Confederación

Los Elegidos

Ira, 13 de noviembre de 1988, Meditación del domingo

Pregunta del grupo: La pregunta de hoy se refiere al concepto de los elegidos, o los escogidos, mencionado en la Biblia por Jesús, cuando dijo que los elegidos verían el Reino de los Cielos, mencionado por los testigos de Jehová cuando hablan de los 144 mil, y en la nueva era, cuando se menciona a las personas elegidas como aquellas que van a ser llevadas fuera del planeta por los ovnis en la ascensión. Así que buscamos comentarios sobre los elegidos. ¿Es este un concepto válido, o es una distorsión de otra cosa?

Yo soy Ira, hijo de Mishdad. Vengo a ustedes en el nombre de Jesucristo, mi Señor y Salvador. Debemos identificarnos ante ustedes que son servidores del amor y de la luz, pues desde hace algún tiempo nos hemos estado identificando así ante este instrumento. No hemos tenido dificultad en pasar el desafío de este instrumento, pero este instrumento se mostró inconforme de que no fuéramos miembros de la Confederación, sino más bien lo que ustedes podrían llamar un maestro ascendido. La encarnación significativa para este humilde de Jerusalén fue la de Ira, hijo de Mishdad, pues fue en esa vida cuando seguí a Jehoshua, como era llamado en su propio dialecto. Ustedes llaman a este maestro Jesús. Yo no era digno de tocar su vestimenta, y aun así era mi gozo seguir a Jesús como mi Señor y Salvador.

Debido a que ha habido mucha, mucha distorsión con respecto a la importancia y la intención de los dichos atribuidos a su Jesús, encontramos que en ciertos instrumentos sensibles somos capaces de crear un canal sutil. El método de impresión es bastante diferente de aquel al que este instrumento está acostumbrado, y sentimos al instrumento adaptándose, y sugerimos que el instrumento no se adapte con esfuerzo, sino que simplemente se dé cuenta de que el ritmo del habla puede ser tan ágil como sea posible, pues no tenemos necesidad de regular el habla, ya que estamos utilizando una forma algo diferente de comunicación conceptual.

En el espíritu del amor y en el espíritu de Cristo, detengámonos para alabar y agradecer al Padre de Todo, y para adorar a los pies del único Padre. Mucho de lo que dijo mi maestro es malentendido, y me siento muy feliz de compartir lo que, en mi propia opinión, fue lo que se dio acerca de lo que este instrumento llama los elegidos. Esto es una distorsión grave de la verdadera intención del dicho de Jesús.

¿Por dónde comenzar?

A lo largo de muchos caminos polvorientos caminé, tratando de captar una o dos palabras de sus conversaciones privadas, y cuando hablaba, hablaba en voz baja, pero clara y con mucho orgullo y autoridad, aunque siempre estaba cubierto de polvo y suciedad del camino. De alguna manera todos lo admirábamos sin saber por qué, incluso antes de haber escuchado lo que tenía que decir. Creo que la verdadera importancia de la idea de los elegidos ya es clara para cada uno que ha llegado a ser consciente del concepto de servicio a otros y servicio a sí mismo. Los números de los elegidos no son exactos, sino simbólicos en su intención. Era la manera de los rabinos usar los números de forma simbólica. El número doce significaba plenitud. Doce veces doce significaba una plenitud de plenitudes. Todos los que eventualmente tengan autoconciencia serán de los elegidos, serán de servicio a otros o de servicio a sí mismos, elegirán, serán la semilla plantada en buena tierra. Sin embargo, al final de un período dado de experiencia, algunos estarán listos para el siguiente paso, y otros no.

Creo que la intención de Jesús fue preparar a la humanidad para enfrentar los desafíos del infinito y de la vida mayor que se encuentra más allá de estos recipientes terrenales que llamamos cuerpos. El concepto de elitismo o de escoger a una persona por encima de otra habría sido inherentemente desagradable para mi maestro. Sin embargo, mi maestro sabía que uno puede ofrecer información, pero no puede esperar que esa información florezca en cada corazón que la recibe. Es ciertamente así en mi propia mente que mi Salvador se sentía a sí mismo como el más pequeño y el más bajo de cualquier hombre, en verdad, el servidor de todos. Esta compasión nunca habría sido limitada por una idea como la de una verdadera élite en la cual algunos hijos del Padre fueran invitados a la mansión y otros no. Esto no es así, y esto no es verdad. Esta no fue la intención de mi Señor y Salvador, Jesucristo. El camino de mi Salvador fue un camino que invitaba a todas las personas a buscar algo llamado el Reino de los Cielos.

