Confederación

Encontrar el corazón de nuestro ser

Q’uo, 23 de mayo de 1999, meditación del domingo

Pregunta del grupo: La pregunta de esta semana tiene que ver con nuestro tema de hace tres semanas, cuando comenzamos a preguntar sobre la vida devocional y cómo vivirla. Nos gustaría dar seguimiento a esa pregunta preguntando cómo podemos encontrar cada vez más aquello que realmente somos, aquello que es el corazón de nuestro ser.

Somos los del principio conocido por ustedes como Q’uo. Los saludamos en el amor y en la luz del Único Creador Infinito. Estamos muy felices y bendecidos de ser incluidos en su meditación en este día, y apreciamos profundamente su pregunta para nosotros. En verdad, el misterio de la deidad está envuelto en esta cuestión de cómo ser el verdadero yo. Pues, como el conocido como Jim leyó del material de LA LEY DEL UNO más temprano este día, cada uno es el Creador. Y el desafío ante todos los que viven en la ilusión es cómo volverse más conscientes de esa identidad como Creador Infinito.

Los funcionamientos de lo que este instrumento llamaría Dios y los hombres son tan complejos, tan variados y diversos como los granos de arena en la orilla. Es difícil comprender la miríada de chispas del Creador que son, así como ustedes o nosotros lo somos, intentando ser su verdadero ser. Es difícil incluso imaginar que en su planeta, como una pequeña entidad entre un millón o mil millones de otras entidades planetarias, existe una historia tan larga de personas como ustedes intentando sobrevivir, relacionarse entre sí, y alcanzar metas físicas y sociales, mentales y emocionales. Es difícil imaginar los miles de años durante los cuales la experiencia humana ha permanecido básicamente igual. Este instrumento recuerda todas las lecturas que ha hecho a través de una larga sucesión de clases y experiencias de aprendizaje, y no importa el siglo o el milenio, el corazón humano ha permanecido igual: buscando sabiduría, buscando compasión, buscando la verdad, preocupado básicamente por las mismas cosas siglo tras siglo, milenio tras milenio.

A medida que cada entidad se sienta en este círculo de búsqueda, trae a este momento la suma total de todo lo que ha sido vivido, todo lo que ha perdurado a través de las oportunidades y los cambios de la vida diaria. En un campo de energía yace para cada uno la historia de la vida y, llevada a una escala mayor, la historia de ese espíritu cuya envoltura de personalidad ahora ocupa la silla. Pues cada uno de ustedes y cada uno de nosotros tiene una historia tremendamente larga y variada de encarnaciones, experiencias, dones, gracias y oportunidades, y si habláramos de cualquiera de ustedes, de todo lo que esa entidad es, no podríamos agotar el tema en ninguna cantidad de tiempo. Porque cada uno de ustedes es todo lo que existe. Cada uno de ustedes es pleno, completo e infinito.

Como siempre, para quien intenta llegar a un lugar de mayor conciencia, la herramienta de elección es el silencio. En la meditación y en la oración mucho puede lograrse bajo la superficie de ese ser que es cada uno de ustedes. Sin palabras que limiten, sin forma que inhiba, el silencio habla de la manera libre y abierta de la deidad. Cuanto más silencio pueda uno tomar como alimento, más profunda se volverá esa conciencia del Creador hablando dentro de ese sistema de energías que es el ser, que es cada uno de ustedes. Los escuchamos hablar del deseo de servir, del deseo de darse a los demás y a la energía planetaria, y aplaudimos esa esperanza y esa energía, pues cada uno de ustedes fue, en verdad, cuidadoso al incluir dones únicos en la personalidad que eligieron para esta encarnación. Y es sabio buscar los propios dones y encontrar maneras de usarlos en el servicio a los demás.

Quizás podamos decir que cuando se escucha la palabra “sabio” o “sabiduría”, aún no hemos llegado al corazón del significado para esta densidad en particular. La lección que está ante ustedes en este punto sin duda no trata sobre la sabiduría, ni sobre ser sabios, sino más bien sobre descubrir la fuente del amor infinito. La mente racional solo puede hacer hasta cierto punto cuando se trata de buscar el manantial del propio ser. Puede colocarlos en un buen lugar. Puede organizar un entorno para el mejor efecto. Pero una vez que el escenario está dispuesto, parece que no queda nada más que un corazón que late, un cuerpo en reposo, una mente alerta y buscadora que anhela al Creador, y tiempo. Y en este recogimiento de cuerpo y silencio y tiempo está esa sensación de estar solo, de estar quieto y de estar a la deriva. Y la mente racional se pregunta cómo este recogimiento de energía y esperanza y tiempo puede llevar a uno a sí mismo.

La individualidad es algo muy engañoso. No les negamos a ninguno de ustedes su individualidad en absoluto, pero es algo desconcertante en cuanto predispone a pensar que la meta es encontrar más de la propia individualidad, que al volverse más uno mismo, uno se volverá más individualizado. Sin embargo, esta no es nuestra comprensión de la manera en que uno se vuelve más plena o totalmente uno mismo. La mente racional quiere extenderse y atraer todas aquellas cosas que serán útiles y de ayuda en la búsqueda del propio corazón. Existe esa sensación de acumulación, de reunir recursos que serán de ayuda en esta búsqueda. Sin embargo, sentimos que volverse más uno mismo es un proceso de cosas que van cayendo, un proceso de sustracción.

