Confederación

Cómo buscar tu guía

Q’uo, 21 de febrero de 1999, meditación dominical

Pregunta del grupo: La pregunta de esta semana tiene que ver con el concepto de los guías. Nos preguntamos cuál es la mejor manera para que cualquier persona que quiera ponerse en contacto con su guía lo haga. Y también nos preguntamos si, al intentar ponernos en contacto con nuestros guías y verlos como algo externo a nosotros mismos, eso influye o afecta nuestra capacidad para entrar en contacto con ellos.

Somos aquellos del principio conocido por ustedes como Q’uo. Saludos en el amor y en la luz del Único Creador Infinito. Es una bendición y un privilegio ser llamados a ustedes esta tarde. Para poner su pregunta en contexto, nos gustaría hablar sobre el universo mundano frente al universo metafísico. El dilema de aquellos que desean vivir sus vidas desde un punto de vista metafísico es que este universo metafísico no es el universo en el cual tiene lugar la realidad consensuada o la realidad física que ustedes experimentan día a día. Las preocupaciones del mundo exterior pueden absorber todo el tiempo y la atención de una persona. Y, de hecho, hay muchos en su esfera que logran pasar desde el nacimiento hasta el final de toda una encarnación sin siquiera sospechar que existe otro universo que interpenetra el universo físico, cuyas leyes son de un orden superior a las del universo físico.

Sin embargo, para la mayoría de las personas hay al menos una o dos ocasiones durante una encarnación en las que se hace claramente evidente que existe un orden superior de realidad y que este a veces afecta la realidad física.

Para muchos existe una conciencia completa de ese segundo universo de verdad superior, así como un deseo y un anhelo por él. Además, el cuerpo que los transporta contiene lo que este instrumento ha llamado una biocomputadora, el cerebro terrenal, el cerebro que elige, que está construido específicamente para manejar las preguntas de tipo esto/o aquello relacionadas con la supervivencia, la protección del hogar y la familia, y otras preocupaciones de la vida terrenal. El sistema de guía para el cerebro terrenal es difícil de describir en términos terrenales, pero la palabra “intuición” sin duda lo abarca.

Sin embargo, para aquellos que desean convertirse en estudiantes serios, que han comenzado su camino de peregrinación y su búsqueda de un verdadero hogar, esta mentalidad de esto/o aquello no resulta satisfactoria por la simple razón de que no puede satisfacer las necesidades del universo metafísico.

No obstante, cada uno de ustedes es también, y de manera predominante, una conciencia, una entidad única hecha completamente de amor y luz que pasa por muchos vehículos físicos en muchas densidades y a través de muchas experiencias dentro de cada densidad. Esta conciencia que son ustedes puede sumergirse en el universo terrenal, el mundo físico, en virtud de estar unida, a través del proceso de nacimiento encarnacional, a un vehículo físico de segunda densidad; es decir, su cuerpo.

Esta conciencia, siendo ciudadana de la eternidad e infinita por naturaleza, está completamente adaptada para realizar trabajo en el universo metafísico. Y cada uno de ustedes tiene, en potencia dentro de su conciencia, toda la guía y la información que necesita. El desafío, por supuesto, es cómo acceder a esa guía, pues, independientemente de cómo se estructure conceptualmente, esa guía es un habitante de la mente profunda, de las raíces de la conciencia.

La puerta desde el yo inconsciente profundo hacia el yo consciente debe necesariamente abrirse o dejarse entreabierta de alguna manera para que la guía pueda moverse hacia el ámbito consciente, de modo que ustedes puedan tener acceso a ella.

Es bueno recordar que la guía está definitivamente y siempre presente, incluso cuando pareces estar en el punto más lejano de ella, incluso cuando te sientes más ciego, sordo y mudo. La guía está ahí. La guía está esperando tu toma de conciencia. Se trata más de desbloquear los canales de comunicación que de buscar algo que puede o no estar allí. Decimos esto porque, para acceder a la guía, es extremadamente útil estar practicando una vida en fe.

