Despertar a la propia identidad espiritual
25 de mayo de 1997
Pregunta del grupo: No hay pregunta del grupo. Hoy hay comida compartida.
Somos aquellos del principio conocido por ustedes como Q’uo. Saludos en el amor y en la luz del único Creador infinito. Estamos muy felices de haber sido llamados a su círculo en este día, y hemos disfrutado de su conversación. Es hermoso para nosotros ver a aquellos de ustedes que han sacrificado mucho para estar dentro del círculo de búsqueda moverse, en formas pequeñas y más grandes, para intentar servir unos a otros mientras cada uno lidia con la dieta diaria de catalizador que es el grano para el molino de la experiencia de búsqueda.
Tenemos una sensación casi de júbilo de “¿De qué hablaremos primero?” debido a su amplio rango de temas y a las posibilidades de relaciones entre varias porciones de aquellas cosas que están en sus mentes en este momento. Y sin embargo, quizá sea mejor volver a un lugar dentro de la mente, dentro del corazón, dentro de esos salones de la eternidad donde verdaderamente existe su ciudadanía, para hacer sonar una vez más la alegre campana de la unión y el amor, pues debajo de todas las ilusiones que provocan, deleitan y frustran a la mente, todas, sin excepción, son engañosas, y más allá de toda ilusión y quimera yace el Uno, ese Pensamiento que es amor en su sentido creativo y ardiente.
No el amor de parejas o amigos o familia, no el afecto, ni el ágape, ni ninguna de las innumerables palabras que existen en su lenguaje, sino un amor que está más allá de cualquier palabra, un amor con el poder de crear y de destruir. De esta sustancia están hechos ustedes, de esta y de ninguna otra. Es la unión de este pensamiento de amor con la luz lo que ha construido el universo entero. Ha hecho todas las ilusiones interpenetrantes de los planos internos y externos a lo largo de la creación infinita. Es ese amor del cual cada uno de ustedes está hecho.
Y si se pudiera decir que el amor tiene un cuerpo, entonces ese cuerpo es esa chispa que no tiene peso, no tiene forma, pero que más específicamente está dentro del corazón de cada uno, en su perfección, sin distorsión, sin dilución, una chispa perfecta de ese amor que creó y envió a cada uno a reunir experiencia, a madurar, a volverse pesado con el fruto del aprendizaje y del amar y ser amado.
Cuán amado es cada uno de ustedes por este amor que los creó y que espera su regreso. Y sin embargo, al mismo tiempo ya están en casa, pues hay dentro una chispa de amor perfecto, pues hay un tabernáculo secreto dentro de cada uno, el santuario del alma donde uno puede dejar las tristes velas, consumidas hasta apagarse, de los esfuerzos del día, del vacío del día, y todas las preocupaciones dentro del mar de confusión en el cual mora su ilusión.
Ese santuario puede ser olvidado. Ese santuario puede cerrarse y volverse polvoriento. Uno espera allí cuyo amor está más allá de toda descripción. Este instrumento llamaría a esta conciencia Jesús. Sin embargo, el conocido como Jesús estaría feliz de que llamáramos a esta energía amor perfecto. Pero este amor perfecto es para ti, único para ti, sin esperar a nadie más que a ti. Pacientemente. Silenciosamente.
Esta energía, esta esencia de amor, espera a que pongas tu mano sobre la puerta, gires la perilla y atravieses, desde ese corazón exterior que ve la luz del día hasta el lugar interior al que solo tú puedes ir. No hay nada en este santo de los santos excepto tú y el Creador y la perfección de esa vibración compartida que es el amor mismo.
Cualquiera que sea el problema, cualquiera que sea la enfermedad de la mente, la emoción, el cuerpo o el espíritu, este amor quiere compartir, quiere abrazar, no desea nada más que morar contigo. No hay juicio allí. No hay ninguna prueba que pasar. Solo hay amor absoluto.
Cuando tu centro del ser mora dentro de ese santuario, el mar de confusión continúa a tu alrededor y nadas y haces muchas cosas y vas a muchos lugares y ves a muchas personas, y sin embargo, mientras exista esa conciencia del amor perfecto, no te ahogas en el mar. No pierdes el ánimo cuando las relaciones no parecen dar fruto ni en aprendizaje ni en paz.