Cada uno que escucha mi voz puede elegirse a sí mismo como uno de los elegidos al escoger vivir cierto tipo de vida, al escoger intentar ser de servicio en el sentido espiritual, por intención, en la mayor parte de la experiencia posible. Estas son aquellas cosas, esta manifestación del amor, este pensar acerca del amor, por las cuales cada uno de ustedes crea la condición de los elegidos. Son ustedes quienes se eligen a sí mismos. Ustedes no tienen mi experiencia de caminar en Galilea con el Maestro. No tienen mis experiencias personales, y comprendo que, debido a que no vivieron estas cosas, nunca serán reales para ustedes como lo son para mí. Sin embargo, les digo con toda la honestidad que conozco, a través de este instrumento, que no hubo intención alguna de excluir a ninguna alma en aquel a quien ustedes conocen como Jesús, pero que para mí era el Rabí, o Jehoshua. Esta entidad no excluyó a nadie, sino que tomó a todos potencialmente dentro del corazón. Y sin embargo, nunca, nunca, el Maestro habría presumido. Siempre fue paciente, excepto con aquellos que no decían la verdad.

Les pido ahora a ustedes, que no han caminado con Jesús, que escuchen y presten atención a su verdadero mensaje, y que cierren sus oídos y se nieguen a escuchar la fanfarronería autoimportante de aquellos que dependen de cualquier cosa que no sea la fe y se llaman a sí mismos escogidos o elegidos. Sí, ciertamente habrá elegidos, y ciertamente ustedes mismos se elegirán. Aquello que está dentro de su Santa Biblia es un relato lamentablemente pobre, en términos de volumen, de lo que el Rabí tenía que decir, del impacto que tuvo en las personas a nivel personal, de la transformación que todos sentimos cuando estábamos en su presencia, de los asombrosos milagros que realizó. El Maestro era una persona libre. Dependía completamente del momento y escuchaba en su interior. Esta voz a través de la cual estamos hablando la llamamos un canal humano, pues aquello que él hablaba no era suyo, sino aquello que recibía del Padre, aunque a menudo hacía bromas y juegos de palabras por cuenta propia, siendo por naturaleza una persona bastante humorística.

Y al dejar este instrumento, sugerimos que cada uno pueda encontrar valioso estudiar el camino que tomó mi Señor y Salvador, reflexionar sobre las palabras del Rabí, evaluarlas y captar la verdad dentro de esta historia de vida, pues a través de vidas enteras de un deseo ininterrumpido de buscar al Padre de la manera en que mi Señor y Salvador enseñó, he podido alcanzar ese estado que se encuentra entre la tercera y la cuarta de sus densidades, como ustedes las llamarían, ese estado en el cual estoy en cualquier posición que desee, realizando cualquier servicio que desee.

Es raro que se nos permita hablar conscientemente a un instrumento como este. Normalmente hablamos en visiones y sueños. Nos sentimos honrados por esta rara oportunidad, pues no somos sabios; todavía estamos esperando el comienzo de lo que ustedes llamarían un complejo de memoria social. Aún estamos, aquellos de nosotros que nos hemos cosechado a nosotros mismos, por la gracia de Dios, realizando el trabajo con aquellos que desearían ser los escogidos y los elegidos por su propia elección, por su propia decisión.

Deseamos ofrecer un concepto más antes de partir, si somos capaces de transmitirlo a través de este instrumento con la suficiente rapidez, y es que hubo una pregunta acerca del nombre, de la importancia del nombre. Encontramos en la canción de este instrumento, el himno, “Al nombre de Jesús, toda rodilla se doblará”, y “¡Bendito sea el nombre del Señor!”. Encontramos muchas frases similares en la adoración de este instrumento. El nombrar es aquello que es la naturaleza. Cuando una persona escoge una naturaleza diferente y se une apasionadamente a esa naturaleza de tal manera que cambia la vida, y sella el cambio con un nombre, ese es un nombre de poder, porque esa es una persona de poder. Cuando una persona escoge un símbolo de compasión perfecta y amor divino para lo que este instrumento llama lo más alto y lo mejor de todas las cosas, el buscador debe nombrar el símbolo.