No deseamos implicar una estructura determinada para una vida en fe, sino más bien observar esta cualidad del amor que es la fe. La fe es una paradoja, pues no se puede adquirir la fe. Uno simplemente debe dar el salto y comportarse como si tuviera fe para comenzar una vida en fe. Así, el primer acto de fe es el salto hacia la nada. Después de todo, la fe no sería fe si existiera una manera de racionalizarla o de probar su existencia mediante alguna investigación razonable. Esto hace que la fe sea un verdadero desafío, pues si no se tiene fe, ¿cómo se logra?

Ese salto parece muy insensato y se siente muy peligroso. Sin embargo, les decimos que si pueden sostener la esencia de la fe, que es que todo está bien y que todo estará bien, si pueden mantener esta actitud, esa fe crecerá, florecerá y se manifestará de maneras asombrosas. Si se sienten abrumados por la falta de fe, solo tienen que comenzar de nuevo y dar ese salto otra vez, y el viaje se acelera una vez más. Nunca hay un fracaso del cual la fe no se recupere. Nunca hay un desierto demasiado ancho para que la fe lo cruce.

En la fe, entonces, cuando desean buscar guía, pueden abordar esta búsqueda de diversas maneras. Este instrumento, por ejemplo, permite que la guía llegue a ella mediante la oración al Espíritu Santo. Este guía, al que ella considera un aspecto de su Yo Superior y que objetiva como una porción del Creador, es una proyección de esa esencia dentro de la mente profunda que puede llamarse guía. Por lo tanto, a esta entidad no le llega una conversación, sino más bien un sentimiento, una intuición, una sensación de rectitud. Para este instrumento, este grado de claridad es completamente suficiente y satisfactorio.

Para muchos otros existe la necesidad de objetivar la guía en personas y, de este modo, muchas entidades buscan su guía en la forma de guías. Nuevamente, todo lo que existe es uno, y en muchos sentidos, y en los niveles más profundos, todo aquello que está fuera del ser físico es una porción proyectada de ese ser físico. Si todas las cosas son una, entonces todo lo que una entidad ve es parte de esa entidad y, en cierto sentido, una proyección de esa entidad.

Cada uno de ustedes, ya lo ven, vive en un universo completo y único, una creación propia. Es ligeramente, pero definitivamente, diferente del universo de cada una de las demás chispas del Creador Infinito que han sido enviadas. Como este instrumento estaba diciendo anteriormente, existen maneras no religiosas de emprender el descubrimiento de más acerca de los guías que bendicen a la entidad con amor y con el deseo de ayudar en un sentido espiritual o metafísico.

Estas proyecciones del yo que son los guías son también entidades con sus propias identidades, sus propias historias y, en cierto grado, sus propias agendas. Algunas entidades sienten que tienen un guía principal y es a esta entidad a la que el yo acude. De hecho, algunos han objetivado este guía en gran medida. Cada uno de ustedes ha visto ejemplos de canalización de guías internos que diversas fuentes ofrecen y cada uno está familiarizado con el concepto de ponerse en contacto con el guía.

El proyecto, por así decirlo, de extenderse para descubrir información se aborda mejor dentro de un marco de una regla diaria de vida que incluya un período de meditación cada día. La mente, en el sentido terrenal, tiene la tendencia de seguir trabajando haya o no una estimulación prominente del mundo exterior y, de este modo, el mundo interior puede convertirse en el mundo de alguien que escucha una caja de charlatán. Muchas son las conversaciones que entidades como este instrumento tienen consigo mismas, todas en la imaginación.

