Aclarando nuestra comunicación
Q’uo, 5 de diciembre de 1999, meditación dominical
Pregunta del grupo: ¿Cuáles son los componentes de una comunicación clara? ¿Cómo puede ocurrir la falta de comunicación? Lo que se dice no siempre se escucha o se interpreta tal como fue pensado. ¿Y existirían formas no verbales de comunicarse que mejorarían nuestra comunicación?
Somos aquellos del principio conocido por ustedes como Q’uo. Saludos en el amor y en la luz del Uno Infinito Creador, en cuyo servicio estamos. Es para nosotros un placer y una bendición distintivos poder compartir su meditación en este día y ser llamados a su círculo para poder ofrecer nuestros humildes pensamientos y opiniones acerca de la comunicación clara. Este es un tema tan interesante para nosotros como para ustedes, ya que nuestra forma de servicio a otros en este tiempo es este hablar con palabras a través de canales como este.
La dificultad sustancial y a veces grave de utilizar sus palabras ciertamente intensifica las dificultades inherentes a cualquier comunicación, pues las palabras son tan resbaladizas como anguilas, y sin embargo ese es el medio de comunicación. Y aunque limitado, debe ser suficiente para quienes se encuentran en tercera densidad. Podemos decir que simpatizamos con cada uno de ustedes que intenta expresar con claridad pensamientos y conjuntos de conceptos internos relacionados con la emoción, el sentimiento y los hechos. No es de ninguna manera algo fácil ser perfectamente claro.
Miremos las raíces de la comunicación, pues es desde la raíz que crece la planta y mucho puede entenderse al contemplar esta energía en su estado inicial. Cada uno de ustedes es un complejo de vibraciones. El Creador Mismo es un complejo de vibraciones. El universo, hasta donde sabemos, es un complejo de vibraciones, o más específicamente de campos de energía, con características vibratorias que interactúan entre sí. Por lo tanto, cada uno de ustedes, como ser, se comunica por su propia vibración, por su identidad.
Aquellos que no están dentro del velo del olvido —es decir, aquellos que no están encarnados dentro de la tercera densidad— encuentran útil esta información de vibración y mucho se comunica de persona a persona a medida que las dos entidades sienten que sus complejos vibratorios comienzan a armonizarse y a entremezclarse.
Asimismo, más allá de los límites del velo del olvido, la comunicación por lo general no tendría lugar mediante el uso de palabras, sino ofreciendo complejos conceptuales o esferas de pensamiento, como podríamos llamarlas, que se ofrecen de uno a otro de manera íntegra, de modo que el otro pueda, por sí mismo, extraer los hilos de comunicación que allí se ofrecen y ver la naturaleza completamente tridimensional incluso de un solo pensamiento semilla.
Así, lo primero que ustedes comunican como entidad es su vibración, y de ella las personas tomarán mucho. Formarán una actitud hacia ustedes dependiendo de cómo esa vibración, es decir, cómo ellos y esa vibración que es ustedes, estén armonizando. Ni ustedes ni ellos pueden ser conscientes de que este sutil trabajo de los cuerpos esté ocurriendo, pero los cuerpos mismos son conscientes de estas características vibratorias, y quizá hayan tenido la experiencia de simpatizar con alguien y no gustarles particularmente otra persona desde el mismo instante del encuentro.
A menudo, la comunicación de la vibración ha hecho su trabajo antes de que se pronuncie una sola palabra.
Ciertamente, una vez que una entidad que desea comunicarse con claridad comprende esta naturaleza vibratoria de la identidad en un sentido metafísico, la entidad se ha vuelto lo suficientemente sabia como para trabajar sobre esa naturaleza vibratoria del yo, o afinarla, de modo que pueda volverse más semejante a la vibración del Creador. Pues cada uno de ustedes tiene, como vibración básica, la vibración del Creador, y cada uno de ustedes ha encontrado maneras de distorsionar esas vibraciones perfectamente armonizadas de tal o cual forma, haciendo del ser individual que son algo único. Nadie distorsiona ese Pensamiento Original de la misma manera que ustedes. Sin embargo, mediante la reflexión consciente, un buscador puede en verdad disminuir la distorsión de la vibración respecto del Pensamiento Original. Y este es un trabajo que bien vale la pena realizar.
