Un mensaje para los errantes
18 de marzo de 2001
Pregunta del grupo: Ya casi tenemos listo para imprimir un Manual del Errante, y vamos a enviar un volante sobre él a las personas de nuestra lista de correo. Muchos de ellos probablemente sean errantes o forasteros espirituales de un tipo u otro, y nos preguntamos si Q’uo hoy quisiera decir algo a estas personas sobre los conceptos del libro o sobre la cualidad de ser un errante, de sentirse alienado y aislado en el viaje espiritual.
Nosotros somos aquellos del principio conocido por ustedes como Q’uo, y los saludamos en el amor y en la luz del único Creador infinito, en cuyo servicio estamos. Les agradecemos por llamarnos a su grupo esta tarde. Es, como siempre, un gran privilegio y placer hablarles. Queremos agradecer a cada uno de los que ha venido por el sacrificio de aquellas otras cosas que no se hicieron este día, para que cada uno de ustedes pudiera buscar la verdad y descansar en el silencio que nos une a todos en el amor y en la luz del único Creador. Es maravilloso poder compartir con ustedes nuestros humildes pensamientos.
Deseamos dejar claro que no somos figuras de autoridad, sino buscadores en el mismo sendero que ustedes. Quizá hayamos caminado unos cuantos pasos más. Quizá recordemos algunas experiencias más de las que hemos tenido y, por lo tanto, quizá podamos ofrecer opiniones que puedan ser útiles y que puedan resultar interesantes para cada uno de ustedes. Pero sí pedimos que cada uno escuche con un oído discriminador y cuidadoso, escuchando no todas nuestras palabras, sino aquellas palabras que parezcan resonar dentro de su corazón.
Pues la verdad es algo muy subjetivo, y cuando algo forma parte de su verdad personal tendrá un cierto tono, y ustedes lo reconocerán. Confíen en esa resonancia del reconocimiento y no en la aparente autoridad de ninguna fuente, pues ustedes tienen la responsabilidad de su evolución mental, emocional y espiritual. Pueden elegir el ritmo y el proceso del cambio. Y no desearíamos convertirnos en un obstáculo mientras cada uno de ustedes busca la verdad a su manera.
Dicho esto, estamos muy felices de compartir nuestros pensamientos en la ocasión de este boletín especial, que habla a aquellos que han disfrutado de otro material que nosotros, de la Confederación de Planetas al Servicio del Creador Infinito, podamos haber ofrecido en tiempos anteriores a este.
A muchos de aquellos a quienes hablamos, simplemente decimos: “Bienvenidos a casa”, pues una cosa que es muy común entre los errantes y todos aquellos que han comenzado el proceso de despertar del sueño de la Tierra es una sensación de no estar en casa en el mundo terrestre, de no reconocer los colores y las formas de su hermoso planeta. Tan hermoso como es, aun así no se siente como las orillas y los campos del hogar.
Y esto se debe a que en muchos casos hablamos a aquellos que no se originan en el entorno planetario que ustedes llaman Tierra, sino que, más bien, son aquellos que han elegido de manera muy deliberada y específica venir a la Tierra en un viaje de servicio y aprendizaje.
Para muchos otros a quienes hablamos, la Tierra es la esfera natal, el hogar amado, y sin embargo el espíritu ha despertado del sueño de la Tierra. Y cada vez más, en el proceso de despertar, la Tierra se ha convertido en un lugar ajeno, no porque sus formas sean desconocidas, sino porque el pensamiento de sus pueblos y su cultura ha comenzado a chocar con las formas y resonancias recién descubiertas de una conciencia despierta del yo como ciudadano de la eternidad y de la infinitud.
Ya escuchen como alguien que es nativo de la Tierra o como alguien que ha venido aquí desde otro lugar, aun así les hablamos como iguales absolutos, pues todos aquellos que han despertado se han convertido en errantes sobre la Tierra. Todos comienzan a experimentar la desubicación de vivir en dos mundos al mismo tiempo.