Y esta energía generalmente se mueve de acuerdo con las leyes de la inercia. Simplemente sigue adelante porque eso es lo que hace la biocomputadora mental. Corre. Opera. Es ruidosa. La idea, entonces, es vaciar los bolsillos mentales y permitir que la biocomputadora terrenal descanse para que la conciencia pueda flotar libre de las exigencias de esto/o aquello de la mente terrenal. Sin el uso regular de la meditación es muy difícil aprender a detener el funcionamiento de la mente. Y cuando la mente está funcionando, la guía más profunda es muy difícil de contactar.

Por lo tanto, recomendaríamos enfáticamente que cualquiera que desee conectarse con sus guías lo haga en el contexto de períodos diarios de meditación. Recuerden que, aunque cada uno de ustedes llegó a la encarnación plenamente consciente de todo esto que estamos diciendo, durante el proceso de nacimiento el velo del olvido cayó de manera ordenada y, por lo general, completamente sobre la conciencia, de modo que dentro de la encarnación el camino de regreso al universo metafísico debe recorrerse paso a paso.

Y, además de la confusión general del plano terrenal, mucho debe ser desaprendido, desde el punto de vista del universo metafísico, de aquello que está incluido en el entrenamiento cultural de las entidades jóvenes. Muchos son los que han dicho que la adultez es ese período en el cual uno intenta deshacer el daño sufrido durante la infancia. Mucho necesita ser desaprendido a medida que la visión se desplaza de lo terrenal y físico a lo no terrenal y metafísico.

En un universo hay cosas, mesas, personas, planetas, estrellas. En el otro universo hay energías, pensamientos, ideales, y como entidad metafísica tú eres uno que es, a diferencia de la entidad física que hace.

La guía es esa conexión entre los universos metafísico y físico que traduce información compleja concerniente al destino y al deseo en términos terrenales; que reduce la energía del cosmos para que el yo dentro de la encarnación pueda aceptar energía, intuición y esencia, y abrir la mente a la traducción que la guía hará de estas cosas al ofrecerlas a la mente consciente.

El conocido como Romi se preguntaba si importaría la manera en que uno formula la petición de esta guía, y podemos decir que, en efecto, así es. Si uno enmarca la búsqueda de consejo y sabiduría como una búsqueda de guías, entonces es muy probable que se contacten entidades, en lugar de energías. Podemos decir que es muy difícil expresar la naturaleza de estas esencias y energías que son guías y guía.

Tomemos, por ejemplo, el concepto de los ángeles. Los ángeles son otra forma de describir a los guías de los planos internos. Cuando las entidades, durante un largo período de tiempo, piensan según los mismos patrones y construcciones de pensamiento, se crea mediante ese pensamiento la realidad que dicho pensamiento encarna. Los pensamientos se convierten en cosas y la guía se vuelve angélica. Y se vuelve cierto que para cada entidad hay varios ángeles.

Si recorriéramos cada cultura y sus creencias religiosas, encontraríamos los canales y senderos mediante los cuales ese cuerpo de entidades que cree de esa manera percibe que su guía está alojada o contenida. Así, existen hadas, genios, maestros de los planos internos, y así sucesivamente. Hay tantas formas diferentes de contactar guías y guía como grupos de personas o entidades individuales que han buscado de cierta manera y con ciertas necesidades.

En lo que pueden confiar es en que ustedes diseñaron para sí mismos, antes de la encarnación, detonantes que profundizarían su apreciación y su conciencia de la guía que necesitan.

A medida que buscan su guía, necesitan seguir esa intuición que tienen dentro y esos sentimientos que provienen del corazón. Pues es la sabiduría del corazón, que a menudo se expresa solo a través de la emoción, la que es el tipo de criatura, como diría este instrumento, que realmente es la guía. No es una fuente intelectual. La guía no se apoya fuertemente en la lógica. La guía puede ser paradójica y, en muchos sentidos, puede ofrecer puntos de vista variados sobre el mismo tema.

