Joshiah

6 de Febrero de 2011

Ahora, es realmente un placer ser invitados nuevamente a vuestro nivel vibratorio y nos gustaría, una vez más, expresar nuestro saludo a cada uno de vosotros. Nos gustaría expresar nuestra gratitud por ofrecer esta oportunidad de interactuar, de compartir con cada uno de vosotros. También nos gustaría tomar un momento para recordaros que existe la oportunidad para cada uno de vosotros de involucrarse en lo que nos referimos como una comunicación silenciosa, una interacción telepática y un intercambio de información con otras entidades que estarían con nosotros en esta tarde, o incluso con aquella parte que os gustaría llamar vuestro ser superior, o esa chispa de conciencia que sois.

Y descubriréis, en esa comunicación silenciosa o interacción telepática en el intercambio de información, que muchas veces la información que buscáis es mucho más clara y mucho más pertinente que el mensaje que intentamos expresar mediante este uso bastante limitado del vocabulario.

También descubriréis que, como resultado de la energía que habéis creado, os es bastante fácil alterar vuestra conciencia para entrar en un estado meditativo; en ese estado alterado de conciencia tenéis esa capacidad o esa oportunidad de interactuar en esa comunicación telepática, pero una vez más, eso es siempre vuestra elección absolutamente.

Ahora bien, existís en este nivel vibratorio por elección, vuestra elección, no solo de existir dentro de este nivel vibratorio, sino también de crear y sostener las realidades que experimentáis dentro de este nivel vibratorio y de todos los niveles de conciencia con los que interactuáis, particularmente en vuestro llamado estado de conciencia despierta. Elegís involucraros en ese proceso y en esa creación de la cual sois parte, una creación que en verdad es vuestra creación, vuestra como individuos y como conciencia humana. La creación de eso, la capacidad de crear, sostiene esta realidad y este universo.

Y existís en el nivel vibratorio y lo hacéis por elección. Existís en este nivel vibratorio por una razón muy simple, casi tan simple que está más allá de aceptar como posibilidad, y mucho más como la razón exacta por la cual elegís mantener y sostener este nivel vibratorio. Y es porque cuando estáis en este nivel vibratorio, aceptáis limitar vuestra capacidad para comprender quiénes y qué sois realmente, y como resultado de las limitaciones de esa comprensión, tenéis la oportunidad de crear realidades que aparentan como si no estuvierais en control de ellas; como resultado de tener esa experiencia y de estar involucrados en esa creación y en esa realidad, tenéis la capacidad de experimentar una intensa gama de emociones y sentimientos que no es posible experimentar en otros niveles vibratorios donde comprendéis que estáis en control.

Hemos utilizado la analogía muchas veces de que es como entrar en un teatro. Cuando comprendéis que lo que está siendo proyectado sobre la pantalla es un truco de luz, es una realidad ilusoria que se os presenta. Y en ese teatro el tiempo y el espacio parecen perder su credibilidad. Puede haber un transcurso de muchos años representado sobre esa pantalla dentro de unos pocos momentos de vuestro llamado tiempo y espacio real en el que habéis existido en vuestro estado de conciencia despierta. Sin embargo, comprendéis en ese teatro que es una ilusión, aunque las emociones que experimentáis pueden ser bastante dramáticas y bastante intensas.

No obstante, cuando abandonáis el teatro, comprendéis que efectivamente eran emociones basadas en una ilusión de realidad, por lo tanto no llevan consigo la misma intensidad de las emociones que experimentáis en vuestra llamada realidad real. Porque en esta realidad real habéis limitado vuestra capacidad de comprender que también es una ilusión que es vuestra creación.