Existen ciertas características de esta experiencia de despertar y de encontrarse a uno mismo, intentando dar sentido a aquello que parece, cada vez más, no tener sentido, sobre las cuales podemos hablar.
Una experiencia muy común es la experiencia del aislamiento. Es como si hubiera ocurrido una separación entre aquellos que piensan en términos físicos y el yo, que está pensando en términos metafísicos. Las razones y consideraciones para tomar decisiones en el mundo de la Tierra tienen que ver con la practicidad, las finanzas, los horarios, lo que la gente piensa, cuáles son las normas de la cultura, y así sucesivamente. Para el espíritu que ha despertado, ha habido un cambio de universos, y las razones para hacer las cosas en el mundo de la Tierra ya no parecen sostener la fascinación y el atractivo, si es que alguna vez lo tuvieron. Más bien, surge cada vez más un anhelo del corazón por la verdad, por la esencia y por el servicio.
El yo, una vez reconocido como una entidad metafísica, también es reconocido como un principio ético. Y puedes verte cada vez con mayor claridad como alguien que realmente puede ser responsable de hacer lo mejor posible para actuar de manera ética, sostener el principio más elevado y seguir el camino que parece el más bello, el más moral y el más correcto para el yo. A menudo, aquello que el mundo considera correcto y aquello que el yo interior considera correcto coincidirán. Sin embargo, no pocas veces los asuntos vistos desde el punto de vista de la Tierra se contemplan con un ojo puesto en la protección del yo y el mantenimiento del entorno, mientras que, vistos como un asunto metafísico, la solución a menudo se transforma, y pueden elegirse caminos que no parecen tan prácticos, tan convenientes o tan terrenales.
Pues en el cambio de universos hay una liberación de las formas del mundo y la realización de formas que son más elevadas en el universo metafísico. Todas las cosas son energía y vibración, y tus pensamientos e intenciones son mucho más importantes que si, a los ojos del mundo, has tenido éxito o no. Es un cliché en todas las culturas de la Tierra que muchos necios no parecen ser prácticos, y sin embargo, muchas veces, desde el punto de vista del espíritu, es muy importante ser impráctico y ceñirse a aquello que este instrumento llama lo más alto y lo mejor.
De nuevo, tales juicios de valor son muy subjetivos, y la opinión de otro sobre cuál es el camino más elevado o el principio más fino o más bello por el cual vivir puede no coincidir con tu opinión. Y te decimos que una manera de sentirse más en casa en este mundo extraño del espíritu despierto en la Tierra es ser decididamente impráctico y saber, al entrar en decisiones, que estarás tomando decisiones con la mirada puesta en valores espirituales. A menudo estas decisiones no tendrán sentido para los demás. Y alentamos a cada uno a tener el valor y la fe para seguir sus principios, su guía, su luz. Pues a lo que cada uno de ustedes ha despertado es a una conciencia preciosa del yo como esencia.
Cada uno de ustedes se ha vuelto consciente de que vive en un mundo físico muy ocupado. Es un mundo de detalles interminables, un mundo que este instrumento a menudo caracteriza como uno que ofrece demasiado buen trabajo por hacer. No es que el mundo ofrezca una mala elección tras otra, aunque esto a menudo sea así. Hay muchas bellezas y bendiciones en el mundo tal como es, en toda su confusión. Sin embargo, hay un factor simple que subyace a toda la actividad y el detalle de la vida física, y esa es la esencia que ustedes son, que cada uno de ustedes es.
Nos gustaría mirar esta esencia por un momento, pues está en el corazón de lo que tenemos que decir. Cada uno de ustedes es muy, muy real. Más allá del sueño de la Tierra, más allá del sueño del éter, más allá del sueño que está en el nivel en el que ahora hablamos, más allá de todos los sueños que conocemos, cada uno de ustedes es muy profundamente, en última instancia, de manera única, real. Ustedes son, de hecho, la sustancia misma de la capacidad creadora. Cada uno de ustedes es una chispa de lo divino, y sin cada uno de ustedes lo divino no estaría completo.
