Confederación
17 de Octubre de 1976
Yo soy Oxal. Saludo a cada uno de ustedes en el amor y la luz de nuestro infinito Creador. Nosotros, de la Hermandad, somos, como siempre, los más privilegiados de estar con ustedes. La Confederación de Planetas al Servicio del Infinito Creador es en verdad una hermandad, mis amigos, y nuestro propósito es uno: compartir con ustedes nuestra comprensión del amor. Somos de un mismo propósito, aunque somos bastante diferentes unos de otros. Pero hemos aprendido, mis amigos, en nuestros viajes, lo que es la hermandad. Si pudiéramos compartir con los pueblos de su planeta esta comprensión, aquellos problemas que cada uno de ustedes tiene con sus hermanos ya no existirían.
Nosotros mismos sabemos que no somos seres perfectos, y que no podemos juzgar ni ser juzgados por ninguno de nuestros hermanos. No hay manera, hermanos míos, de juzgarse a sí mismos o a otros de una manera espiritual. Nunca pueden saber con precisión cómo les va en el camino espiritual, pues aquellas cosas que a sus ojos parecen ser de una manera u otra, buenas o malas, positivas o negativas, pueden, a los ojos del Creador, significar algo completamente diferente.
Es algo difícil abandonar ese juzgarse a sí mismos y a los demás. Es algo difícil amarse a sí mismos y a los demás de una manera totalmente confiada. Sin embargo, esto es precisamente la clave para la comprensión. Si pudiéramos ofrecerles esta comprensión de ustedes mismos como seres que son capaces de muchos, muchos actos imperfectos, pero cuyo corazón es perfecto, entonces habríamos logrado algo grande.
Pues verán, hermanos míos, la hermandad solo es posible al unirse con sus hermanos a través del Creador. Nunca serán uno con sus hermanos en el nivel de hombre a hombre, o de hombre a mujer, pues las imperfecciones generan descontento y los malentendidos siempre ocurren. Sin embargo, por la gracia del Creador dentro de ustedes y dentro de su hermano, existe un vínculo tan fuerte y tan perfecto que puede hacer que las personalidades más opuestas y diversas sean una sola. Puede hacer que la situación más poco armoniosa llegue a la armonía. Y esta transformación ocurre cuando un hermano deja de buscar a otro hermano en el amor, y busca únicamente regocijarse en el Creador que está en su hermano, sea este amigo o enemigo.
Existe tal confusión entre sus pueblos, una confusión terrible y ruidosa, en la cual ustedes hablan incesantemente de lo correcto y lo incorrecto, en la cual sus pueblos juzgan y aceptan juicios y pasan interminable, interminable tiempo en discusión. Sin embargo, la armonía nunca llegará en ese nivel; lo correcto y lo incorrecto nunca serán descubiertos en ese nivel. Desde la relación más pequeña hasta las relaciones más grandes de sus naciones, la hermandad nunca puede lograrse por la razón, sino únicamente, como ustedes lo llamarían, mediante la oración y la meditación.
Las personas no son iguales, sin embargo el amor las ha creado a todas. Y el Creador dentro de ellas es digno de amor, es el amor mismo, y puede hablarte de amor frente al aspecto más inarmonioso en el plano externo. El camino espiritual no es fácil. Ustedes lo han sabido, mis amigos, desde hace algún tiempo. Y cuando les decimos que nuestro mensaje es simple, no pensamos ni por un momento que sea algo sencillo de poner en práctica. Ha sido escrito en sus obras sagradas que el maestro que enseña la conciencia de Cristo no trajo paz, sino una espada. Y esta es la espada que les pedimos aceptar en sus vidas, la espada de no juzgar, la espada incluso de estar dispuestos a parecer insensatos a los ojos de otros. Porque cuando uno no juzga, cuando uno está dispuesto a confiar en el Creador, aquellos que rodean a esa persona pueden pensar que es insensata. Además, existe una gran satisfacción en el amor de una personalidad en, digamos, la venganza o el desquite. Pero lo que ustedes están haciendo, mis amigos, cuando responden a quienes los juzgan con un juicio de respuesta, es acumular su karma, como ustedes lo llamarían, en ese mismo momento. Sin embargo, su karma hacia ellos no ha sido saldado, y ustedes responderán por ese karma. Mucho mejor es permitir que el karma que ha llegado a ustedes muera, al perdonar, y en ese perdón, el karma que se refleja desde ustedes queda satisfecho.