Lo que la guía es, como dijimos, son conexiones hechas dentro del yo que permiten que el contenido de la mente profunda se acerque lo suficiente a la mente consciente como para que pueda tener lugar una traducción de conceptos en palabras y pensamientos. Así que lo que están haciendo es pedirle al yo que libere el universo físico de la conciencia y que descienda a las raíces de la mente. La meditación es la forma específica que sugeriríamos para abordar este movimiento hacia las raíces de la mente.

Cada entidad tendrá una experiencia diferente al intentar crear el hábito de la meditación diaria. Para algunas entidades es un procedimiento muy fácil. Algunas entidades se ofrecen a sí mismas dentro de la encarnación el regalo de una mente tranquila y pensamientos económicos, y para tales entidades la meditación parece casi una forma natural de vida. Para otras, parece muy antinatural y es correspondientemente difícil de crear como hábito, y sin embargo les decimos que, independientemente de la experiencia subjetiva mientras se adquiere ese hábito de silencio dentro de cada día, el progreso se está realizando.

Puede sentirse como si uno estuviera chocando contra un muro sólido de ladrillos y no avanzara a ningún lado. Les aseguramos a cada uno que no es así, que si se dedica el tiempo y el deseo es verdadero, los períodos de meditación harán su trabajo y las situaciones comenzarán a aparecer con una claridad más lúcida. Como dijo antes el conocido como Tom, no es que la situación cambie. Es que la respuesta a la situación comienza a cambiar, lo cual altera la situación, no necesariamente para otros, sino solo para el yo. Sin embargo, dado que todo el trabajo metafísico es trabajo sobre el yo, esta es una situación completamente satisfactoria.

Sugeriríamos que es bueno desarrollar la propia manera personal de acercarse a la guía, dedicar algo de tiempo y atención a clarificar para el yo qué es lo que verdaderamente se desea, qué es lo que verdaderamente se busca, dónde están la pasión y la intensidad de la propia vida.

Este proceso de buscar guía y de escuchar esa guía es una parte importante de acelerar el ritmo de su evolución espiritual. Ustedes evolucionarán espiritualmente independientemente de lo que hagan. El universo del Creador es bastante eficiente. El catalizador ocurre. La experiencia se adquiere. Ustedes cambian. Sin embargo, cada uno de ustedes tiene hambre de un ritmo más rápido de transformación, de una sensación más segura de que uno va en camino, de que uno está en la senda.

Y ciertamente todo el proceso de la meditación y de escuchar dentro de ese silencio es central. Les deseamos a cada uno la alegría de encontrar sus deseos, de afinar y agudizar esos deseos y de buscar guía en la persecución de esa sed de verdad, de amor, del Creador.

Recuerden que pueden ser parte de los sistemas de guía de otros, y puede que no lo sepan. Recuerden que cuando se realizan servicios, pequeños o grandes, con amor, estos proporcionarán guía independientemente de quién más sea consciente de sus acciones. Cuando se emite energía, no es ignorada, de modo que incluso si ustedes no saben que están guiando y la entidad no sabe que está siendo guiada por ustedes, aun así esta transferencia de energía tendrá lugar.

Así que en todo momento sean conscientes de las consideraciones éticas que involucran las relaciones con otros, pues no saben qué servicio podrían proporcionar simplemente siendo ustedes mismos.

Estamos con ustedes en el silencio. Nos sentamos con ustedes en la oscuridad de la mente. Hay amor en esa oscuridad. Sepan que está allí. Tengan la fe de que su búsqueda es buena, y permitan. Esa es la palabra que abre la puerta una vez que se ha alcanzado el silencio: esa palabra, permitir. Permitan que la intuición surja. Permitan que la voz suave y apacible hable. No la oirán, pues es silenciosa. Solo pueden actuar por fe con ese sentimiento de rectitud.

Somos aquellos de Q’uo y en este momento nos retiramos de este instrumento y de este grupo, dejando a cada uno en el amor y en la luz del Único Creador Infinito. Adonai, mis amigos. Adonai.