Cada uno de ustedes existía antes de que existieran el tiempo y el espacio. Y cada uno de ustedes existirá, más allá de todo pensamiento, más allá de toda descripción, más allá del final de cualquier creación, pues en la infinitud un final es siempre un comienzo, y ustedes serán por siempre el único ustedes que existe, precioso, amado por el Creador, una esencia, una luz, un amor.
Ustedes están aquí como seres despiertos para ser, no para hacer. Este es un concepto terriblemente difícil de recibir dentro del contexto de la vida encarnada, porque la vida tal como la conocen, tal como la experimentan, tal como la cultura les enseña a experimentarla, trata de hacer. Se les enseñó a valorarse como trabajadores, como productores, como realizadores de acciones. Pueden ser muchos tipos diferentes de acciones, pero en la próxima reunión a la que asistan no se les preguntará: “¿Quién eres?”, sino: “¿Qué haces?”. Y muchos los valorarán según cómo sea esa respuesta.
Y sin embargo les decimos que no están aquí principalmente como hacedores, sino como una esencia. En el sentido energético o metafísico, cada uno de ustedes es un campo de energía. Ahora bien, esta energía no es simple. Cada uno de ustedes tiene, como vibración central, el gran Pensamiento original único. Cada uno de ustedes, en su núcleo, es el Creador. De hecho, la meta básica de la evolución es volver a entrar en plena congruencia vibratoria con el Pensamiento original único que es el Logos.
Este Logos podría describirse como amor, y sin embargo esa palabra ha sido tan mancillada por su uso para diferentes tipos de pasión, emoción y devoción que resulta, en el fondo, inadecuada para expresar la plenitud de esa cualidad que es amor creativo y divino.
A esta energía logóica original ustedes han creado distorsiones o variaciones o complejidades que se suman a esa vibración básica y que los convierten en esa esencia única que ustedes son. Al ver su patrón vibratorio, vemos su nombre metafísicamente. Ustedes son como un arcoíris de color y un determinado patrón de forma que es, a su manera, exquisito. Y conoceríamos a cada uno de ustedes en cualquier lugar, no por lo que están pensando, ni por lo que están sintiendo en un momento particular, sino más bien por la gran acumulación del ser, a través de muchas experiencias y muchas densidades. Cada uno de ustedes llega al momento presente vibrando de una manera claramente identificable, y este es el gran regalo de cada ser despierto para sí mismo, para el planeta Tierra y para los pueblos de la Tierra. Pues una vez que cada uno ha despertado, cada uno se convierte en un agente del amor y la luz del único Creador infinito.
Es parte de la naturaleza de la entidad ética y biológica que ustedes son el expresarse de esta manera. Este es el plan que creemos que cada uno de ustedes estableció para sí mismo antes de la encarnación. El plan fue elegir un conjunto de relaciones y un conjunto de lecciones, como decía el conocido como T. en la conversación anterior a esta meditación. “Sé que este problema ha llegado a mí”, dijo él, “porque yo mismo lo dispuse, y estoy buscando sentarme con esta dificultad, disfrutar este desafío y atravesar este proceso con la mayor cantidad de amor posible”. Su plan como entidades en aprendizaje, interesadas en la evolución del espíritu, no era estar aquí y ser sabios, sino estar aquí y estar confundidos.
Ustedes esperaban, al venir a esta ilusión física tan densa, quedar completamente desorientados y despertar en medio de un verdadero mar de confusión. Y la razón por la cual esperaban esto era que tenían la sensación de que podrían llegar a un mejor equilibrio del ser, a una elección de polaridad más pura y a un deseo más apasionado de buscar la verdad.
Antes de la encarnación no parecía tan difícil, porque antes de la encarnación, al contemplar el alcance de toda la encarnación, parecía bastante obvio cuáles eran estas lecciones y por qué era importante dar seguimiento a estas relaciones. Parecía poco probable que pudiéramos evitar el despertar. Sin embargo, en la mayoría de los casos el despertar no es algo fácil, sino un proceso que avanza a tirones, con avances y retrocesos, atravesando muchas epifanías y muchas noches oscuras del alma.