Somos conscientes de que no sería deseable, en términos de aprendizaje encarnacional, que una entidad pasara todo su tiempo en ese tabernáculo secreto, y no sugerimos que el patrón de vida sea cambiado para que el espíritu interno sea contemplado y disfrutado a tiempo completo. Somos conscientes de que ninguno de ustedes desea venir a la encarnación y luego morar en las sombras de esa encarnación.
Más bien, cada uno tiene un sentimiento o una sensación urgente y profunda de propósito. Cada uno de ustedes desea realizar esa verdadera vocación que cada cual siente dentro de sí que ha sido hecha o preparada para cada uno. Y sentimos que este es un sentido o sentimiento verdadero y auténtico, el sentimiento de tener un propósito que es de naturaleza espiritual.
Cuando el alma despierta a su identidad espiritual, junto con la alegría de saber quién se es, llega el honor y la responsabilidad implicados en el sentimiento de que hay trabajo por hacer, y para cada entidad ese trabajo ha sido preparado en el sentido de que cada buscador tiene dones y talentos para los cuales hay un uso.
Animamos a cada uno a fluir con esos talentos, a apoyar al yo en el uso de esos dones que han sido traídos a la encarnación, que han sido cuidadosamente elegidos por cada uno para el servicio externo, para las acciones y los logros que cada uno pueda elegir ofrecer.
Sin embargo, mucho más importante que estos ministerios externos o formas de ser de servicio está, como cada uno sabe, el servicio verdadero y central de cada cual, que es ser el yo, ser ese yo que resuena de la manera más verdadera y más profunda. Fácil de decir; difícil de hacer, ser verdaderamente uno mismo.
Pues ¿cómo puede uno conectarse con el yo? ¿No es más a menudo a través del eco que se recibe de los demás que cada uno ve al yo con mayor exactitud? ¿Cómo puede uno ser y saber que ese es el mejor modo de ser? Los valores de la cultura de sus pueblos hacen que sea muy extraño pensar en cómo ser, pues su gente valora los frutos.
El conocido como Jim decía: “Me gusta hacer que las cosas se hagan”. Y todos pudieron identificarse completamente con este sentimiento.
Ustedes están en una ilusión llena de cosas y quieren ver cosas logradas. Quieren ver por dónde han pasado, y sin embargo, en términos de ser, no pueden ver dónde están, ni dónde han estado, ni hacia dónde van, pues el valor del ser está en su espontaneidad no forzada.
Lo que evoluciona para el buscador, entonces, es el desafío de aprender cómo quitar del yo el material superfluo y ampliar esa libertad de movimiento del espíritu que vibra sin pensamiento, pues hay una vibración nativa que es como la firma de cada entidad.
Conocemos a cada espíritu dentro de este círculo no por el nombre, sino por la música que cada corazón está cantando, ese complejo de tonos y armonías que es cada persona, cada chispa, y cada uno es únicamente hermoso. No hay repetición. No hay posibilidad de aburrimiento al escuchar y unirse a las canciones de cada persona y de cada par de personas en relación, y luego de cada uno dentro del grupo creando esa canción del grupo.
Más allá de la ilusión, más allá del material superfluo, yace la música que está dentro de cada uno, que debe cantar y cantará y canta. El conocido como B decía que la palabra “permitir” le resultaba muy útil y ofrecemos esta palabra nuevamente, pues cada uno ya está cantando una canción perfecta, pero esta es una parte silenciosa y oculta del yo y debe permitírsele el espacio, el lugar y la atención del silencio.
Es por esta razón que a menudo recordamos a cada uno los beneficios de un período regular y diario de silencio. Ciertamente, según escuchamos a través de los oídos de este instrumento, entre los ronquidos de su gata y los llamados de los cuervos, el silencio interior puede no ser literalmente silencioso.
Sin embargo, el punto es intentar, en cualquier caso, el desenganche de la mente de los engranajes que trabajan continuamente y producen tanto para considerar.
No es siquiera importante que ese parloteo del yo sea detenido. Lo que es importante es que se haga el esfuerzo de ignorarlo y de morar con el Uno infinito y de escuchar, de simplemente escuchar ese silencio interior y luego oír la puerta abrirse, y de inmediato sentir la dicha de esa presencia que espera.
Hemos llegado a un punto en el que sentimos que sería útil que se hicieran preguntas. Y en este momento transferiríamos este contacto al conocido como Jim, agradeciendo a este instrumento y dejándolo en amor y en luz. Somos aquellos de Q’uo.
