Confederación
30 de Noviembre de 1975
Yo soy Hatonn. Soy el conocido como Hatonn. Los saludo en el amor y la luz del Creador infinito, el Creador de todos nosotros. Es, como siempre, mi privilegio estar con ustedes, especialmente en este momento, pues hablo a aquellos que se encuentran en un tiempo especial. No deseamos crear ocasiones donde no las hay. Sin embargo, les decimos que este es, dentro de cada una de sus experiencias, un tiempo de dedicación. Pueden llamarlo una rededicación. Sin embargo, dentro de este pequeño grupo, amigos míos, hay una dedicación que no siempre se encuentra. Por lo tanto, decimos “Saludos” en un sentido especial, de parte de aquellos de nosotros que tenemos el privilegio de estar con ustedes en este momento.
Hermanos míos, han escuchado muchas de nuestras palabras, y es como si apareciéramos ante ustedes como sastres, midiendo y cortando y detallando y analizando, e intentando confeccionar para ustedes el camino espiritual, utilizando nuestras herramientas y colocándolo todo de una manera medida. Y esto, por supuesto, es porque hemos utilizado estos canales y hemos utilizado palabras. En realidad, no somos sastres, y no hay medida. En realidad, nuestro mensaje es infinito, y no existe un patrón establecido para el progreso. Y aquello que verdaderamente tenemos para darles se encuentra dentro del silencio. Encontramos que cada uno de ustedes es consciente de esto, y sin embargo las palabras son reconfortantes, y por eso estamos muy felices de hablar con ustedes.
Deben saber que en muchos sentidos ya no dependen de estas palabras, pues llevan dentro de ustedes la capacidad de recibir pensamientos. Cada uno de ustedes ya no necesita el canal. Sin embargo, lo que uno necesita para sobrevivir y lo que uno necesita para estar en su punto máximo son dos cosas diferentes. Y por eso es algo muy, muy bueno que todavía se reúnan para escucharnos, así como para meditar. Hay dentro de cada uno de ustedes algo que siempre desea, por un momento, soltarse y simplemente ser enseñado, ser guiado. Esto es apropiado. Y por lo tanto damos la bienvenida a la oportunidad de hablar.
Esta noche, nos gustaría darles algunos pensamientos sobre la naturaleza de la inocencia. Queremos que piensen en su propia naturaleza, y en aquello que consideran que son sus pecados, sus errores, sus equivocaciones. Ustedes que intentan, a veces con gran esfuerzo, estar en el camino espiritual, a menudo son muy duros consigo mismos porque han errado, han cometido un error. Han manifestado aquello que no fue positivo. Y dicen: “¿Por qué he hecho esto? ¿Por qué cometí este error? ¡Yo no quise hacer eso! ¿Por qué lo hice?” Y se concentran en el error. Y esto no parece impedirles cometer un error la próxima vez.
Amigos míos, les hemos dicho muchas veces: “Los saludamos en amor y en luz”. Los saludamos en infinita perfección. Saludamos a seres perfectos que son totalmente inocentes. Nos gustaría sugerirles que en lugar de concentrarse en sus errores, se pregunten cuánto tiempo han pasado este día investigando aquella parte de su persona única que es totalmente perfecta. ¿Cuánta conciencia han tenido este día del amor y de la luz del Creador que tienen dentro de ustedes? ¿Cuán conscientes han sido de su propia inocencia?
Cuando se concentran en sus errores, habitan dentro del mundo de los errores. Y los errores ocurrirán una y otra vez. Si su conciencia habita en una resonancia más elevada dentro del ámbito donde saben que son una creación del Padre, saben que pueden manifestar Su amor. Entonces la oportunidad de cometer un error y manifestar aquello que no es amor estará mucho más lejos de ustedes. La meditación no es sobre sus errores; no es sobre el pasado. Es sobre el eterno presente, y sobre su inocencia. Ustedes son hijos del amor.
Enfatizamos esto en este momento porque están intentando dedicarse de una manera mucho más profunda de lo que han intentado anteriormente. Y la clave para una dedicación más profunda es poder enfocarse no en el mundo de los errores, sino en el mundo en el cual ese espíritu dentro de ustedes que es el Creador, que pueden encontrar deseable llamar el espíritu del Cristo dentro de ustedes, se manifestará.
Amigos míos, está escrito en sus obras sagradas que no saben cuándo vendrá este espíritu. Puede venir en la mañana. O puede venir en la tarde. O puede venir a medianoche. Y si su lámpara está encendida, todo estará bien. Y si no está encendida, lo perderán. Habitar en el estado de conciencia de que están vigilando al Uno que es Todo: esta es la fuente de la inspiración que afectará el tipo de servicio que desean dar, el tipo de vida al cual desean dedicarse. No pueden analizar sus propios motivos, sus propios actos ni los motivos y actos de otras personas. Eso los enredará completamente, amigos míos. Solo dedíquense, no solo ahora, sino en todos los ahoras, al Padre. Vigilen y esperen, pues no saben cuándo Él vendrá.
Dentro de la inocencia de su alma, aquello que es perfecto siempre estará llegando a ustedes. Por lo tanto concéntrense en eso. Es especialmente difícil dentro de la vida de sus pueblos en este tiempo hacer este cambio de énfasis, pues las personas cada vez más se han convertido en vigilantes unas de otras, y esto es aceptado dentro de su cultura, como podrían llamarla. Y aquellos que intentan no concentrarse en lo negativo a menudo son considerados inconscientes, o incluso estúpidos. Sin embargo, les aseguramos que la voluntad que crean mediante su continua inocencia de corazón será una luz dentro de este mundo, este mundo suyo que está oscuro en este momento.
Amigos míos, es como si el mundo estuviera profundamente, profundamente dormido, y unos pocos de ustedes están intentando permanecer despiertos. Para ustedes, amigos míos, el amor aún puede iluminar el cielo. Para aquellos que duermen, puede ser una larga noche. La realidad de otras personas seguirá siendo real para ellas. La suya también seguirá siendo real para ustedes, sin importar cuán, digamos, difíciles puedan llegar a ser los tiempos para aquellos que están a su alrededor. Verdaderamente está escrito que a aquellos que son inocentes de corazón, las cosas que se necesitan vendrán.
Estoy muy feliz de poder hablar con ustedes, y les diré que está cerca de mi corazón que cada uno de ustedes dentro de esta habitación tiene la capacidad de expresar nuestros pensamientos. Se espera que cada uno de ustedes pueda ayudar a otros.
En este momento, me gustaría dejarlos para que mi hermano, Laitos, pueda hablar a través de otro canal. Los dejo, amigos míos, en el amor y la luz del Creador infinito. Soy conocido como Hatonn. Yo soy ustedes. Adonai.
Yo soy Laitos. También, amigos míos, los saludo en el amor y la luz de nuestro infinito Creador. Ha pasado algún tiempo desde que he podido usar este instrumento…