Como resultado de esa limitación, las emociones y sentimientos se vuelven mucho más intensos. Este es el único nivel vibratorio donde existe esa oportunidad con esa limitación de comprender quiénes y qué sois realmente, la cual es puesta en su lugar y sostenida por cada entidad que existe y mantiene existencia en vuestro nivel vibratorio. No existe en ninguno de los otros niveles vibratorios. No es que en los otros niveles vibratorios no sean capaces de experimentar ese tipo de realidades, sino más bien que comprenden el concepto ilusorio de esa reacción. Y como resultado, las emociones y sentimientos no son ni remotamente tan intensos como lo que experimentáis en vuestra realidad vibratoria. Esa es la razón por la cual elegís estar aquí. Esa es la razón por la cual elegís continuar existiendo en este nivel vibratorio y en esta realidad, para tener la oportunidad de experimentar esas emociones y sentimientos intensos que están disponibles para vosotros mediante vuestro proceso de creación. Ese proceso de creación, que es simplemente una validación de las creencias y sistemas de creencias que sostenéis. Al sostener diversas creencias, creáis la realidad que os permite experimentar una intensa gama de emociones y sentimientos que vosotros, en algún nivel de vuestra conciencia, deseáis experimentar.

Ahora, la ironía de esto es que cuando estáis en este nivel vibratorio en vuestro estado consciente, muchos buscan comprender quiénes y qué son realmente, la misma limitación que ellos mismos colocaron, este velo, este tipo de energía electromagnética. Buscan experimentar y comprender aquello que acordaron hacer difícil de experimentar y comprender. Y además, algunos de los intensos rangos de emociones y sentimientos que intentan experimentar son emociones que están dentro de cada uno de vosotros. Cada uno de vosotros está intentando experimentar, por ejemplo, lo que es tener amor incondicional y obtener esta realidad que creáis y en la que estáis involucrados. Esta realidad ilusoria que existe en vuestro nivel vibratorio es creada desde una posición de amor absoluto e incondicional que existe dentro de cada uno de vosotros. No es algo que no esté disponible para cada uno de vosotros. No solo es algo que está disponible para cada uno de vosotros, es lo que sois; constituye esa chispa de conciencia que sois.

La realidad que experimentáis en vuestro llamado estado de conciencia despierta es la realidad de la validación de vuestros sistemas de creencias; es una realidad que es vuestra reacción y que proviene de esa posición de amor absoluto e incondicional, donde no existe juicio acerca de si algo es correcto o incorrecto, sino que simplemente os entrega aquello que deseáis, y lo hace gozosamente para validar vuestros sistemas de creencias, para validar que aquello que deseáis podéis tenerlo todo; no solo podéis, sino que lo hacéis.

La ironía de ello es que no requiere absolutamente más esfuerzo, si así lo deseáis, crear lo que llamáis una realidad deseable que crear lo que llamáis una realidad menos que deseable.

Ambas son validaciones de los sistemas de creencias, provenientes una vez más de esa posición de amor absoluto e incondicional que existe dentro de cada uno de vosotros, sin juzgar si es correcto o incorrecto, si debéis o no tener la oportunidad de experimentar cierta realidad o experiencia cotidiana en la que estáis involucrados en vuestro estado de conciencia despierta. El concepto de correcto o incorrecto, de bueno o malo, proviene de vuestro estado de conciencia despierta donde tenéis valores, si así lo deseáis, que son atesorados sobre ciertos aspectos de vuestra sociedad, juzgando si algo es correcto o incorrecto, bueno o malo.

Pero el que debáis o no estar involucrados en cierta interacción o en cierto proceso de creación de realidad, una vez más, esa chispa de conciencia que sois no juzga; os entrega aquello que deseáis desde una posición de amor absoluto e incondicional. Y sin embargo, en vuestro estado de conciencia despierta os ocultáis de esa comprensión mediante las elecciones que hacéis para colocar en su lugar ese tipo de energía electromagnética, ese velo, si así lo deseáis, limitando vuestra capacidad para captar esa comprensión del amor incondicional, de lo que realmente es.

Y sin embargo, para involucrarse en lo que hemos denominado esta nueva era y nueva energía, uno de los elementos clave para la creación consciente es amar conscientemente quiénes sois, experimentar el amor incondicional por vosotros mismos y, en consecuencia, tener la capacidad de experimentarlo hacia los demás en el estado consciente, saber lo que es, comprender lo que significa amar quiénes sois.

