Confederación

Ira y tristeza

Q’uo, 18 de septiembre de 1994

Pregunta del grupo: La pregunta de hoy tiene que ver con los conceptos de la ira y la tristeza, ya que parecen ser tan comunes en nuestra experiencia. Nos preguntamos si existe una manera de abrirnos y permitir que los procesos de la ira y la tristeza pasen a través de nosotros, sean transformados por la experiencia y sanados, de modo que después seamos más fuertes o más sabios, o más amorosos, o que de alguna manera nos beneficiemos de haber tenido esta experiencia. ¿Podrían hablarnos sobre la ira y la tristeza?

Saludos en el amor y en la luz del Único Creador Infinito. Somos aquellos que ustedes conocen como Q’uo. Ofrecemos a este círculo nuestro agradecimiento y bendición por permitirnos mezclar nuestras vibraciones con las de ustedes y por llamarnos a compartir nuestras opiniones con ustedes sobre el tema de cómo tratar con el sufrimiento y la aflicción. Como siempre, pedimos respetuosamente que cada uno que escuche estas palabras emplee el discernimiento, aceptando solo aquellos pensamientos que resuenen como verdaderos para ustedes y permitiendo que todos los demás pasen de largo, pues no desearíamos crear un obstáculo al compartir nuestra mera opinión. Nosotros, como ustedes, cometemos errores y compartimos con ustedes como compañeros buscadores de la verdad, no como quienes tienen autoridad.

Para poder hablar sobre este tema debemos retroceder y comenzar desde un punto de vista general, observando al ser completo y su propósito como buscador al experimentar la encarnación en esta tercera densidad de la suya en este tiempo particular. Dado que se trata de la última parte de los ciclos antes del fenómeno que este instrumento llama la llegada de la Nueva Era, muchos de los que buscan en este tiempo son aquellos que, por antigüedad vibratoria, han recibido la oportunidad de encarnar en un tiempo en el que tanto la polaridad positiva como la polaridad negativa están intentando aumentar la intensidad de sus distorsiones hacia el servicio a otros, en el caso de las entidades positivas, y hacia el servicio al yo, en el caso de las entidades que polarizan negativamente.

En este entorno, tanto la polaridad positiva como la negativa parecerán naturalmente más extremas, y así sucede que dentro de su cultura en este tiempo hay muchos cuya búsqueda de la verdad es sobresaliente y cuyos esfuerzos por aprender las lecciones del amor son sustanciales y persistentes. Al mismo tiempo, aquellos involucrados en la búsqueda de la polarización negativa están intentando de manera marcada crear situaciones que polaricen negativamente y que puedan expresar el máximo de la orientación negativa. En consecuencia, hay legiones de quienes no piensan nada de robar o matar, algunos por una razón supuestamente sagrada, pero muchos sin ninguna razón salvo la atracción del poder.

Es sobre este trasfondo de su historia que la búsqueda de la verdad continúa ahora sobre su esfera. Las reglas, por así decirlo, no han cambiado, pero la experiencia es más intensa para todos en su esfera.

Tenemos la capacidad de hablar a este círculo y decir que cada uno dentro de este círculo ha llegado hasta la presente encarnación en virtud de muchos trabajos de amor, por así decirlo, realizados antes de la experiencia encarnacional actual. Cada uno siente con bastante fuerza que la búsqueda del espíritu, la búsqueda del corazón, la búsqueda de una mayor comprensión del amor, es propiamente el centro de la encarnación. Cada uno está intentando vivir de acuerdo con el camino positivo e intentando polarizar positivamente. Por lo tanto, no necesitamos persuadir a nadie para que haga el trabajo necesario para continuar trabajando en esa polarización. Cada uno tiene alguna comprensión de por qué está aquí: para aprender las lecciones que el amor tiene para enseñar.

Las preguntas que permanecen tienen más que ver con preguntarse por qué debe ser tan confuso buscar la verdad, por qué el Creador tan a menudo parece oculto dentro de una situación. Para resumir muchos pensamientos: “¿Por qué tiene que ser tan difícil?”. Pues el corazón recuerda la facilidad y la armonía perfectas. En contradicción con todas las experiencias dentro de la encarnación, existe el sentimiento profundo de que la manera normal de vivir no está disponible en esta encarnación.

La memoria persiste obstinadamente en que la armonización entre las personas es algo natural, y les decimos que, en efecto, excepto por la experiencia de tercera densidad, la armonización entre cualesquiera dos entidades no solo es posible, sino que en cierta medida, en polaridad positiva, es inevitable. La pregunta entonces se convierte en: “¿Por qué dejé ese estado placentero para venir a este entorno intensamente difícil, equipado solo con los sesgos limitados y confusos que parecen alejarse tanto de la llamada verdad? ¿Cuál es la gran meta que vi que me hizo venir aquí?”.

