Confederación

31 de Octubre de 1976

Yo soy Hatonn. Y los saludo en el amor y en la luz de nuestro infinito Creador. Como siempre, es un privilegio poder hablar con su grupo. Y especialmente enviamos nuestro saludo y bienvenida a aquel que es nuevo a nuestros pensamientos. A él y a cada uno de ustedes les decimos que es un gran privilegio poder servirles compartiendo con ustedes nuestros pensamientos. He dicho que soy Hatonn. Sin embargo, no soy una persona con ese nombre, sino más bien uno de muchos que se identifica con ese nombre. Somos un pueblo que ha venido a su planeta desde lo que ustedes llamarían un planeta que está muy distante en el espacio y en vibración de su planeta. Y nos unimos con muchos, muchos otros pueblos de otras ubicaciones en el espacio, el tiempo y la vibración para traer a su gente en este tiempo un mensaje.

Nosotros, de la Confederación de Planetas en el Servicio del Infinito Creador, hemos venido a su planeta para compartir con su gente un mensaje. Es un mensaje muy simple. Y es muy necesario para su gente en este tiempo. Venimos en respuesta a un llamado que ha surgido de su gente, pues muchos de ustedes en su superficie están buscando en este momento: buscan conocer la razón de su existencia; buscan saber por qué fueron creados y quién es su Creador. Este llamado es tan audible para nosotros a través de lo que ustedes llamarían grandes distancias como si estuviéramos justo a su lado. Y estamos aquí para intentar servir a aquellos que están buscando en este momento compartiendo nuestras impresiones respecto a la pregunta de por qué cada uno de nosotros está aquí.

Nosotros, de la Confederación, no nos colocamos aparte como lo máximo en verdad y conocimiento. No afirmamos ser infalibles. Pero nos sentimos confiados en que, habiendo progresado más allá de ese punto en el que ustedes ahora están experimentando la existencia, podemos compartir con ustedes el entendimiento que hemos adquirido.

Es especialmente importante que compartamos este conocimiento con ustedes en este momento. Pues verán, amigos míos, la razón por la cual su gente está tan ansiosa en este tiempo por descubrir el propósito de su existencia es que en este momento su esfera planetaria está marcando el final de un ciclo de existencia. Y será necesario que su gente, digámoslo así, presente un examen cósmico. Y aquellos que aprueben pasarán al siguiente nivel, y entrarán en la siguiente lección. Aquellos que no aprueben este examen tendrán que repetir este llamado grado terrenal una vez más.

Estamos aquí para ayudarles con este examen. Hemos estado aquí, como ustedes han mencionado anteriormente, durante algún tiempo; como ustedes dirían, durante muchos miles de sus años. Sin embargo, es en este momento que somos mucho más numerosos, pues es en este momento cuando somos más necesarios.

¿Y cuál es este mensaje que hemos venido a darles, amigos míos? Es un mensaje simple. Tenemos un solo Creador y nosotros somos ese Creador. Hemos sido creados por el amor y somos amor. En todas las cosas que aparentemente son tan diferentes existe una unidad subyacente, y esa unidad es el amor. En todas las experiencias que son tan difíciles existe una comprensión subyacente que unifica la disparidad, y esa esencia subyacente es el amor. En su inicio y en su final está el amor. Instintivamente, aquellos en su superficie saben esto, y de este instinto interno han surgido muchas, muchas de lo que ustedes llamarían religiones y filosofías. Y sin embargo, debido a aquellos elementos que son de naturaleza ilusoria, la información se vuelve complicada. Comienzan a hacerse distinciones y diferencias entre hermanos y entre comprensiones. Y la unidad se pierde.

Una y otra vez esto ha sucedido entre su gente. Aquello que comienza en total amor y unidad es dividido y puesto en contra de sí mismo por las comprensiones intelectuales de los hombres.

La naturaleza de la ilusión que ustedes llaman existencia física es tal que el intelecto, por su propia naturaleza, analizará, criticará y discernirá cada experiencia con la que entra en contacto. Por lo tanto, aquello que perciben con su intelecto, aquello que tocan con sus dedos físicos, siempre les parecerá ser de cierto tipo y, por lo tanto, no de un tipo más general. Esto y aquello, y no amor.

Es por esta razón que tan a menudo hemos dicho a este grupo que lo más importante que podemos decirles es que deben formar un hábito de meditación. Solo cuando permiten que su mente intelectual se aquiete para que su ser interior pueda comenzar a funcionar, pueden empezar a darse cuenta de su conexión con el amor infinito del Creador. Entonces pueden comenzar a sentir ese amor fluyendo a través de ustedes y creando una mente de unidad entre ustedes y sus hermanos, ya sean sus amigos, sus enemigos o incluso completos desconocidos. En la meditación pueden comenzar a sentir la fuerza de esa unidad. Pueden comenzar a sentir su propio poder como un hijo perfecto del Creador. Solo en la meditación pueden encontrar estas cosas, pues no son aparentes en su conciencia de vigilia.

Muy a menudo entre su gente se asume que para creer, digamos, para pertenecer a la compañía de los fieles, como podrían decir, es necesario tener una experiencia de naturaleza llamada emocional. Les decimos que, con o sin emociones, con o sin lo que podríamos llamar posibles entusiasmos poco sinceros, su derecho de nacimiento, no como cuestión de fe sino de realidad, es ser un hijo del Creador. Es algo simple, no necesario de creer, sino de experimentar. Esta es otra razón por la cual la meditación es importante. Al escuchar a muchos líderes dentro de su llamada comunidad espiritual, uno podría comenzar a creer que es necesario pasar por diversas experiencias o creer ciertas cosas y aceptar ciertas ideas para entrar en una llamada relación correcta con el propio Creador. Sin embargo, el verdadero hecho espiritual no es de una manera u otra. Es suyo, completamente, individualmente.