Yo soy Q’uo, y saludo nuevamente a cada uno en amor y en luz a través de este instrumento. En este momento es nuestro privilegio ofrecernos en el intento de responder a cualquier otra consulta que aún pueda estar en las mentes de los presentes. ¿Hay alguna otra pregunta en este momento?
B: ¿Podrías explicar más acerca de lo que realmente es la sanación?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermano mío. En efecto, el área de la sanación es aquella que abarca toda la encarnación, pues la sanación de cualquier distorsión es el equilibrio de esa distorsión de tal manera que las partículas de la experiencia se vuelven completas, que aquello que ha sido rasgado es reunido, y que aquello que ha causado daño es hallado como una porción de la experiencia que ha enseñado una lección que ha sido planeada por la propia entidad, ya sea antes de la encarnación o como parte de la encarnación.
La aprehensión de cualquier experiencia, la percepción de estímulos, son todos medios mediante los cuales el buscador interactúa con su entorno, con su yo más amplio. Así, cuando uno percibe de tal o cual manera, se prepara a sí mismo para la experiencia, pues la percepción, la aprehensión, la experiencia de una entidad es un reflejo de los lentes a través de los cuales la entidad ve.
Al estar sesgada de una manera u otra, la entidad en efecto descarta una porción del yo equilibrado, de modo que gira o atrae a la entidad hacia un cierto modo de receptividad. Existe la frase “ideas preconcebidas”, que es aplicable aquí. Tal como uno concibe que algo es, así se vuelve para esa entidad, y así esa entidad experimenta aquello que ha concebido previamente de una manera que permite que ocurra una especie de danza.
La entidad se enfoca en aquello que percibe y se mueve con ello en su experiencia hasta que hay una fusión armoniosa de entidad y experiencia que ustedes llamarían sanación.
Muchas veces la danza entre la entidad y la experiencia —o, para ser más precisos, entre la entidad y el catalizador— es lo que a menudo se llama una enfermedad o una experiencia desarmoniosa, pues la entidad, o alguna porción de la entidad, es sacada de su equilibrio normal y forzada por el desequilibrio a prestar atención a la danza en la que ahora está comprometida.
Cuando esta percepción y esta danza se logran a nivel mental y emocional, entonces hay un restablecimiento del equilibrio, de la armonía, del buscador. Cuando la percepción está lo suficientemente distorsionada —o quizás deberíamos decir suficientemente ignorada— entonces puede ser que el catalizador sea entregado de la mente al cuerpo y se produzcan dolencias físicas de una forma u otra para garantizar aún más la captura de la atención del buscador.
Este tipo de incomodidad enfoca entonces la atención del buscador en aquel catalizador que no ha sido bien utilizado. A medida que el catalizador es utilizado y la danza se completa, entonces también se logra aquello que se llama sanación.
La sanación, entonces, es ese equilibrio de distorsiones de modo que aquello que es percibido se acerque más al amor, la compasión, la comprensión, la tolerancia, y así sucesivamente, en lugar de las percepciones distorsionadas que surgen cuando el amor no es visto.
¿Hay alguna otra pregunta, hermano mío?
B: Supongo que el equilibrio se logra en relación con el yo así como con el otro yo.
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermano mío. Esto es enfáticamente cierto, pues todo equilibrio debe comenzar con el yo, siendo los otros yoes simplemente quienes desempeñan un papel para la porción del yo que necesita equilibrio.
¿Hay alguna otra pregunta, hermano mío?
B: ¿Qué hace realmente quien sirve como sanador en el proceso de sanación?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermano mío. Quien sirve como sanador proporciona la oportunidad para que aquel que ha buscado sanación abra sus centros de rayo rojo y rayo violeta que mantienen en su lugar el nivel actual de conciencia en su expresión en la encarnación de la entidad, de modo que aquello que ha sido mantenido en su lugar pueda, por este momento, ser liberado, y si es apropiado para aquel que ha de ser sanado, entonces esta entidad en ese momento liberará la antigua manera de ser y aceptará una nueva manera o actitud de ser, siendo este entonces el proceso de sanación.
¿Hay alguna otra pregunta, hermano mío?
B: En los niveles más profundos, ¿es la sanación simplemente la realización de la perfección de la entidad?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermano mío. Así es en efecto, pues cada entidad es una porción del único Creador, completa y perfecta, con el libre albedrío de elegir el camino de su búsqueda.