Como dijimos, en su densidad es necesario, en su mayor parte, usar palabras para expresar opinión y hecho. Sus pueblos tienen un gran número de palabras, muchos lenguajes entre los cuales elegir. Y cada entidad entra en su existencia bombardeada desde el comienzo con palabras, palabras, palabras. El proceso de maduración de los jóvenes de su especie es un proceso de aprender las palabras, aprender las frases, aprender los comportamientos, y luego combinar interminablemente esos aprendizajes de las maneras que se enseñan como apropiadas. Y así cada flor del yo crece para florecer, crece hacia la madurez, atravesando el proceso de escolarización que enseña cada vez más palabras, cada vez más maneras de usar las palabras, y que también enseña maneras de pensar acerca del yo, maneras de pensar acerca de los demás, de modo que para cuando una niña ha crecido hasta la adultez, posee una enorme cantidad de información, parte de la cual son palabras y definiciones de palabras y formas de usar palabras, pero una gran parte de la cual es juicio o está basada en el miedo. Pues la cultura en la que viven les enseña a estimar el valor de una entidad con la cual van a comunicarse y, a partir de los resultados de ese juicio, a inclinar su comunicación de tal manera que, según sienten, maximice la claridad.
En su mayor parte, este proceso de aprendizaje produce una comunicación bastante clara. Pueden esperar que surjan dificultades cuando se ve o se asume que una entidad es de cierta naturaleza en la superficie que en realidad no es. Para ellos, el punto cuidadoso de la comunicación está mal dirigido. Cuando les hablamos a ustedes a través de estos instrumentos jugamos un juego interminable y fascinante en el que evaluamos las armonías de cada uno de los que están dentro del círculo. Escuchamos el, digamos, sonido del hambre o del deseo o quizá podríamos decir el color de ese deseo, y luego orientamos e inclinamos nuestro mensaje, que es siempre el mismo mensaje, de la manera que mejor sirva a las armonías y a la naturaleza sustancial del grupo con el cual sentimos afinidad y con el cual estamos meditando. Cada vez que incluso las mismas personas se reúnen como círculo hay diferencias sutiles en las armonías internas del grupo, y cada vez evaluamos de nuevo antes de comenzar a hablar, pues no desearíamos desperdiciar esta oportunidad de compartir nuestros pensamientos con ustedes con claridad.
Una conversación anterior a esta comunicación canalizada hablaba de la manera en que las personas no se escuchan unas a otras, sino que más bien cada una tiene cosas que desea decirle a la otra, y esta es, por supuesto, una forma muy prominente en la que la comunicación clara es saboteada. Si se vuelven conscientes de una situación en la cual sus palabras no están siendo escuchadas, entonces pueden preguntarse a sí mismos si desean ser escuchados o si desean permitir que el otro yo exprese aquello que ese yo desea expresar y asumir un rol de simplemente escuchar. En muchas instancias, la respuesta apropiada, diríamos, metafísicamente hablando, es simplemente abandonar el deseo de ser escuchado y convertirse en una caja de resonancia que pueda oír lo que un otro yo está intentando decir. Este renunciar a la agenda interna y a aquello que se desea decir es una marca de madurez espiritual. Es una acción muy difícil de completar, pues hay dentro de cada yo un pozo profundo de deseo de ser escuchado por el yo, y de ser escuchado por esos otros yoes que tienen significado para el yo. Y sin embargo, muchas veces la distancia más recta y más corta hacia la comunicación clara es volverse silencioso, liberar el deseo de ser escuchado y aceptar, temporalmente, un rol de escucha pura.
Podemos decir que cuando se toma esta decisión, es una decisión que coloca al yo en una postura separada con respecto al otro yo. En consecuencia, cuando las relaciones son cercanas, en familias o en comunidades, no es una elección sabia convertirse en el oyente puro, pues las armonías dentro de una familia o dentro de una comunidad espiritual especialmente dependen de que todos los involucrados sean capaces no solo de hablar sino también de escuchar. Así, si algunos renuncian a ese deseo de hablar que parece egoísta y se convierten en oyentes puros, han privado al grupo colectivamente armonizado de aquellas cosas que solo ellos podrían concebir, reflexionar y expresar. Así pues, alentamos a cada uno a ver que es una marca de respeto hacia el otro yo continuar intentando no solo escuchar sino también ser escuchado.
Quizá la siguiente forma más habitual o común en la que la comunicación se desvía es aquella situación en la cual el yo no quiere decir aquello que es realmente verdadero. Esto puede ser una situación tan inocente como que la madre diga: “¿Cómo me veo con este sombrero?”. Si la madre se ve francamente terrible con ese sombrero, si ese sombrero es una afrenta y una molestia para la vista, aun así es probable que un esposo o un hijo diga: “Oh, mamá, te ves maravillosa con ese sombrero”. Esto no es comunicación clara. Sin embargo, es comunicación amorosa. Y no decimos que esto esté mal, pues hay muchas clases de verdad. Y la verdad que se expresa mediante el cumplido, aunque no sea verdadera respecto al sombrero, ciertamente es verdadera respecto al aprecio que los miembros de la familia sienten por otro miembro de la familia. El deseo en esta circunstancia no es entonces expresar la verdad sino expresar amor. Y sentimos que eso tiene su propio tipo de verdad.