El modelo que damos a este instrumento es el de una entidad que trabaja en dos niveles. En el nivel exterior, el buscador que desea volverse más sí mismo trata con el entorno que lo rodea, intentando colocarse cada vez más en un ambiente que considere propicio para dar sus dones, aprender sus lecciones y cumplir sus promesas en las relaciones y consideraciones éticas, y en todos esos asuntos de honor personal y deber. Hay un beneficio válido que obtiene el buscador cuando simplifica y regulariza su entorno de tal manera que encuentra la fructificación del ser en todas esas formas en que las entidades piensan en ser fructíferas en vocaciones y avocaciones. Hay un trabajo exterior legítimo que es útil realizar, y no diríamos que quien desea moverse más hacia el corazón de sí mismo deba renunciar a trabajar en la disciplina de la personalidad, la purificación de la emoción y el desarrollo de la personalidad mágica. Estos son usos justos y útiles de la mente, de la atención y del tiempo.

Sin embargo, en términos de hacer el trabajo interior, el desafío es encontrar maneras de permitir que aquello que no es el corazón del ser vaya cayendo. No es que uno decida quitar la identificación del yo de este o aquel patrón de vida o distorsión de la mente. El buscador que siente que sabe qué debe soltar para ser más el corazón de sí mismo se está engañando a algún nivel, pues no hay manera desde dentro del yo de ver los patrones de energía que son, en esencia, distorsiones del Único Creador Infinito.

En consecuencia, no existe una manera racional de volverse cada vez menos distorsionado. Trabajar para volverse menos distorsionado es en sí mismo una distorsión, y el buscador que intenta guiarse a sí mismo en los caminos de convertirse en el Creador, en cambio, con mayor probabilidad está desarrollando patrones de pensamiento que son en sí mismos distorsiones adicionales, de modo que se produce una adición de distorsión en lugar de una sustracción de distorsión.

Lo que estamos tratando de decir es cuán fácil es trabajar demasiado en algo que en realidad no es trabajo en absoluto, sino más bien el cultivo de una creciente disposición, y este es el corazón de lo que quisiéramos decir hoy. Existe este lugar de disposición a que las cosas cambien de cualquier manera, aparentemente de forma interna o aparentemente de forma externa, existe esta actitud de posibilidad abierta, de ausencia de miedo al contemplar el presente o el futuro, que es una especie de llave. Y si no pueden hacer nada más de lo que sugerimos hoy sino cultivar una actitud de disposición a dejarse llevar por las mareas del destino, entonces estamos más que satisfechos.

Ustedes son algo que es entero y unificado y simple. Ustedes son amor infinito, luz infinita, energía infinita, reducidos y reducidos hasta que pueden existir dentro de esta ilusión particular, con este tipo particular de vehículo físico, esta envoltura particular de energía que hemos llamado la personalidad. Es como si de un universo infinito ustedes hubieran venido a través de densidad tras densidad y experiencia tras experiencia, mirando y riendo y contemplando y disfrutando, y llegaran a este planeta en particular y dijeran: “Aquí me plantaré. Aquí aprenderé a florecer. Aquí disfrutaré del sol y sentiré la lluvia. Aquí naceré y moriré”. Y descienden a través de los planos internos, a través de cada nivel en el que hacen elecciones, hasta que han elegido este cuerpo, y este tiempo, y este conjunto de circunstancias, y de pronto nacen. Y este es el momento presente de todos los tiempos, este es el lugar entre todos los lugares, esta es la densidad, esta es la experiencia. De alguna manera parece un milagro que está fuera del tiempo, que ha estallado sobre la Tierra como un sol.

Esto son ustedes. Esto es aquí. Y esto es ahora. Piensen en ustedes mismos de esta manera, como un sol o una flor. Cualquier cosa menos un ser humano. Porque pensar en uno mismo como humano es siempre moverse hacia lo exterior. Sin embargo, su verdadero ser no es nada exterior. Su verdadero ser está sin distorsión y es infinito en amor. No podemos enseñarles cómo realizar la compasión. Ustedes no pueden enseñarse a sí mismos cómo realizar la compasión que está encerrada dentro de ustedes. Y aun con el empeño del trabajo más duro y más obstinado sobre el yo, no pueden añadir ni un ápice de compasión a su personalidad. Pueden enseñarse a realizar actos compasivos, pero la llave de esa compasión infinita que verdaderamente es suya no se encuentra dentro de la enseñanza y el aprendizaje. Está encerrada dentro del momento presente, y es cuando entran en el momento presente cuando son vulnerables a una realización más profunda de ustedes mismos.