La porción de tercera densidad de esta experiencia, y de hecho las densidades superiores también en menor medida, es un proceso mediante el cual una entidad ha olvidado una porción de su perfección, ha olvidado su unidad con toda la creación, ha olvidado estas piedras angulares del ser con el fin de poder proporcionar al Creador experiencias que le permitan conocerse a Sí mismo.
Tales experiencias no pueden ser obtenidas cuando cada porción del Creador se conoce a sí misma como el Creador, completa y perfecta. Así, es lo que ustedes podrían llamar un gran servicio y sacrificio que una entidad se involucre en el olvido para poder viajar hacia la creación con el deseo de servir al Creador.
¿Hay alguna otra pregunta, hermano mío?
B: Al responder estas preguntas siento una tensión en mis centros de energía inferiores. ¿Esto afecta de alguna manera el contacto?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermano mío. El impacto es intensificar la búsqueda y, por lo tanto, ayuda a la experiencia general de cada uno en el círculo de búsqueda. La manera y las razones de esta acción y de esta ocurrencia dentro de los centros de energía descritos debemos dejarlas a tu propia discriminación.
¿Hay alguna otra pregunta, hermano mío?
B: No. Muchas gracias.
¿Hay alguna otra pregunta en este momento?
Carla: ¿Cuál es la mejor manera de pensar acerca del dolor emocional de las personas? Tengo puntos gatillo en mi cuerpo que son muy dolorosos, pero se siente bien liberarlos presionándolos. ¿Las personas tienen puntos así para liberar el dolor emocional? ¿Cómo manejarlo?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermana mía. Los puntos de dolor que detonan la respuesta emocional son aquellas áreas que pueden verse tanto física como metafísicamente como nudos o ataduras de porciones de los vehículos físico y metafísico, de modo que cuando uno es capaz de encontrar uno de estos puntos puede enfocar la atención en desatar o liberar el dolor.
En esta experiencia yace todo un campo de descubrimiento, pues cada entidad ha tejido en el patrón de su vida varios de estos puntos, los cuales pueden conducir luego a una comprensión cada vez mayor de la naturaleza de la entidad, llevando eventualmente a la presencia plenamente experimentada del único Creador infinito, muchos pasos a lo largo de este camino.
¿Hay alguna pregunta adicional, hermana mía?
Carla: ¿Tienes alguna sugerencia sobre cómo un oyente como yo puede apoyar este proceso?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermana mía. Escuchar con un oído compasivo, aceptando aquello que se escucha sin juicio, es la actitud más nutritiva que uno puede asumir en una relación de este tipo entre entidades. Las respuestas al rompecabezas, el desentrañar del dolor, es un proceso que solo puede ser realizado por una entidad para sí misma en el sentido último.
Otras entidades como tú pueden proporcionar el oído que escucha, el corazón compasivo y, ocasionalmente, la percepción o la sabiduría para dirigir a la entidad allí donde la intuición discierne que el movimiento y el avance pueden tener lugar de manera provechosa, por así decirlo. Es el propio buscador quien debe comprometer al oyente, quien debe comprometerse a sí mismo, quien debe buscar incansablemente las claves en este proceso de desatar.
Es esta experiencia de desatar aquello que ha sido atado y fusionado lo que proporciona los medios mediante los cuales la entidad eventualmente encontrará al Creador en su interior, y el Creador en su interior llegará a conocerse a Sí mismo más plenamente gracias a la experiencia del buscador.
¿Hay alguna pregunta adicional, hermana mía?
Carla: Solo una más. Has hablado de desatar, pero no has hablado de cortar el nudo, como una madre suele hacer con el cabello de un niño que está enredado más allá de poder desenredarse. No se puede simplemente cortarlo, ¿verdad?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermana mía, y estaría completamente de acuerdo, pues cada porción del nudo es una porción del yo y del único Creador. Si se intenta la cirugía, otro nudo crecerá.
¿Hay alguna pregunta adicional, hermana mía?
Carla: No. Gracias.
Yo soy Q’uo, y te agradecemos nuevamente, hermana mía.
¿Qué es la envoltura de la personalidad?
20 de abril de 1997
Pregunta del grupo: Hoy nos gustaría recibir información sobre la envoltura de la personalidad, la identidad que formamos en esta ilusión. ¿Cuál es su propósito y cómo funciona en nuestra evolución?