Quizá ya tengan la respuesta. Vinieron aquí porque deseaban un desafío y porque deseaban servir. El desafío para cada uno es único y fue establecido por ustedes antes de esta experiencia encarnacional. Cada entidad deseó repetir ciertos cursos en la escuela de la vida, como este instrumento la llamaría. Cada una deseó afianzar una manera particular de aprender a amar.

Cada una también deseó ser de servicio, y ese es otro tema. Hablamos ahora de aquella entidad que vino aquí, a su orbe, no porque fuera placentero, sino porque era difícil, confuso y, en muchos casos, muy oscuro. Y porque cada una deseó sumergirse a sí misma dentro de este conjunto de condiciones difíciles y desconcertantes para que la lección fuera duradera, profunda y completa.

Cada una quiso trabajar muy duro. Antes de una encarnación, el yo recuerda que las encarnaciones son más difíciles de lo que parecen de antemano, pero así como el estudiante recuerda la alegría de aprender y olvida parte de la agonía del cambio implicado en aprender y adoptar ideas modificadas, así cada uno tiene un elemento de sorpresa e incluso de traición. Cada uno discute en cierta medida con el juicio de ese Yo Superior que eligió estas lecciones.

Además de los servicios que cada uno vino a ofrecer, existen herramientas que se pueden utilizar para trabajar con el propio duelo, la ira, la decepción y la rabia. La primera herramienta es aquella en torno a la cual hemos estado levantando una estructura de palabras para, de algún modo, abarcarla. Esa razón es una fe obstinada en que ustedes vinieron aquí a trabajar, así que ahora, trabajemos. La primera herramienta que se debe usar cuando se trabaja con emociones negativas es simplemente recordar quiénes son y por qué vinieron aquí, por qué están aquí ahora. Pues existe, en cada caso, una buena razón para que ustedes estén precisamente donde están. Como ha dicho el conocido como Ra, puede haber sorpresas, pero no hay errores.

El conocimiento de que ustedes mismos juzgaron que estas lecciones podían ser aprendidas puede ser un conocimiento alegre de recordar. No solo el Creador no les ofrecería más de lo que podrían soportar, tampoco ustedes mismos, antes de esta experiencia, se colocarían en ese tipo de situación. Por lo tanto, si han de verse abrumados por estas experiencias negativas, los alentamos a permitir ese sentirse abrumados. Si hay lágrimas, llórenlas. Llórenlas todas y respeten cada gota. Respeten y amen esas expresiones mudas de duelo, ira, tristeza y rabia. Acepten los excesos de sentimiento que los sacuden y aparentemente los hieren. Sepan que estos sentimientos están justificados, que están protegidos, que hay tiempo para que estos sentimientos se expresen. Y trabajen con el yo para fomentar la eventual finalización de la expresión de los sentimientos involucrados.

Alentamos a cada uno a nutrirse a sí mismo durante estos tiempos difíciles, permitiendo e incluso alentando esas lágrimas, la voz elevada, los gestos airados, toda la actuación tonta e infantil que está implicada en verse superado por la emoción. Pues dentro de esta profunda y opaca ilusión, no hay otra manera de completar y luego equilibrar las emociones negativas. La única manera de atravesar los sentimientos de las emociones negativas es directamente entrando en medio de ellos.

Así que intenten, si desean ser buenos con ustedes mismos, no darse la vuelta ni huir de los sentimientos dolorosos, sino más bien elegir un tiempo para nutrirse a sí mismos y, dentro de ese tiempo de cuidado, a solas, mirar, aceptar y ofrecer respeto a los golpes, a los sentimientos heridos, al dolor que está ocurriendo. Pues estas emociones, cuando son aceptadas y respetadas, pueden raspar y limpiar mucho material que está listo para ser retirado de los hombros de uno, emocionalmente hablando, y enjuagar esas evidencias maduras y ya desarrolladas del dolor.

En muchos sentidos, la tristeza y sus lágrimas, la ira y sus voces fuertes son sanadoras para el alma atribulada. La ira, la tristeza, no son cosas que deban temerse; son experiencias que deben atravesarse de la manera que sea más verdadera y real para cada uno.

La segunda herramienta que puede utilizarse cuando se reconocen estos sentimientos es volverse hacia el Uno Infinito Creador, pues estos sentimientos tienen lugar dentro de una creación infinita. Dentro de esta creación infinita hay una cosa que es verdadera. Esa cosa es el amor, el amor expresándose como verdad, como belleza, como bondad, el amor expresándose como misterio. No es necesario, verán, permanecer en el mar de la confusión, remando de un lado a otro en la frágil barca de carne que es la propia, en este viaje infinito.

Una vez que la realidad dentro de la ilusión es atendida, una vez que la tristeza y la ira han sido asumidas, aceptadas, respetadas, y la entidad dentro de todo ese sentir ha sido nutrida, entonces hay sabiduría en volverse a la alabanza y al agradecimiento al Uno Infinito Creador, en volverse una vez más al amor.