Existen varios elementos que están incorporados en el proceso de amaros conscientemente a vosotros mismos y también de amar conscientemente a los demás. El amor es un estado del ser y un estado de acción. Como resultado de hacer ciertas cosas, creáis la capacidad de experimentar esas emociones y sentimientos de los que hablamos, lo que os permite entrar en un estado de experimentar los sentimientos asociados con amar quiénes sois y amar también a los demás. Haced cosas que os permitan experimentar sentimientos y emociones que consideráis beneficiosos y deseables.

Y es importante tener una comprensión clara de lo que estáis haciendo, de aquello que deseáis experimentar. Nos enfocamos en las habilidades y acciones que realizáis, las cuales os permiten expresar amor por vosotros mismos y amor por los demás, y en lo que está involucrado en ese proceso. Por ejemplo, si dais a otro para permitir que esa otra persona experimente lo que llamáis sentimientos positivos, sentimientos de seguridad, sentimientos de alegría, de experimentar felicidad, experimentar confianza, experimentar respeto. Dais a otro incondicionalmente para permitirle experimentar esas emociones llamadas positivas que deseáis en el proceso de dar. Es importante comprender lo que significa dar incondicionalmente.

Dar incondicionalmente significa exactamente eso. Ahora bien, podéis estar involucrados en una relación donde tenéis a alguien a quien amáis, y podéis dar a esa persona diversos elementos. Podéis poner condiciones sobre ello. Y colocáis esas condiciones solo para tener algún tipo de límite, para tener algún tipo de contrato o acuerdo; no hay nada malo en eso. Es la forma en que vuestra sociedad funciona y hace que vuestra sociedad funcione bastante bien en muchas circunstancias y áreas. Os da limitaciones para afectar, ya sabéis, lo que esperáis dar y recibir. Pero cuando habláis de dar incondicionalmente como una expresión de amor, entonces no hay condiciones. Cuando ponéis una condición, formáis un contrato.

Una vez más, no es que los contratos sean malos, pero comprended que un contrato, aunque pueda ser con alguien de quien podéis estar enamorados o a quien podéis estar expresando amor, convierte eso de un regalo incondicional en un regalo con ciertas condiciones. El contrato, nuevamente, no tiene nada de malo, pero dar incondicionalmente significa que no hay condiciones. Dais a alguien para que esa persona pueda permitirse experimentar los sentimientos de recibir un regalo incondicional, los sentimientos de seguridad, los sentimientos de alegría.

También es importante comprender, porque vemos que cuando intentáis ganar el respeto de alguien, debéis entender qué se requiere para ganar el respeto de otra persona. Y de hecho, qué se requiere para ganar el autorrespeto. Veis, en vuestra sociedad, particularmente en vuestra llamada sociedad occidental, existe esta tendencia, si así lo deseáis, de colocar respeto sobre individuos que han logrado ciertas metas, tal como vuestra sociedad las retrata o visualiza como de algún modo superiores a otras metas o logros. Es decir, respetáis a alguien por lo que ha hecho. Eso no es respetar a alguien, no en el sentido del respeto que deberíais tener. Respetar a alguien es honrar sus sentimientos. Tener autorrespeto es honrar vuestros propios sentimientos. Sin ese aspecto, entonces estáis luchando continuamente por ese autorrespeto.

Lográis, lográis, lográis. Y sin embargo siempre falta algo. Siempre hay una carencia. Nunca llegáis del todo. Siempre hay más, el deseo de más y más y más, más logros para ganar autorrespeto, sin respetar vuestros sentimientos, sin honrar las emociones y sentimientos que verdaderamente deseáis. Para honrar vuestros sentimientos, para tener autorrespeto, honrad los sentimientos de otro para ganar su respeto. Si considerarais eso por un momento, descubriríais que aquellos a quienes verdaderamente honráis más y con quienes realmente sentís una conexión, son aquellos que claramente parecen honrar cómo os sentís, aquellos que se preocupan por cómo os sentís.

Y así es el deseado autorrespeto. Ellos honran vuestros sentimientos, vuestros sentimientos, aman quiénes sois también. Así respetáis a otro honrando sus sentimientos y, una vez más, permitiéndoles experimentar los sentimientos y emociones de alegría, felicidad, intimidad, comprensión y conocimiento, de confianza.