Su esperanza aquí era simplemente volverse tan conscientes de la confusión del planeta Tierra que finalmente dejarían de intentar controlar las cosas desde la mente, desde el ego, desde la cabeza, y abandonarían lo que parecería ser un recurso inadecuado para lidiar con ese mar de confusión que es la vida en la Tierra. Esperaban que comenzaran a moverse hacia el corazón, pues es el corazón, con sus intuiciones y emociones, el que contiene la verdadera cosecha de sabiduría, amor y verdad que yace dentro de ustedes, dentro del mar de confusión.
Cuando el buscador despierto comienza a moverse hacia el corazón y permite que el corazón se abra y permanezca abierto, incluso cuando es más vulnerable, entonces, de alguna manera, los asuntos comienzan a parecer más simples. Entonces es cuando manos invisibles comienzan a brindar su ayuda, y mensajeros de ave y bestia, de palabra y señal, y de relación y asociación, parecen comenzar a surgir aquí y allá y en todas partes, formando una red sincrónica de coincidencia y conexión que enseña y ofrece ayuda cuando menos se espera y menos se prevé.
Intentar vivir desde la esencia, intentar ser uno mismo, es la obra del corazón. A menudo parece muy poco práctico como forma de vivir, pues el corazón abierto parece muy desprotegido y muy vulnerable. Y así es vulnerable a la confusión y a desafíos de todo tipo. La fortaleza de vivir en el corazón es esa fuerza sutil llamada fe, que eleva a uno sobre alas de ángeles y lo lleva por encima de un problema, de modo que incluso si el cuerpo está atribulado y la mente está confundida, hay una serenidad que proviene de la entrega al saber que todo está bien y que todo estará bien.
Este arte de vivir llamado fe es una gran clave para cambiar de universos, pues la fe ocupa el lugar del control en el mundo de la Tierra, y el hacer se convierte en ser. Los detalles se convierten en esencia, y una vida se mueve de adentro hacia afuera en lugar de ser impulsada de afuera hacia adentro.
Otro aspecto de ser un caminante, que es común tanto a quienes provienen de otros lugares como a quienes son nativos de la esfera terrestre, es el enorme anhelo de servir. Y decimos a cada uno que el servicio principal de cada uno de ustedes es el servicio de ser ustedes mismos. Pues cuando son más verdadera y profundamente ustedes mismos, cuando su corazón está abierto y vibrando en su plenitud, se convierten en un cristal capaz de recibir energía, transmutar energía y liberar energía hacia la esfera de la Tierra. Muchos de ustedes, provenientes de otros planetas, han venido aquí específicamente para hacer esto.
Es un proceso sencillo. Ustedes inhalan. Ustedes exhalan. Permiten que la verdad fluya a través de ustedes. Permiten que el suministro infinito de energía que es el amor del Creador fluya a través de su sistema energético y salga hacia los planos de la Tierra, y al bendecir este proceso, alentarlo, intensifican y potencian esas vibraciones que se mueven hacia el plano terrestre. Cada uno de ustedes, por la forma en que es, es en este momento un servidor de la luz, y no necesita hacer nada más que vivir y amar para cumplir su misión en la Tierra.
Naturalmene, cada uno de ustedes se dio a sí mismo dones para compartir, lecciones para aprender y servicios externos para realizar. Y alentamos a cada uno a avanzar por esas líneas de talento y dones tal como los perciban, buscando maneras de compartir esos dones. Pero comprendan que, más allá de esos haceres externos, la esencia interior es el verdadero y central regalo de la vida que han venido a ofrecer. Es un regalo hermoso. Es un regalo que les tomará toda la vida entregar, y nuestro estímulo para ustedes es que den este regalo y realicen este servicio independientemente de lo que parezca que están haciendo en su vida.
