Confederación

5 de Julio de 1978

Yo soy Hatonn. Los saludo en el amor y la luz del infinito Creador. Estoy con el instrumento. Es una bendición hablar con cada uno de ustedes y saludamos a aquellos que no se han sentado con este grupo desde hace algún tiempo y les ofrecemos nuestro amor.

Amigos míos, siempre les hablamos de una cosa simple: el amor del Creador. Somos conscientes de que, desde su perspectiva, este amor no parece ser accesible de muchas maneras en su vida diaria. Y aun así les decimos, amigos míos, que este amor está más cerca de ustedes que su respiración; más fácilmente accesible que sus propias manos y pies; más familiar para ustedes que sus propios pensamientos. Este amor fue el molde del cual cada uno de ustedes fue creado. Sí, amigos míos, cada uno de ustedes fue creado en completa identidad. Y ese mismo amor que hizo que cada uno fuera igual, ha tocado a cada uno con una parte única dentro de esa identidad, de manera que el universo es una identidad y una armonía al mismo tiempo.

¿Hacia dónde van, hermanos míos, para poder usar esta información? ¿A qué pueden acercarse, hermanas mías, para poder hacer uso del conocimiento del amor? ¿Qué búsqueda dramática pueden emprender para demostrar el amor en el tribunal de su vida diaria?

Quizás algunos de ustedes, amigos míos, han tenido la experiencia de poseer un objeto en sus vidas, algún objeto físico simple y cotidiano, como lo que este instrumento llamaría una alfombra, que se ha vuelto opaca, desgastada y quizás rota en algunos lugares debido a años de uso diario y descuidado. Y aun así, amigos míos, si la levantan y miran el lado que no ha sido usado, todavía está perfecta.

En el uso diario, el amor se vuelve desgastado y deteriorado. Esto, amigos míos, ocurre por el uso descuidado. Siempre exhortamos a la meditación y es simplemente porque, en la meditación, establecen contacto con esa parte de ustedes mismos que comprende la naturaleza del amor.

No importa cuán desgastados y deteriorados se hayan vuelto sus ideales, sus acciones o sus conceptos, siempre permanece el lado eternamente puro donde el amor florece en su forma original. Es un gran truco de disciplina mental invertir su comprensión del amor para que el lado limpio y nuevo brille a través de sus acciones y palabras, pero es infinitamente posible para ustedes hacerlo en cualquier momento.

Somos conscientes de la película que vieron esta noche y aunque somos conscientes de los muchos bostezos y risas que fueron la reacción de cada uno de ustedes debido a la presentación estéticamente inadecuada de estas ideas, deseamos compartir con ustedes la verdad básica de lo que ustedes llamarían vida más allá de la muerte física.

Somos conscientes, amigos míos, de que la muerte es una transformación que parece sumamente definitiva y aterradora. Y es debido precisamente a esta naturaleza de la muerte que sus pueblos evitan contemplar sus vidas desde la perspectiva de su eventual desaparición. Sin embargo, aquello que los exhortamos a hacer —es decir, meditar, aprender, crecer, amar y recordar al Creador— sería bastante insensato si no existiera una continuidad de la existencia en la cual pudieran recoger el beneficio de su crecimiento y aprendizaje. Porque, en verdad, amigos míos, somos conscientes de que hay momentos en los que, para crecer, aprender y dar, deben tomar decisiones que no son tan, digamos, divertidas como aquellas decisiones que tienen poca ventaja espiritual evidente.

Por lo tanto, aprovechamos esta oportunidad para afirmarles que ustedes, amigos míos, viven. En verdad, “vivir” no es una palabra significativa, porque todos somos. Vivir sugiere que uno muere y este no es el caso. Todos somos. Es nuestro entendimiento, amigos míos —en nuestro entendimiento limitado, deseamos enfatizarlo— que todos somos, independientemente del tiempo o el espacio o la dimensión o la mortalidad. Todas estas cosas son ilusiones y existen muchas, muchas ilusiones en la creación del Padre; muchas maneras de experimentar la conciencia. Ustedes, amigos míos, la experimentan solo de una entre muchas formas.

Cada uno de ustedes ha experimentado mucho y lentamente, lentamente, añaden a la reserva de experiencia. Y lentamente, lentamente, esa experiencia añade a su reserva de sabiduría personal. Y lentamente, amigos míos, su sabiduría los acerca más al amor del Creador. Es como si fueran la polilla girando alrededor de la llama o el planeta girando alrededor del sol. Las órbitas parecen perpetuas y aun así, en la plenitud del tiempo, la polilla es atraída hacia la llama, el sol explota y se vuelve uno con los planetas y el universo; la unidad es alcanzada.

Amigos míos, haré una pausa en este momento y acondicionaré a cada uno de ustedes. Mi hermano Laitos está conmigo. Yo soy Hatonn.

Yo soy Hatonn. Estoy nuevamente con este instrumento. Estoy acondicionando a este instrumento. En este momento abriré la reunión a preguntas. ¿Alguien tiene alguna pregunta?

Estoy dando al instrumento una imagen. Es la de una anémona marina balanceándose bajo las aguas del océano. Se mueve sin cesar con las mareas y las corrientes, nunca quieta, siempre brindando belleza, siempre respondiendo a su entorno. Ustedes, amigos míos, están arraigados en el amor. Las aguas se mueven alrededor de ustedes como es apropiado que lo hagan, trayéndoles alegría y tristeza. Las aguas limpias y buenas de la experiencia se mueven alrededor de ustedes de una manera y luego de otra. Arraigados en el amor, amigos míos, pueden florecer tanto en la marea alta como en la baja.

Arraigados en el amor, amigos míos, siempre pueden ser gráciles, siempre llenos de alegría.

El concepto de belleza es muy pobre en su planeta porque la belleza, amigos míos, está en todas partes. Arraigados en el amor, amigos míos, pueden ver esa belleza y sentir esa alegría y aquellos que están a su alrededor pueden, a través de ustedes, sentir y ver aquello que es verdadero y aquello que es real.

Amigos míos, estamos entre ustedes como quienes dejan caer semillas. Como se dice en sus obras sagradas, las semillas son esparcidas —sin importar la fuente, amigos míos. A medida que las semillas caen en sus vidas, amigos míos, procuren darles la bienvenida y cultivarlas y, mientras avanzan, si hay alguien pidiendo una semilla, un pensamiento, un impulso de ustedes, sean conscientes, amigos míos, porque ustedes también son creadores.

Los dejo en el amor y la luz del infinito Padre. Soy conocido por ustedes como Hatonn. Adonai, amigos míos. Adonai vasu borragus.