La confianza, un término muy interesante que cada uno de vosotros aplica a ciertas situaciones, muchas veces sin comprender realmente los verdaderos conceptos de lo que implica la confianza. Veis, para estar involucrados en una situación de confianza, debéis, ante todo, estar involucrados en una interacción donde tengáis más que perder que ganar. Si tenéis más que ganar que perder, entonces no es una situación de confianza. Entonces podéis estar apostando. Por ejemplo, podéis gastar un dólar en un boleto de lotería y esperar ganar una enorme fortuna. ¿Podéis confiar en vosotros mismos de que comprasteis el boleto correcto? ¿Gastar un dólar para ganar un millón? Esa no es una situación donde tengáis más que perder que ganar. Estáis apostando. Estáis tomando una oportunidad. No hay nada malo en eso, pero no sintáis que habéis fallado en confiar en vosotros mismos porque no ganasteis la lotería. Así no funciona. Esa no es una situación de confianza. En una situación de confianza, tenéis más que perder que ganar.

La segunda cosa en una situación de confianza es que debéis solicitar la confianza de los otros individuos con quienes estáis involucrados en esa situación antes de entrar en ella. Veis, muchas personas se involucran en interacciones con otros y luego, cuando se desarrolla cierta situación, miran hacia atrás y dicen: “Confié en ti para que no hicieras eso”, o “Confié en ti para que no dijeras eso”, “Confié en ti para mantener eso confidencial”. Y los otros individuos dicen: “Nunca me dijiste eso”. Si no solicitáis la confianza antes de entrar en la situación, antes de revelar cierta información, por ejemplo, si primero no solicitáis la confianza, entonces no estáis en una situación de confianza; simplemente lo habéis puesto allí, libre para ser utilizado de cualquier manera que el otro individuo elija. Debéis solicitar la confianza para estar involucrados en una situación de confianza.

El tercer elemento que debe estar presente es que debéis creer que la persona con la que estáis involucrados en esta interacción particular puede ser digna de confianza. Si no creéis que podéis entrar en una situación donde el individuo pueda ser confiable, entonces, ciertamente, estáis entrando en una situación autodestructiva. Esos son los tres elementos involucrados en la confianza. Tenéis más que perder que ganar. Solicitáis la confianza y creéis que la otra persona puede ser confiable. Y si eso no está presente, entonces no es una situación de confianza; estáis apostando o simplemente exponiendo las cosas y preparándoos, si así lo deseáis, para algún tipo de caída o autodestrucción. Y luego miráis hacia atrás y decís: “Bueno, confié y no funcionó”. No es así. No es así.

Y así, permitir que otro individuo confíe en vosotros es una expresión de amor, que permite al otro experimentar alegría, seguridad y una sensación de aceptación y comprensión.

Esos son los elementos que debéis colocar en su lugar. Comprended qué es lo que deseáis, sed específicos al establecer esos elementos. Cuando realizáis una expresión de amor, comprended que lo hacéis para permitir que otros individuos, o incluso vosotros mismos, experimentéis esos sentimientos de pertenencia, sentimientos de autoestima, sentimientos de alegría, sentimientos de seguridad al saber quiénes sois, sentimientos de confianza, de autoconfianza, sentimientos de autorrespeto.

Haced esas cosas. Expresad amor mediante la entrega de esos elementos particulares, haciendo ciertas cosas para permitir que otros, o incluso vosotros mismos, experimentéis sentimientos positivos. El amor propio es una parte necesaria para amar a los demás. Veis, si no os amáis a vosotros mismos, es muy difícil comprender cómo permitir que alguien más experimente amor. Si sois completamente destructivos en vuestros llamados intentos de amor propio, entonces expresaréis ese mismo tipo de actividad hacia los demás, y la destrucción será similar a la que experimentáis en vuestros intentos de amor propio.

Debéis agradaros a vosotros mismos; ese es el primer paso. Cuando os agradáis a vosotros mismos, comenzáis a hacer las cosas que os permiten amar quiénes sois, amaros incondicionalmente, agradaros tanto de las partes que realmente os gusta mostrar a otros individuos, como también de aquellas partes que no os interesa tanto mostrar a otros. Si no os gusta quiénes sois, entonces cambiadlo. Es realmente así de simple. El cambio no es algo difícil.