Ustedes, en silencio, a lo largo de un período de tiempo, formarán su propio entendimiento del Creador y de su vínculo con ustedes, y de su capacidad para ayudar a su hermano a través de ese vínculo. No hay necesidad de palabras ni de pensamientos si simplemente meditan de manera regular. No es evidente de inmediato, pero el efecto acumulativo comienza a filtrarse en su existencia de vigilia a medida que descubren que esos conocimientos que buscan les son dados de manera simple, surgiendo de su propia mente según se necesitan.

Nos gustaría transferir el contacto en este momento al otro instrumento. Yo soy Hatonn.

Estamos teniendo alguna dificultad con el instrumento conocido como Don y comprendemos, y por lo tanto no intentaremos contactarlo en este momento. Mi hermano Laitos está conmigo en este momento. Y si ustedes son pacientes, nos gustaría acondicionar a cada uno de ustedes en la sala. Haremos una pausa en este momento y nos moveremos entre ustedes. Si desean contacto en este momento, les pedimos que se hagan receptivos y les indicaremos nuestra presencia.

Les agradecemos esta oportunidad de compartir con ustedes. Antes de irme, me gustaría abrir la reunión a preguntas. Si tienen preguntas, por favor háganlas en este momento.

M: ¿Cómo se puede enviar energía de la mejor manera a alguien?

Somos conscientes de su pregunta. Entre su gente no es común ver realmente esas formas de pensamiento que son de naturaleza sanadora o de ayuda. Por lo tanto, es difícil afinar, como podrían decir, esas formas de pensamiento. Sin embargo, la capacidad de enviar formas de pensamiento, o como algunos lo llamarían, orar, es una cuestión de simplemente, de manera confiada y tranquila, visualizar ese objeto o persona a quien desean ayudar y luego visualizar la luz blanca y perfecta y el amor del Creador fluyendo desde el Creador a través de ustedes y hacia ese objeto o persona, de modo que rodee totalmente a la entidad que ustedes visualizan. Esto es todo lo que se requiere. Es muy útil que, cuando visualicen a la entidad que necesita ayuda, la visualicen en su condición real, es decir, en una condición perfecta. Pues aunque dentro de la ilusión sus pensamientos han causado muchas dificultades aparentes, cada entidad verdadera en su forma verdadera es perfecta. Por lo tanto, visualicen esa imagen perfecta rodeada por la luz.

¿Responde esto a la pregunta? ¿O hay otra pregunta?

Interrogador: Si tenemos un trabajo especial que hacer, ¿puede hacerse sin ser realmente conscientes de ello en los niveles de nuestra mente consciente?

Este es un pensamiento profundo, hermana mía. ¿Podemos responder esto en dos partes? Primero, cada uno de ustedes que está en este plano de existencia tiene un propósito que es de naturaleza primaria. Ese propósito es llegar a ser consciente de su verdadero ser y, al hacerlo, comienzan a vibrar en armonía con ese verdadero ser; es decir, a vibrar dentro de las armonías del amor. Este único Pensamiento vibratorio creó todo lo que existe y, a medida que entran en armonía con este Pensamiento, se convierten en un faro de luz que ilumina a todos los que están a su alrededor. Este es su servicio principal. Cualquier otra cosa que tengan que hacer se sirve mejor a medida que ustedes se vuelven cada vez más capaces de ser quienes realmente son. El ser es siempre más importante que el hacer, pues uno actúa desde el corazón, pues uno actúa verdaderamente.

En cuanto a la segunda parte de la respuesta, cada uno tiene misiones que deben ser cumplidas. No es necesario entender a nivel consciente cuáles son estas misiones. Además, estas misiones no necesitan ser grandiosas de ninguna manera. Pues es imposible para ustedes juzgar dentro de la ilusión la importancia de lo que hacen. Aquel que es conocido por ustedes como el maestro Jesús era carpintero, y sin embargo su misión fue grande. También se ha dicho en sus obras sagradas que “los últimos serán los primeros”, y esto es mucho más verdadero de lo que pueden comprender a nivel físico.

Con toda humildad, hermanos y hermanas, hagan aquello que está frente a ustedes para hacer y amen. Pues esta es su primera misión. Si continúan en su búsqueda y en la meditación, serán guiados.

Les diríamos a cada uno de ustedes en este momento que su yo superior y aquellos a quienes llaman ángeles pueden ayudarles, así como nosotros de la Confederación. Solo es necesario meditar. Y estas sugerencias, sentimientos y entendimientos llegarán a ustedes de manera muy simple.

Ha sido un gran privilegio hablar con ustedes, amigos míos. Dentro de su experiencia en este momento, el amor es solo una de muchas, muchas descripciones de sentimientos y pensamientos que ustedes tienen. Y puede parecerles una meta muy distante que todo pudiera ser amor. Sin embargo, aquello que imaginan con agrado como el cielo no es más que la realización final de que todo es verdaderamente amor. No tienen que ir lejos, no tienen que morir una muerte física para entrar en ese Reino de los Cielos. Está a su alrededor. Mediten y busquen su Reino. Como siempre, estamos aquí para ayudarles en su meditación. Si desean nuestra presencia, simplemente solicítenla y estamos con ustedes.

Los dejo en este momento. Soy conocido para ustedes como Hatonn. Adonai, amigos míos. Adonai vasu borragus.