Si la fe del buscador está en sí mismo, se nombrará a sí mismo. Si la estructura psicológica del buscador es tal que es consciente de sus muchos errores y desea apoyarse en una parte idealizada de sí mismo, puede invocar el nombre de Jesús, pues es en esa conciencia y solo en esa conciencia que podéis ser llamados elegidos, que podéis elegir ser escogidos. Debéis convertiros en vuestro viaje, y vuestro viaje debe convertirse en vosotros, y el nombre de la conciencia que es vuestro viaje es Cristo. Podéis elegir vuestro Cristo, pero es en el nombre donde reside el poder, porque el nombre es la naturaleza, y la naturaleza el nombre, y el YO SOY de la conciencia está simbolizado en su forma idealizada por mi maestro, Jesús.

Os dejo en ese nombre bendito. Estamos agradecidos de haber podido concluir esta comunicación, pues sería de muy malos modales dejaros sin bendeciros, exhortándoos a las buenas obras, a amar a Dios en Cristo y a amaros los unos a los otros como a vosotros mismos. Así nos ha enseñado nuestro maestro a aquellos de nosotros que nos hemos quedado atrás para ayudar a cada uno de vosotros a hacer la gran elección. Vuestra pequeña vida no es larga, y seréis llamados a rendir cuentas. Si no habéis elegido —y hablamos a aquellos que quizá solo lean estas palabras que pronunciamos— elegid ahora.

Elegid aquel símbolo por el cual estaríais dispuestos a morir. Elegid esa fe que es el YO SOY para vosotros. Elegid vuestra conciencia. Elegid ser de una determinada manera. Elegid ser elegidos. Si mi maestro no es el vuestro, os dejo en paz y os digo: marchaos rápidamente y buscad con prontitud vuestro verdadero símbolo, pero que ese símbolo sea el Cristo para vosotros, y que busquéis ser el servidor de todos, pues verdaderamente es en el servir donde creceréis, donde os volveréis fuertes y donde seréis sanados de toda amargura, tristeza y aflicción.

Os ofrecemos la bendición de Jesucristo. Id adelante en paz, regocijándoos en el poder del Espíritu. Sabed que ese Espíritu está con vosotros siempre. Amén. Amén. Amén. Yo soy Ira, hijo de Mishdad. Amén.


Cansancio espiritual

Q’uo, Meditación del domingo, 12 de noviembre de 1995

Somos conocidos por vosotros como el principio de Q’uo, y os saludamos en el amor y en la luz del único Creador infinito. Es un gran privilegio que se nos haya ofrecido la oportunidad de compartir nuestros puntos de vista con vosotros. Las vibraciones que este grupo tiene, en su fusión conjunta, están cargadas con un cansancio que es del espíritu más que del cuerpo, aunque cada uno aquí también tiene algún grado de cansancio físico.

Y siendo este el caso en un grupo que a menudo es muy alto en energía, nos tomaríamos algún tiempo para trabajar con el concepto de tener las energías espirituales y emocionales inferiores, pues como en todas las condiciones o estados de la vida, tal situación tiene mucho que ofrecer en cuanto al aprendizaje y al incremento de la capacidad de compasión personal.

La energía es la más fundamental de las estructuras ideadas dentro de vuestra ilusión física. Las formas y figuras de la manifestación son ilusorias, siendo en realidad campos de energía. Incluso vuestro cuerpo físico puede verse de manera útil como un campo de energía que contiene múltiples otros campos de energía que trabajan en cooperación entre sí dentro de la estructura de la energía envolvente del cuerpo físico. Cuando el buscador experimenta baja energía, está experimentando un síntoma que apunta profundamente a la estructura del ser manifestado.

Si la energía del campo se vuelve insosteniblemente débil, el vehículo físico simplemente deja de funcionar. Se expulsa una respiración y no se toma otra. Incluso si no hay nada físicamente mal con el vehículo físico, es posible cesar la viabilidad estrictamente debido a la desintegración del campo energético.

Esto es bastante raro entre vuestros pueblos como causa de muerte, pero puede observarse que ocurre en el caso de la entidad que ha perdido a una pareja después de haber tenido una experiencia larga y mutuamente beneficiosa juntos. Cuando uno deja el plano físico, la pareja que permanece no infrecuentemente elige orientar todo el ser hacia el día en que él o ella pueda reunirse con el compañero amado, y esto afecta los niveles de energía dentro del vehículo físico hasta el punto en que cualquier enfermedad que se encuentre es acogida y utilizada para provocar el final de la experiencia que se desea.