La parte más difícil del cambio es el deseo de cambiar, de comenzar el proceso. Esa es la parte difícil. Hacer el esfuerzo y comprender también que el fracaso es solamente un concepto del estado de conciencia despierta. No existe en el nivel desde el cual creáis vuestra realidad. Una vez más, el nivel desde el cual creáis vuestra realidad no juzga si algo está bien o mal, si habéis tenido éxito o habéis fracasado. Os entrega aquello que deseáis. Pero si os concentráis en el fracaso, si os enfocáis en ese concepto de “no puedo hacer eso”, entonces esa chispa de conciencia que sois os entrega eso absolutamente; podéis tenerlo. No es correcto ni incorrecto, podéis tenerlo; no solo podéis, sino que efectivamente tenéis aquello que deseáis, aquello que sostenéis como una función que deseáis traer a vuestra realidad.

Aunque esa función pueda ser algo que vosotros, en vuestro llamado estado de conciencia despierta, negaríais como una realidad que elegís tener, aun así, en algún nivel de vuestra conciencia estáis sosteniendo sistemas de creencias para hacerla real. Estáis sosteniendo sistemas de creencias, quizás, de que no sois dignos, quizás de que sois un fracaso, o quizás de que no podéis hacer eso, o “nunca podré tener éxito en eso, eso está más allá de mí”, o “algunas personas pueden hacer eso, pero yo nunca podría hacerlo”. Y la chispa de conciencia que sois os entrega eso; valida ese sistema de creencias.

Una vez más, la ironía de ello es que no es más difícil crear cualquier otro tipo de realidad que crear la que estáis experimentando. El individuo que se mira a sí mismo diciendo: “Desearía poder hacer eso. Desearía poder tener esa realidad”, crea esa realidad exactamente de la misma manera en que todas las demás entidades existentes dentro de vuestro nivel vibratorio crean su realidad. Así pues, es una validación de las creencias que sostenéis. Podéis cambiar esas creencias, absolutamente, o reforzarlas si estáis completamente felices con la realidad o con aspectos de la realidad en la que existís, y que estáis creando, experimentando y disfrutando. Entonces validáis eso, lo convertís en un tipo de realidad que deseáis perpetuar. Simplemente sostenéis el sistema de creencias. Realmente es así de simple.

Habéis existido en este nivel vibratorio para tener la oportunidad de experimentar emociones y sentimientos con una intensidad que no es posible experimentar en otros niveles vibratorios.

Y una vez más, irónicamente, el amor propio y el amor incondicional que elegís experimentar se vuelven más difíciles en esta realidad que en los otros niveles vibratorios, porque una vez más elegís creer que no estáis en control. Y sin embargo, esa emoción de amor incondicional, ese sentimiento, está absolutamente disponible para cada uno de vosotros. Y comienza dentro de vosotros. Comienza amando quiénes sois. Comienza teniendo autorrespeto por quienes sois. Comienza preocupándoos por cómo os sentís acerca de quiénes sois, haciendo las cosas que os permiten experimentar esas emociones de alegría, de seguridad, de confianza, de intimidad y de saber quiénes sois.

Tantas entidades tienen dificultad con ese saber quiénes son. Y sin embargo, como hemos sugerido muchas veces, las respuestas están en vuestro interior. Si queréis saber quiénes sois, id hacia dentro. Es posible para vosotros ir hacia vuestro interior e invitar, mediante esa interacción de alterar vuestra conciencia, a entrar en contacto con esa chispa de conciencia que sois, para traer de regreso a vuestro llamado estado de conciencia despierta un recuerdo conservado de esa interacción, de ese amor incondicional, de modo que comencéis a comprender que, sin importar lo que experimentéis en vuestro llamado estado de conciencia despierta, vosotros sois todo lo que existe, y comenzáis a captar el concepto de que no podéis fracasar.