Sin embargo, hay muchas ocasiones en las que aquello que debería expresarse, si se dijera la verdad, es algo que el otro no quiere oír. La palabra “no”, cuando se pide permiso para hacer algo. Las palabras “no lo sé”, cuando alguien desea que tengas todas las respuestas. Estas cosas son difíciles de decir. Incluso son difíciles de decirle al propio yo, y sin embargo mejoran notablemente la comunicación cuando el yo no edita para eliminar respuestas que parecen negativas. Más bien sugeriríamos que, cuando surge una situación en la que el yo se da cuenta de que debe decirse una verdad que parece negativa, hay una calma y una paz silenciosa en el interior. Quizá incluso pueda pronunciarse una pequeña oración interna, afinando el yo hacia la luz, con la esperanza de que dentro de esa luz adicional se encuentren maneras de decir la verdad que sean más suaves y aun así más claras que el abrupto “no lo sé” o “la respuesta es no”.
Cuando la persona que enfrenta esta situación puede darse cuenta del grado de miedo que está distorsionando el desafío que tiene delante, entonces esa entidad se vuelve cada vez más hábil para mirar directamente al miedo implicado y llevar ese miedo al corazón y perdonarse a sí misma por tener miedo. Este trabajo sobre el yo, a lo largo de un período de tiempo, comienza a construir para el yo un concepto de sí mismo como alguien flexible, capaz de aprender nuevas maneras, sin temor a hablar independientemente de las consecuencias. Es como si se tomara un peine y se peinara a través de las dificultades y las zarzas que parecen rodear la comunicación con este otro yo, peinando la rigidez del espíritu, peinando el miedo al ridículo, peinando el miedo a cometer un error, peinando todos los límites basados en el miedo que te cercan como comunicador, hasta que todo lo que queda en tu campo de energía de rayo azul es un deseo honesto y abierto de dar y recibir información y amor. Recuerda que la comunicación en sí misma es vibración. Tiene su propio centro energético, ese chakra de rayo azul en la garganta.
Ahora bien, la comunicación puede provenir de cualquiera de los centros dentro de sus cuerpos físico y más sutiles. Cuando experimentan dificultades sustanciales en la comunicación, sepan de inmediato que no están en rayo azul. Y tómense el tiempo en su mente para contemplar la conversación que no fue clara, buscando la firma del centro energético que está bloqueado, sobreestimulado o de alguna manera distorsionado. A menudo encontrarán un bloqueo de rayo naranja cuando la conversación es entre dos personas y acerca de algo que está entre esas dos personas. En esta situación literalmente están mirando en un espejo, y aquello que piensan que el otro ha dicho es un reflejo de aquello que ustedes han dicho.
Este instrumento está hojeando en este momento un libro sobre el proceso de memoria viviente y a lo largo del libro el autor sigue planteando las cualidades de la interacción entre dos cosas, llamando a estas dos cosas diapasón A y diapasón B, o Alberto y Beatriz. Pero digamos que ustedes son Alberto y el otro es Beatriz. Aquello que ustedes dicen al otro yo tiene cierto tipo de energía. Esa energía se mueve hacia Beatriz, hacia el diapasón B, y es recibida por el diapasón B de una manera que ustedes no podrían predecir, pero que es puramente la elección del diapasón B. Luego el diapasón Beatriz B responde, y energía e información regresan a ustedes alteradas por el otro, y a medida que ustedes y Beatriz conversan van creando todo un sistema energético que es estrictamente entre los dos, que tiene energía, vida y amor.
En cualquier conversación están creando energía, luz y memoria, y están observando cómo se desarrolla algo vívido. En consecuencia, una manera de ayudar poderosamente a este proceso es hacer alguna versión de aquello que el conocido como Ken Keyes ha sugerido en varios de sus libros, y es usar la frase “yo estoy creando” cuando hablan con otro y parece haber una gran dificultad para entenderse mutuamente. Si alguien les dice “tú me odias”, eso es una comunicación clara de lo que esa persona piensa, pero no es particularmente fácil de responder. Si alguien dice “siento que estoy creando que tú me odias”, entonces el otro puede decir “estoy creando que no siento que te odie, pero sí escucho que sientes que te odio, así que ahora debemos averiguar por qué es que te sientes así”. Cualquier método que permita a cada persona asumir responsabilidad por aquello que está escuchando mejorará la comunicación en situaciones difíciles.