Cuando llega el tipo de cansancio que un buscador siente como de naturaleza espiritual, a menudo significa un tiempo en el cual la experiencia de la vida encarnada parecerá muy difícil. Los asuntos pequeños parecen adquirir una dimensión mayor y, por lo tanto, cualquier pequeño cambio o suceso inesperado desencadena un catalizador muy superior a lo que el buscador normalmente esperaría de sí mismo. Es una condición de vulnerabilidad, porque el cansancio sensibiliza la red perceptiva, lo que altera el nivel de información que se entrega a la mente física y a la conciencia interior. Los pequeños esfuerzos parecen volverse mayores. La mente se aparta de tareas que normalmente se realizarían con facilidad, pues ve esas tareas con el ojo enturbiado y el corazón descontento del buscador cansado.

El sentido del yo se ve perturbado y el nivel de comodidad de la mente desciende. En esta red debilitada de percepción pueden llegar cosas extremadamente útiles —este instrumento no es capaz de encontrar una palabra para las esencias que están disponibles dentro de la mente profunda—. Pero el estado de baja energía, porque incrementa la sensibilidad, ofrece la oportunidad de ir más profundamente dentro del ser, alcanzando aquellas esencias que pueden llamarse arquetípicas, aquellas esencias que este instrumento llamaría esperanza, fe y caridad.

Así que pedimos a cada uno que contemple al yo debilitado, no con impaciencia sino con, en la medida de lo posible, una paz mental imperturbable, pues habéis venido a esta ilusión para ser afectados por ella. El vuestro no es el camino de la uniformidad ni de la perfección espiritual. El vuestro es un camino lleno de penumbra, confusión y dificultad y sufrimiento percibidos. Por encima de todo, os pediríamos que retengáis el concepto de aquello que es fundamental, espiritualmente hablando, en esta experiencia.

Lo que es fundamental es el único pensamiento original, que es el Amor. En un estado debilitado se tiene dificultad para extenderse hacia los demás con amor, para extenderse hacia uno mismo con amor y para extenderse hacia el Creador con amor. Sin embargo, en este estado debilitado uno es más capaz de permitir que el ser sea ministrado por estas esencias que moran, independientemente de la conciencia superficial interior, profundamente asentadas dentro de la mente inconsciente.

El instinto a veces es agitarse mentalmente intentando afectar el estado energético, llevarlo a lo que se ve como un estado más avanzado o aceptable. En la medida en que podáis ser conscientes de esta tendencia, os animamos a decirle al ser: “Paz, estate quieto y permanece donde estás. Permanece. Descansa. Suelta el esfuerzo por mejorar o perfeccionar tu situación”, y permitid que el ser profundo se abra a la conciencia. Permitid que esa esencia que es el Creador, que es el amor mismo, os ministre.

No hay necesidad de agitarse ni de luchar. No hay necesidad de dar sermones al ser. No hay, de hecho, necesidad de alterar el estado que experimentáis. La necesidad es simplemente recordar el amor, pues todas las cosas pasarán, pero el amor permanece. Los estados de ánimo vendrán y se irán. Las encarnaciones florecen, se marchitan y mueren. El amor permanece.

A medida que aprendéis a trabajar con vuestros propios estados de ánimo sin juicio, sin reproche, sino con amor y paciencia, así comenzaréis a aprender la paz, pues la paz no es la eliminación de todo lo que no es pacífico. La paz interior es un fruto de la disposición regular, repetida, constante y profunda a experimentar el ser como el ser y a mirarlo con amor, pues todas las cosas, a su debido tiempo, ciertamente ocurrirán dentro de vosotros.

Tanto las mejores como las más difíciles experiencias llegarán a vosotros, fluirán a través de vosotros y finalmente se retirarán. Y así, la superficie siempre estará confusa en alguna medida, pero es en los fundamentos de vuestro ser donde se realizará la obra que deseáis hacer. Sed pacientes en esa labor. Sed silenciosos cuando intentéis juzgar. Recordad y absteneos.

Y a medida que encontréis caridad para con vosotros mismos, así podréis ser parte del bien en la experiencia de otras personas. La paz comienza en el interior. Somos aquellos de Q’uo, y ahora os dejamos en el amor y en la luz del único Creador. Adonai.