esta creación, puede hacerse esto al ritmo que deseéis. Vuestro deseo, amigos míos, es fundamental.

Os extendemos una mano amiga. Os imploramos que la toméis. Desarrollad vuestra conciencia. Conoced vuestro propio ser y eliminad los prejuicios personales que han sido generados por las experiencias en vuestra ilusión bastante inusual. Estableced la única verdad que es todas las cosas. Este es el proceso simple seguido por todos aquellos que han alcanzado la iluminación que hace que sean conocidos como maestros. Este es el proceso simple seguido por aquel que conocéis como Jesús. Este proceso simple os ha sido explicado de muchas, muchas maneras, en muchos escritos de vuestras obras sagradas y de muchas otras formas, y sin embargo este proceso simple parece ser muy difícil de adquirir.

Amigos míos, lo único que limita vuestra aplicación en este proceso es vuestro deseo de aplicarlo. Meditad. Conoced la magnitud de vuestro deseo y luego conoced a vosotros mismos. Expresad el amor y la comprensión de nuestro infinito Creador. Esto solo puede hacerse si primero os continuáis a vosotros mismos. Continuaos a través del autoconocimiento. Continuaos a través de este amor infinito. Continuaos a través de la meditación que es tan necesaria para llegar al estado consciente, totalmente uno con el Pensamiento infinito que es todas las cosas. Cuando lo hagáis, amigos míos, sabréis que lo habéis hecho porque experimentaréis un éxtasis más allá, más allá de cualquier cosa que hayáis conocido.

En este momento dejaré este instrumento. Soy Hatonn. Ha sido un gran, gran privilegio hablar con este grupo esta noche. Este mensaje de esta noche ha sido un mensaje ligeramente más personal. Se espera que haya sido útil e instructivo; se espera que cada uno de vosotros ascienda y sea firme en vuestro secreto personal que ha sido despertado. Amigos míos, diré una vez más, cada uno de vosotros tiene este deseo. Si no tuvierais este deseo no habríais recibido este mensaje. Dejaré este instrumento en este momento. Soy Hatonn. Adonai vasu.

Soy Hatonn. Regreso a vosotros muy brevemente porque deseo hablar a quien cuestiona. Deseamos enfatizar que aquella persona que intenta prestar servicio a otros no necesita preocuparse por reconocer el servicio que debe realizar. Como hemos dicho anteriormente esta noche, es necesario principalmente eliminar toda duda dentro de vosotros mismos respecto a vuestra propia identidad. Debéis, por algún método, comprender que fragmentáis vuestra preciosa conciencia cuando deseáis más de una cosa. Y, amigos míos, hay muy pocos en vuestro planeta que no deseen más de una cosa. Es necesario solo desear estar en la presencia del Creador y conocer Su amor. Si ese deseo es perfecto dentro de vosotros, seréis de enorme servicio. No podéis evitar ser de enorme servicio si sois conscientes de vuestra identidad en la búsqueda. Solo buscad conocer al Padre y derramaréis los frutos de este conocimiento tan naturalmente como el sol da su luz.

En verdad, amigos míos, vuestro problema no es ni será cuál será vuestro servicio, sino si sois capaces de aceptar cada servicio. Recordad que el maestro conocido como Jesús tuvo la oportunidad de evitar el terrible dolor de la muerte y, después de deliberar, eligió aceptar ese pesado servicio. El servicio en sí era bastante evidente para él. Tenía la elección de tomarlo o no, pues era plenamente consciente del servicio. Así es siempre con vosotros, amigos míos, si sois conscientes de vuestra búsqueda espiritual y no fragmentáis esa conciencia que es vuestra propia identidad al desear diversos objetos dentro de la ilusión.

Buscad conocer al Padre y vuestro servicio seguirá muy naturalmente. El servicio no puede ser dado por vosotros, amigos míos. No tendréis nada que ver con ningún servicio que deis. Sois un canal para el Padre. Solo es necesario manteneros abiertos, y el amor y la luz que otros necesitan fluirán a través de vosotros. No podéis ajustar, interpenetrar ni confundir el servicio del Padre. Solo podéis canalizarlo a través de vuestro ser físico. Solo podéis dejarlo brillar desde vuestros ojos y dejarlo fluir a través de vuestros dedos. Cada uno de vosotros se encontrará colocado ante su servicio. Lo reconoceréis y será vuestra elección aceptarlo o no. No temáis que debáis hacer esto o aquello para estar al servicio de conocer al Padre. Y aquellas ovejas que necesiten la luz que tenéis serán atraídas hacia vosotros irresistiblemente. No podemos daros ningún dogma ni credo, pues el camino de cada persona es diferente, siendo la culminación de todo lo que ha conocido y recordado durante muchas, muchas vidas. Pero el camino de cada persona, amigos míos, tiene un solo fin y es hacia ese fin que podéis mirar mediante la meditación para conocer el amor y la luz del Padre y prepararos siempre para el servicio que será vuestro y que ya es vuestro ahora.

Sed conscientes, amigos míos, de que ya estáis sirviendo. Cada uno de vosotros en esta sala ha servido, está sirviendo y servirá. No estamos hablando en este momento a quienes no están ya al servicio. Estamos hablando a aquellos que ya están buscando seriamente. Y así damos ánimo. Os damos nuestro apoyo, nuestro amor y nuestra luz. Estamos con vosotros siempre. Sabed esto, amigos míos. Nunca lo dudéis. Llamadnos y estaremos allí para bendecir a cada uno de vosotros. Espero que esto también haya sido de ayuda para vosotros que buscáis. Os dejaré. Soy el conocido como Hatonn. Adonai.

Estoy con el instrumento. Os saludo, amigos míos, en el amor y en la luz de nuestro infinito Creador. Es un muy gran privilegio hablar con vosotros esta noche. Sin embargo, hablaré brevemente.

Amigos míos, esta noche tengo una cosa, una cosa de la cual recordaros.