Así que lo que alentamos hoy es una conciencia más elevada del valor de perderse a uno mismo en el momento presente. Cuando se habla de la vida devocional, nuevamente uno es llevado a pensamientos del mundo exterior. La pregunta que ustedes hacen cuando piden aprender más de su verdadero ser es una pregunta que no tiene respuesta, sino solo una dirección, una dirección que dice “hacia el momento presente, hacia la vida”. No vivir, no un proceso. Sino ese estado de ser que yace más allá de todo proceso. Debería ser absolutamente simple permitir que la distorsión se desvanezca, y sin embargo está tan lejos de ser simple como el desafío del escultor que mira una roca ovoide que desea tallar hasta convertirla en una semejanza. La semejanza habita dentro de esa roca. Es cuestión de ir retirando la piedra hasta que tenga la forma requerida para satisfacer al creador.

Volvamos a la imagen del yo en el agua. El yo tiene una relación con el agua del ser en cuanto el yo es una burbuja sobre el mar del ser que desea disolverse en ese mar, y sin embargo es la esencia de ser un individuo que no puede hacerlo, durante el término de esta experiencia, de esta encarnación. Este no es su tiempo para disolverse. Este es su tiempo para ser una burbuja. La burbuja tiene una piel, la envoltura coherente que mantiene al yo separado del agua. Y dentro de esa burbuja hay, se diría, nada, y sin embargo es dentro de esa burbuja de individualidad donde yace su verdadero ser. Así que pueden aceptar ser esa burbuja sobre el agua, pero están tocando el agua. Son llevados por el agua, y alentamos en cada uno de ustedes un sentido de ese efecto rítmico y pulsante de ola que este instrumento llamaría destino. Tienen poca o ninguna elección respecto a cómo se moverá la ola sobre la cual están sentados. Quizás puedan posicionarse de modo que las olas no los sacudan indebidamente, pero carecen de dirección, excepto por el agua. A donde el agua los lleve, allí irán.

Existe un arte interminable en la observación de esta acción de las olas y en esos intentos creativos de entrar más en congruencia con la línea de energía de esta acción ondulante. Su responsabilidad como envoltura de personalidad es estar presentes durante esta experiencia de individualidad, observar y responder. Al hacer este trabajo exterior, y al mismo tiempo darse cuenta de que son la burbuja en el océano, establecen para sí mismos ese plan de acción de dos niveles. La capa exterior es en gran medida el intento de entrar en armonía rítmica con esa energía del destino que les dará las experiencias que esperaban, esas limitaciones que ayudarán a enseñar, y esas oportunidades de compartir los dones que trajeron consigo, mientras tanto, reservando siempre alguna parte del yo para la experiencia inmediata de zambullirse en el momento presente. Este instrumento hablaba antes del gozo que experimenta al trabajar en el jardín, hablar con la vida vegetal y trabajar con la energía dévica. Ella se preguntaba: “¿Está fuera de proporción con su verdadera importancia?” y nosotros diríamos a este instrumento: “No, no está en absoluto fuera de proporción”. Es un ejemplo en el que este instrumento sí se sumergió en el momento presente para encontrar el corazón de la dicha que hay dentro de cada momento presente.

Alentamos entonces a cada uno a encontrar aquellas situaciones dentro de las cuales es más fácil olvidar completamente el yo y simplemente ser. Para esta entidad en particular, es decir, para este instrumento en particular, estar en el jardín, interactuando con energías de segunda densidad, es un excelente conjunto de condiciones que anima a esta buscadora en particular a salir completamente de sí misma y entrar en el momento. Alentamos a cada uno a encontrar aquellas situaciones que así lo animen. Para algunos, es la gran música. Para otros, es el arte. Para algunos, una caminata por el bosque. Para otros, la contemplación de la estructura del pensamiento que es majestuosa. Lo que todos tienen en común es el resultado, esa explosión del yo limitado hacia el presente infinito. Cada uno de ustedes es una flor. Vuélvanse hacia la luz.

Pedimos a cada uno de ustedes que recuerde la ayuda que espera al buscador. No están solos en su búsqueda de ser. Hay, en muchos niveles, ayuda, guía, aliento y consuelo. Como siempre, alentamos la paciencia, la persistencia y el sentido del humor. Para quienes buscan exteriormente hay muchos logros que pueden señalarse. Para quienes buscan ser verdaderamente ellos mismos solo está la alegría de reventar la burbuja y convertirse en el océano. Los alentamos a continuar esta búsqueda con toda fe y toda esperanza.

Una vez más, agradecemos a cada presente por invitar nuestra presencia a su círculo de búsqueda hoy. Ha sido, como siempre lo es, un placer unirnos a cada uno en este día, y recordamos a cada uno que caminamos con ustedes en todo momento, pues somos uno en amor y en luz y en nuestro vínculo común de buscar juntos al Único Creador. Invitamos a cada uno a llamarnos para profundizar su estado meditativo en cualquier momento. En este momento nos despedimos de este instrumento y de este grupo, dejando a cada uno en el amor y en la luz del Único Creador Infinito. Somos conocidos por ustedes como aquellos de Q’uo. Adonai, amigos míos. Adonai.