Esto no se hace de una manera que niegue todo lo que parece imperfecto, sino simplemente colocando esas emociones dolorosas dentro de la versión más verdadera de un universo que puedan encontrar, y esa es la infinitud del espacio y del tiempo, frente a la cual los problemas de un día comienzan a parecer algo pequeños. Dentro del yo yace todo lo que existe. La porción del yo que se ocupa de las emociones superficiales dentro de una encarnación particular es muy pequeña.

No se niega la agonía sentida al situarla contra el telón de fondo de la infinitud y ver que no ocupa toda la creación, sino que existe un entorno más profundo y envolvente que va más allá del espacio y del tiempo, y del cual cada uno es más nativo que de esta Tierra presente. Cada uno es ciudadano de la creación infinita y eterna, moviéndose hacia la alabanza y el agradecimiento, reajustando el punto de vista, inclinándolo hacia la verdad y polarizándolo hacia el servicio.

Cuando el objeto de la ira o de la tristeza es otro, existe un tipo de meditación o experiencia que este instrumento llamaría oración, en la cual se ofrecen oraciones por la entidad que ha sido el catalizador de esa tristeza o ira. Orar por aquella entidad que les ha causado daño también reorienta la mente profunda y la inclina más hacia la verdad.

La última de las herramientas de las que hablaremos hoy es la herramienta del Yo Único. Cuando la mente puede asentarse en la unidad de cada yo con todos los demás yos, entonces puede verse más fácilmente que cada entidad fuera del yo es simplemente un espejo que refleja el propio yo de vuelta a uno. Aquellas cosas que los enfadan los enfadan respecto a ustedes mismos, dentro de alguna porción de su yo interior, más amplio.

La tristeza sentida por otros es tristeza sentida por el yo. Solo parece involucrar a otros. Tomada en la superficie, esta afirmación parece evidentemente falsa. Sin embargo, en el sentido más profundo, y ciertamente en el sentido de trabajar espiritualmente con las emociones, es verdad, hasta donde sabemos, que todo lo que ven es su Yo. Ustedes están en comunión con todo lo que existe.

En este momento volveremos a agradecer a este grupo por invitar nuestra presencia. Estamos llenos de gozo en cada oportunidad de entrelazar nuestras vibraciones con las suyas. Aseguramos a cada uno que caminamos con ustedes en este viaje y que ninguna entidad camina sola, pues cada una tiene a aquellos amigos, maestros y guías que caminan con ella, así como esos hermanos y hermanas dentro de su propia ilusión caminan con cada uno en espíritu.

Somos conocidos por ustedes como aquellos de Q’uo, y tomaremos nuestra despedida de este grupo en este momento, dejando a cada uno, como siempre, en el amor y en la luz del Uno Infinito Creador. Adonai, amigos míos. Adonai.


Exilio en la Tierra

Oxal, 6 de diciembre de 1981

Ustedes, amigos míos, están en el exilio. Todos en su planeta están en una tierra extraña. No hay consuelo para el espíritu en el entorno de su cultura. El planeta que el hombre ha creado es un territorio extraño y bárbaro. Están en exilio en sus cuerpos.

Existe dentro de ustedes un conocimiento, un recuerdo, una memoria de la luz y de la vida infinita de su verdadera existencia y de su verdadero cuerpo. Pero aquí están, desterrados, y ¿qué han hecho ustedes, exiliados del alma? ¿Se han unido defensivamente para protegerse contra el dolor de vivir? ¿Han intentado convencerse de que el exilio es el hogar? Examinen las acciones que realizan y los pensamientos que piensan, y podrán encontrar en ustedes mismos muchas, muchas huellas del comportamiento de un extraño en tierra extraña.

Amigos míos, hay consuelo. Hay consuelo completo y absoluto. Es al mirar hacia afuera que se pierde la única fuente del hogar, pues para encontrar ese hogar deben mirar dentro del yo. Debajo de todas esas cosas que les han enseñado y de todas esas cosas que han racionalizado, yace una patria y un ser verdadero tan profundamente arraigados dentro de ustedes que no pueden perderlos; no pueden olvidarlos. No es algo que deba ganarse, pero puede buscarse.

Busquen, amigos míos, la paz de su verdadero hogar, el bálsamo de su verdadera identidad, y desde ese conocimiento miren hacia esta ilusión y véanla en amor y en luz. Si buscan sabiduría, no la encontrarán en su ilusión. En la meditación, regresen a casa, pues ese hogar les pertenece por derecho de nacimiento infinito.

Soy conocido por ustedes como Oxal. Que no haya división dentro de ustedes. Cesen toda confusión y sepan que los exiliados piensan cosas extrañas. Busquen aquello que los espera en el interior.

Los dejo en el amor y en la luz del Infinito Creador. Adonai. Vasu. Borragus.