Saludos en el amor y en la luz del único Creador infinito. Somos aquellos del principio conocido por ustedes como Q’uo. En este día desean explorar el pensamiento que hay detrás de esa unión entre el cuerpo de segunda densidad y la conciencia de la auto-conciencia que ustedes han llamado la envoltura de la personalidad. Como siempre, nos deleita compartir con ustedes aquellos pensamientos que podamos tener sobre este interesante tema, con la única petición de que cada buscador juzgue nuestros pensamientos según los criterios de su propio discernimiento personal, pues este poder fue dado a cada uno para reconocer aquella verdad que llega en el momento adecuado y al nivel adecuado, ya que esas verdades resuenan clara y distintamente. Si nuestros pensamientos no resuenan como verdaderos para ustedes, les pedimos que los dejen de lado y sigan adelante. Si nuestros pensamientos les brindan un recurso, nos sentimos muy complacidos. En cualquier caso, agradecemos a cada uno de ustedes por llamarnos en este momento, pues verdaderamente es una bendición para nosotros poder servir de esta manera.
A medida que cada uno de ustedes se relaja en esta hermosa tarde de primavera, los alrededores de su morada vibran en un canto interminable de gozo. Cada tulipán y narciso, cada cornejo y brote rojo, abre su flor al aire y se regocija y danza y salta como un cordero. Existe esa dicha del pleno conocimiento, pues cada flor conoce al Creador y nada más que al Creador. Cada animal tiene esa misma conciencia instintiva, ese sentimiento de estar completa y totalmente en casa. Para estas plantas y animales no existe la duda sobre sí mismos. No existe la preocupación por las opiniones propias o ajenas, pues no hay auto-conciencia. Lo que llega, ya sea el viento que azota la flor o la herida que termina con la vida de un pequeño animal, todo es aceptado como perfecto. Si hay dolor, se soporta.
Dentro de esta perfección de la conciencia animal algo es dado y algo es retirado para que la tercera densidad pueda ofrecer sus oportunidades de aprendizaje, crecimiento y evolución del espíritu. En la conciencia instintiva y en el cerebro de ese gran simio sin pelo que es el homo sapiens llega esa sorprendente y asombrosa conciencia de sí mismo. Ya no mira el animal en el espejo y no ve nada o quizá ve otro animal semejante con el que podría querer jugar. Ahora la imagen que devuelve el espejo es ese yo del cual cada ser humano es consciente.
Bloqueado para este ser humano en tercera densidad está ese conocimiento más allá de toda expresión, de la perfección de su lugar en la danza fluida de la vida y el regocijo. No es para el ser humano saber, más allá de toda duda y de toda conciencia, que todo es perfección y que no hay nada más que amor y los ecos rítmicos del amor respondiendo al amor. El gran don de la auto-conciencia camina de la mano con la sorprendente realidad del libre albedrío y coloca al buscador de tercera densidad en un dilema para el cual no existe una respuesta final, al menos no dentro de la encarnación.
Así pues, se da el encuentro entre la entidad biológica instintiva que es el vehículo de la conciencia y el gran Pensamiento original que es conciencia pura y creativa. Esta conciencia no tiene personalidad, no tiene límites ni características que puedan describirse directamente. Los esfuerzos por caracterizar el amor inevitablemente fracasan, pues no importa cuán abundante sea la alabanza al amor o cuán cuidadosamente precisa sea la observación de su paso, el amor mismo permanece como ese creador y destructor que está más allá de toda expresión y velado para siempre en el misterio.
El animal interior es mudo. No habla. La conciencia también es silenciosa y no tiene palabras. Y así, la conciencia no tiene manera de expresarse a esa entidad biológica que los transporta. Por ello, antes de que ustedes, como espíritu, emprendieran entrar en esa gran prueba conocida como encarnación, ustedes y ese yo que es el corazón de su ser, su yo superior, reflexionaron largamente al elegir, del Ser total que existe más allá del espacio y del tiempo, aquellas características del yo ya exploradas que sintieron que serían útiles para traerlos, como entidades auto-conscientes, a ciertas configuraciones de mente, capacidad y energía que les parecían prometedoras, en el sentido de que esos dones, bloqueos y características de todo tipo colorearían, caracterizarían y particularizarían esa luz ilimitada del amor para que la manifestación y el aprendizaje pudieran tener lugar.