Comenzáis a comprender que sois el dios que buscáis, que ese llamado dios existe dentro de cada uno de vosotros. Es lo que verdaderamente sois. Comenzáis a comprender también que, dentro de esta realidad ilusoria, existís en cada átomo de todo el universo. Toda esa comprensión existe dentro de cada uno de vosotros. Todo esto está disponible para cada uno de vosotros; cada concepto de comprender que estáis en control, que sois realmente los creadores de vuestra realidad, que sois el dios que buscáis y que no podéis fracasar, existe dentro de cada uno de vosotros. Podéis tener esa experiencia si vais hacia vuestro interior. Podéis vislumbrar la comprensión del amor incondicional. Y cuando tenéis esa comprensión y retenéis ese recuerdo para traerlo de regreso a vuestro estado consciente, se vuelve mucho más fácil tener autorrespeto.

Se vuelve mucho más fácil amaros conscientemente a vosotros mismos, y también se vuelve mucho más fácil amar a los demás y amar incondicionalmente, hacer las cosas necesarias para permitir que otro, o vosotros mismos, experimentéis esas emociones y sentimientos que deseáis; conocer a alguien, aceptarlo tal como es, conocer a alguien y aceptar sus llamados aspectos positivos y negativos de su personalidad y aceptarlo todo sin juzgar si es correcto o incorrecto; conocer a alguien íntimamente, permitirle experimentar vuestras llamadas debilidades, los hechos, si así lo deseáis, que otros no conocen acerca de vosotros; ser completamente íntimos, permitirnos experimentar seguridad, conocimiento, intimidad, alegría, las experiencias del amor.

Cada uno de vosotros tiene esa capacidad de amor propio y de amar a los demás. Y una vez más, ir hacia vuestro interior, mediante un estado meditativo o cualquier terminología que os guste utilizar para alterar vuestra conciencia, mientras en ese estado alterado de conciencia mantenéis vuestra percepción, y luego ir cada vez más profundo mientras mantenéis una conciencia clara de lo que ocurre en ese estado de conciencia, en ese estado meditativo, y regresar a vuestro llamado estado consciente reteniendo el recuerdo de la experiencia y de la interacción, os permite comprender y obtener una visión de la comprensión del amor incondicional y de quiénes y qué sois realmente: que sois verdaderamente los creadores de vuestra realidad, que sois el dios que buscáis y que no podéis fracasar.

Todo el resto de esta realidad es ilusorio, todo lo demás está sujeto a cambio. Podéis hacer lo que deseéis; no solo podéis, sino que lo hacéis. Existen solamente esos tres elementos que están más allá de vuestra capacidad de cambiar, no solo en este nivel vibratorio, sino en cualquiera de los niveles vibratorios en los que elijáis existir.

Es una ilusión, una ilusión significativa, pero aun así una ilusión, y una en la cual experimentáis muchas interacciones y procesos de creación de realidad, no solo en esta vida, sino también en otras vidas donde interactuáis con diversas entidades que experimentáis en esta realidad y también en otras realidades, en otros períodos de encarnación, donde estáis involucrados en relaciones similares o diferentes con esas entidades e individuos.

Experimentáis todo eso. Cada uno de vosotros existe en esta realidad porque elegís existir en esta realidad. El tiempo es una cuestión de ilusión para vosotros, involucrados en una multitud de procesos de creación simultáneamente, si así lo deseáis. Esto es solamente una pequeña porción de quiénes y qué sois realmente, aquello que experimentáis en vuestro estado de conciencia despierta. Sois todo lo que existe, ni más ni menos que cualquier otra entidad en cualquier nivel vibratorio. Sois el dios que buscáis. No podéis fracasar en llegar a esa comprensión. Todo lo demás es la ilusión.

Ahora, haremos una pausa por un momento o dos. Si tenéis alguna pregunta, estaremos dispuestos a regresar para responderla. Mientras tanto, os recordamos que no estamos separados por el tiempo o el espacio, sino más bien por un nivel vibratorio. Si elegís interactuar con nosotros, solo tenéis que expresar la intención, y recibiremos con agrado esa oportunidad de interactuar y compartir con cada uno de vosotros. Ahora os dejaremos por un tiempo, con amor y con paz.