La ayuda más profunda para la comunicación es el carácter. Si una entidad tiene la humildad y la paciencia para trabajar con otra entidad a fin de lograr una comunicación clara, nada le impedirá alcanzar esa comunicación clara. Pero es solo para los humildes que esto llega a ser verdad. Su mundo de rayo amarillo, este mundo de la Tierra y de la experiencia humana, depende absolutamente de la comunicación. Está intentando aprender las lecciones del amor para los individuos y para los grupos. Mucho de lo que concierne a la comunicación en el nivel en el que ahora están disfrutando la experiencia tiene la agenda de unir a los grupos, así como de unir a los individuos. Existe un impulso evolutivo hacia la armonización de las vibraciones, y si examinan el tipo de lenguaje que las naciones utilizan con otras naciones verán que, a pesar de muchos temores, a pesar de muchas reservas, a pesar de muchas vibraciones hostiles y beligerantes, los grupos de personas pueden llegar a acuerdos mediante una comunicación clara. Y cada uno de ustedes sabe por experiencia personal que la comunicación clara de persona a persona es posible.
Por lo tanto, que su corazón nunca desfallezca cuando descubran que no pueden comunicarse. Entonces es el momento de escuchar pacientemente, de preguntar con humildad aquellas cuestiones que tengan en la mente y, de ese modo, reunir la información que puedan necesitar para comprender lo que alguien está intentando decirles. Y cuando sean ustedes quienes hablan y descubran que sus palabras caen en oídos sordos, entonces es cuando pueden apelar a su humanidad, apelar a su paciencia y soltar, por el momento, a fin de poder ofrecer el servicio de comprender aquello que el otro tiene que decirles. Una vez hecho esto, pueden entonces reevaluar la posibilidad de comunicar aquello que necesitaban.
Mostramos a este instrumento un hermoso río que fluye, un río de aguas doradas y ondulantes, burbujeantes, brotando y cantando. Mostramos a este instrumento que aquellos que desean comunicarse deben ser como peces dentro de esa agua, deben sentir esa agua vivificante y unificadora entre el yo y todos los demás yos. Vean al yo y a todos los demás yos como unidos dentro de esa corriente dorada que fluye y burbujea a un ritmo muy vivo y en una dirección muy definida. No sirve de nada intentar detener el agua. No ayuda retirar al yo del fluir de lo cotidiano. Más bien, lo bueno siempre está en darse cuenta de la alabanza y la gratitud por pertenecer a esa agua de la vida, por estar en el flujo de la encarnación y por tener la oportunidad de compartir este entorno con otros que también respiran el agua y viven en el fluir.
Quizás lo más útil que se puede recordar acerca de la comunicación es que todos ustedes son uno. Todos están atravesando la misma experiencia. Son amigos íntimos, íntimos amigos. Esta es la verdad más allá de la superficie, detrás de las máscaras de la personalidad y la individualidad. Por encima de todas las cosas, mantengan esa fe de que cada otro yo es como ustedes, ni mejor ni peor. Vean siempre esa igualdad de yo a yo, dejando de lado el estatus y los detalles de la riqueza y la posición. Sean corazón a corazón en la medida de lo posible con cada otro yo. Y esa actitud de amor ayudará enormemente al proceso de la comunicación clara.
Sepan que cada uno de ustedes tiene dones. Algunos de ustedes tienen dones de rayo azul de comunicación. Algunos de ustedes tienen dones en otros lugares. Ayuda conocerse a uno mismo, tener confianza en uno mismo. Y así alentamos eso dentro de cada uno.
Cada vez más, a medida que asuman responsabilidad por ustedes mismos, a medida que lleven sus centros de energía a un equilibrio real, se volverán más hábiles para sentir el punto en el que la comunicación se ha atascado. ¿Dónde está la energía que se ha enredado? ¿Está en el rayo naranja de la comunicación personal, o está en el rayo amarillo de los comunicadores que trabajan con instituciones como el matrimonio, el trabajo y los grupos de todo tipo? Pero por encima de todo, sepan que son un hijo del Único Creador Infinito. Descansen en esa identidad. Descansen en ese amor. Y dejen que ese amor alimente su corazón, su fe y su voluntad, para que una vez más puedan ofrecer una sonrisa gozosa e intentar de nuevo decir las cosas con claridad y con amor.