El yo que eligió la envoltura de la personalidad no fue un yo que esperara una encarnación popularmente vivida o fácilmente disfrutada. Más bien, fue diseñada para hacer que el yo encarnado se sintiera incómodo en esta o aquella situación, de modo que el yo quedara atrapado en el anzuelo de esta o aquella característica de la personalidad. No esperaban una existencia armoniosa y placentera. Más bien, esperaban que el yo pudiera confrontar, examinar y procesar aquellos aprendizajes sobre el amor, el amar y el ser amado que sentían que aún necesitaban más trabajo. Y en este sentido y con este fin, artística y creativamente elaboraron la combinación de puntos fuertes y puntos débiles que los llevaría una y otra vez a encuentros cara a cara con el yo que espera elegir cada vez más pura y profundamente el amor del único Creador infinito.
Además, cada uno eligió las dotaciones, talentos y dones que pensó que serían más apropiados para compartir como bendiciones con otros. Si dentro de la envoltura de la personalidad existe un don marcado para el arte, para el estudio, para la ciencia, para trabajar con las personas y nutrir familias, o para cualquier talento destacado, esto les fue dado con un propósito.
Sin embargo, no todos los talentos están destinados a usarse de la manera en que uno piensa automáticamente en su uso. Por ejemplo, en este instrumento existe el talento para la danza, el estudio y otros dones que no han sido utilizados en gran medida de forma directa. Y sin embargo, estas dotaciones crean para esta entidad un conjunto de dones que pueden ser utilizados en el movimiento de energía entre aquellas entidades que están alrededor del instrumento y que pueden acudir a esta entidad en busca de consejo u orientación.
Cuando uno observa la personalidad del yo, entonces, casi nunca existe una relación directa uno a uno entre los dones propios y el uso más obvio de estos dones.
Encontramos dentro de la mente de este instrumento, y de hecho dentro de la cultura en la que ustedes viven en general, ese sentimiento de que el yo es la envoltura de la personalidad. Y sin embargo, dentro de cada buscador existe ese llamado a vivir más allá de la personalidad y más allá de lo personal. Existe ese llamado a vivir la vida vivida de manera impersonal.
Y así, la envoltura de la personalidad a menudo es subvalorada y poco apreciada por el buscador espiritual que ve la personalidad simplemente como parte de una ilusión que debe ser trascendida. Sentimos que esta no es una opinión que otorgue la cantidad adecuada de respeto a la envoltura de la personalidad.
Es cierto que está llena de error, en el sentido de que las características de la personalidad inevitablemente colorean, sesgan y predisponen los datos sensoriales entrantes y hacen que el buscador piense y se exprese de maneras sesgadas e imperfectas. Especialmente agravantes para el buscador son aquellos bloqueos traídos a la encarnación que atrapan al buscador y lo sacan del punto privilegiado de plena conciencia de quién es y hacia dónde va.
Pero quisiéramos llamar su atención sobre la virtud de la confusión, la virtud y utilidad de quedar atrapado, de estar perplejo, de ser sacado de uno mismo de tal manera que el yo se revele al yo de forma espontánea. Estas características del yo proporcionan la estructura para el aprendizaje dentro de la tercera densidad.
Presentan al buscador elecciones cuidadosamente orquestadas que están subjetivamente orientadas para ofrecer la mejor oportunidad de polarización de la conciencia. Sin personalidad, sino simplemente con auto-conciencia y la elección frente a uno, el buscador se movería sin error hacia la plena conciencia. Sin embargo, esta conciencia no enseña nada.
No se conecta con esa entidad biológica de una manera que impulse la evolución espiritual. Es la personalidad necia, el ego, el yo que piensa un millón de pensamientos y realiza un millón de actos en su corazón, y solo esa entidad necia la que interactúa con el libre albedrío y encuentra elecciones cada vez más profundas y verdaderas que crean, recrean y vuelven a crear al yo una y otra vez.
Son estas imperfecciones percibidas, entonces, las que hacen esa conexión nebulosa y necesaria entre la conciencia y la manifestación. Por lo tanto, los animamos a gloriarse y disfrutar de su personalidad.
Animamos a cada uno a apreciar el valor real de la confusión. A medida que cada uno se descubre volviéndose demasiado intenso, o demasiado esto, o demasiado aquello, tómense el tiempo para hablarse a sí mismos con ternura y decir: “Sé que te sientes necio, pero esta es la necedad que enseña”.