Pueden trabajar en abrir su corazón dentro del proceso del mundo cotidiano, dentro del proceso de cualquier momento presente, bajo la tormenta de cualquier desafío. Es imposible que algo o alguien les impida perseguir este servicio del ser, y queremos que sepan que tienen muchos ayudantes para asistirlos en este servicio. Pues cada uno de ustedes tiene guía, guía personal, fuentes de guía profundamente impersonales, maestros de los planos internos que vendrán a ustedes si tienen el deseo de aquello que ellos tienen para compartir.
Muchos son los auxilios espirituales invisibles que están disponibles para el buscador persistente y que pide. La clave aquí es simplemente pedir y seguir pidiendo con todo el corazón. Pues es cierto, como dice la obra sagrada de este instrumento: “Buscad y hallaréis. Llamad y se os abrirá”. Su deseo moldea una enorme cantidad de aquello que recibirán espiritualmente. Así que confíen en ese yo que desea. No lo desprecien, sino que busquen conocerse cada vez más y definir y refinar para ustedes mismos aquello que verdaderamente desean, aquello que verdaderamente buscan.
Pues aquello que buscan, ciertamente lo hallarán. Cada uno de ustedes es un principio tremendamente poderoso, espiritualmente hablando, y un maravilloso refugio de ayuda y sanación para otros. Ustedes son un tipo particular de ser espiritual, y aunque pueda parecer que están aislados, que son diferentes y que no pueden ser efectivos, les decimos que esto está muy lejos de ser verdad. No pueden saber qué importancia puede tener una sonrisa o una palabra suya para otro. No pueden saber quién observará alguna acción o pensamiento que ustedes tengan y será consolado e inspirado.
No saben, cuando extienden su mano, cómo será recibida, y sin embargo el impulso de hacerlo es oro, espiritualmente hablando. Sepan de sí mismos que son alguien verdaderamente poderoso para servir, alguien digno, alguien que, al hacer lo mejor posible, habrá hecho todo lo necesario. Este instrumento a menudo dice: “¿Alguna vez es suficiente?”, habiendo notado de muchas maneras que rara vez está satisfecha. Sin embargo, les decimos: “Sí, ustedes son suficientes, tal como son en este momento. Sepan de sí mismos que tienen gran valor tal como son, tal como se sientan, tal como descansan, en este momento. Y sepan que toda la confusión de la Tierra no puede quitar esa cualidad esencial de su ser”.
Simpatizamos profundamente con la confusión que cada uno siente dentro del plano terrestre. Admiramos su valentía. Nosotros descansamos en la relativa certeza del conocimiento de nuestra densidad, en la cual muchas, muchísimas cosas son conocidas, en la cual todos los pensamientos son claros. Nuestra confusión y nuestra búsqueda yacen en el misterio más allá de ese conocimiento. Pero para ustedes, incluso eso, el conocimiento del yo y el conocimiento del otro yo, tan a menudo está oculto.
Es como si cada uno de ustedes estuviera en una escena del programa de televisión que este instrumento conoce como “The X-Files”, mirando alrededor con linternas en un rincón oscuro tras otro. Así es el mundo espiritual. Dentro del plano terrestre es un plano muy oscuro. Los planos internos no son claros, y a menudo no hay luz observable. Y aun así les decimos: confíen en la luz que no se ve. Confíen en esa vela que es su corazón, y sepan que mientras mantengan esa vela encendida, esa es su única responsabilidad, no por el pensamiento de otros, ni por otras personas, ni por asuntos externos, sino solo abrir el corazón, ofrecer el ser al amor y ser amado, conocer al ser como parte del Creador.
Yo soy Q’uo, y somos conscientes de que hemos tomado una gran parte de su tiempo hablándoles en este día. En este momento nos despedimos de este instrumento y de este grupo, dejando a cada uno, como siempre, en el amor y en la luz del único Creador infinito. Somos conocidos por ustedes como aquellos de Q’uo. Adonai, amigos míos. Adonai.