Por lo tanto, permanezcan en paz y permitan que la confusión haga su trabajo, pues de estas concatenaciones de circunstancias que impactan esa envoltura de la personalidad surgirá el catalizador que le da a ustedes, los buscadores, todo lo que desean: la oportunidad de intensificar y acelerar los procesos de evolución espiritual dentro de la chispa del Creador que es su yo eterno e infinito.
En este momento transferiremos este contacto al conocido como Jim. Agradecemos a este instrumento y lo dejamos en amor y en luz. Somos aquellos de Q’uo.
Yo soy Q’uo, y saludo nuevamente a cada uno en amor y luz a través de este instrumento. En este momento preguntaríamos si pudiera haber más preguntas a las que podamos responder.
B: ¿Podrías aclarar la frase?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermano mío. Nos referíamos con esa frase y el pensamiento relacionado a que las entidades que existen dentro de la ilusión de tercera densidad, los seres humanos que viven sobre su esfera planetaria, no son aquellos que pueden apreciar la plenitud, en algunos casos ni siquiera la existencia, de aquello que ha creado todo, el amor que es la fuerza energizante dentro de la encarnación de cada entidad.
Pues dentro de esta pesada ilusión química existe el recubrimiento y ocultamiento de casi todas las joyas, por así decirlo, que el Creador ha otorgado a cada una de las entidades que habitan esta esfera. La razón de esto es, por supuesto, la capacidad y la responsabilidad de elegir que cada entidad dentro de esta ilusión asume.
El amor que está tan magníficamente formado dentro de cada porción de esta ilusión, aunque siempre presente, siempre está oculto para las entidades que se mueven en su rutina diaria de actividades y persiguen la miríada de objetivos, algunos relacionados con este amor, otros no.
Sin embargo, siempre está este amor disponible para la inspiración, el apoyo y la conexión de todas las cosas unas con otras.
¿Podemos responderte algo más, hermano mío?
B: No, no sobre ese tema. Tengo otra pregunta acerca del arquetipo de la mente, el Loco. Nunca tenemos realmente toda la información que necesitamos para tomar decisiones correctas. ¿Es por eso que se le llama el Loco?
Yo soy Q’uo, y creemos que comprendemos tu pregunta. Pedimos que vuelvas a formularla si no te satisfacemos con nuestra respuesta. El arquetipo del Loco, la entidad que elige, es el arquetipo que puede representar, o que coloca, cada elección dentro de la ilusión como una porción de su forma o personalidad creativa, o puede representar a la entidad que ha sido capaz de dominar las energías de la mente, del cuerpo y del espíritu y que, con ese dominio en mano, ahora es capaz de elegir el camino ulterior de su evolución desde esta densidad.
Así, ves que en algunos casos el Loco es numerado como cero, lo que indicaría la capacidad continua de elegir del buscador neófito. En otros casos el Loco es numerado como veintidós, lo que indicaría a la entidad que ha dominado la ilusión y que ahora procede desde esta ilusión hacia una ilusión más sutil.
¿Hay alguna otra pregunta, hermano mío?
B: No. Muchas gracias.
Y te agradecemos, hermano mío. ¿Hay alguna otra pregunta en este momento?
Carla: Permíteme profundizar un poco. Entonces, cuando nosotros como personas sentimos que conocemos al Creador, ¿no es un conocimiento perfecto porque todavía somos conscientes de nuestra envoltura de personalidad?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermana mía. El sentimiento de conocer al Creador ha sido refinado en algunas de sus culturas en mayor grado, de modo que el conocimiento del Creador aún contiene la existencia de la envoltura de la personalidad que conoce, de tal manera que la entidad que conoce al Creador sabe también que sigue siendo una entidad.
Existe el conocimiento del Creador en el cual la entidad que experimenta al Creador ya no, durante ese conocimiento, se experimenta a sí misma como separada del Creador de ninguna manera. Así, esto es considerado por muchos como un conocimiento superior del Creador.
¿Hay alguna otra pregunta, hermana mía?
Carla: Durante mi canalización tuve la impresión de la fe nadando alrededor en las aguas turbias de la personalidad y de que la personalidad de alguna manera hacía posible la fe. No pude concretar nada para canalizar. ¿Podrías explicármelo un poco más?
Yo soy Q’uo, y soy consciente de tu pregunta, hermana mía.