Lo que sea que alguien haya hecho contra ustedes, déjenlo terminar allí, hermanos míos. La hermandad nunca es una asociación igualitaria, pues cada hermano dará más de la mitad; así le parecerá, porque ese es el modo de aprender. Ustedes son su hermano. No piensen en igualdad; piensen en encontrar más espacio en su corazón para el perdón, la comprensión y la compasión. No están haciendo esto por otro. Lo están haciendo por su hermano, que son ustedes mismos.
Yo soy Oxal. Me gustaría hablar a través de otro instrumento en este momento.
Yo soy Oxal. Ahora estoy con este instrumento. Hablamos a menudo de hermandades y de amor. Hablamos a menudo de muchas cosas, sin embargo, con mayor frecuencia hablamos de la necesidad de la progresión personal mediante el uso adecuado de sus experiencias y mediante la dedicación a sus meditaciones. Es para ustedes comprender que progresan no solo para ustedes mismos, sino para el beneficio del universo, para el cumplimiento de la voluntad del Creador. Pues como han aprendido, y como lo expresamos, todas las cosas son en verdad una con las demás, y una célula, por así decirlo, no puede vivir sin reflejar ese crecimiento en las otras. El universo se expande eternamente y se vuelve más iluminado, al igual que ustedes. Ustedes, mis amigos, son los reflectores de la luz del Creador, y a medida que su capacidad de reflejar aumenta, ese reflejo de luz a través del universo se intensifica, para que pueda extenderse hasta los confines más lejanos y ser compartido con sus hermanos.
Ustedes son el espejo de la verdad y de la luz. Cada individuo debe asumir sobre sí mismo las responsabilidades de lo que ustedes llamarían luz, y esto es progresar espiritualmente, permitir que el amor tome forma dentro de ustedes y compartirlo con quienes los rodean. Es su responsabilidad abstenerse de aquellos caminos de expresión que serán negativos, no solo para ustedes mismos sino para quienes los rodean. No deben entregarse a actividades mentales que sean perjudiciales para ustedes o para su hermano: actividades como el juicio, actividades como la posesión o limitar de cualquier manera los pensamientos o acciones de otro.
Mis amigos, ustedes son seres ilimitados y viven una experiencia ilimitada. Pueden aceptar sobre ustedes esas limitaciones mediante las cuales inconscientemente desean aprender, pero cuando terminen con ellas, las liberarán y reconocerán la capacidad dentro de ustedes para crear y para llegar a ser iguales, o más bien, volverse conscientes de su igualdad con toda la humanidad y con todas las cosas del universo.
Lo que ustedes hacen consigo mismos no solo se hace a ustedes, sino que se hace a todos los que los rodean. El Creador no encuentra separación entre ustedes y su hermano, pues sus campos de energía coinciden y se entrelazan para presentar un campo de energía grupal que refleja la luz y la sabiduría que contiene. La motivación propia en su camino de evolución es importante. No debe ser por ustedes mismos que deseen progresar, ni por su prójimo. Debe ser por el beneficio del Creador y de toda la Creación, sabiendo que ustedes son una parte, que son importantes y que son capaces de ayudar a manifestar el amor y la luz con mayor claridad en todo el universo.
Ustedes son instrumentos de muchas, muchas maneras, y pueden elegir qué formas de instrumentalidad desean usar. Sin embargo, sepan que aquello que eligen debe ser perfeccionado, y que para perfeccionarlo deben permitir que fluya libremente desde el Creador. No bloqueen su instrumentalidad por falta de fe en Su capacidad de obrar a través de ustedes y en Su disposición para perfeccionarlos. No teman, mis amigos, pues el miedo es el creador de esa experiencia. La ausencia de miedo trae armonía a la experiencia. El miedo que encontramos en su gente se refleja alrededor de ellos y atrae hacia ellos aquello que temen.
Esto, mis amigos, es una razón por la cual debemos comunicarnos con ustedes de esta manera, pues somos temidos por sus pueblos y nuestra presencia aumentaría esos temores. Y ese no es nuestro deseo. Somos servidores de nosotros mismos y de ustedes, nuestros hermanos, y por encima de todo somos servidores en nombre del Creador. Cuando se nos haga saber que podemos habitar entre ustedes en armonía y ser aceptados como sus hermanos, permaneceremos, sirviendo de las maneras en que podamos, y trayendo a ustedes, el pueblo de la Tierra, nuestro conocimiento y nuestra luz. Llámennos cuando lo deseen, para cualquier ayuda que necesiten, y proporcionaremos esa ayuda que sea conforme a la voluntad del Creador. No pidan nada en sus oraciones, ni a nosotros ni al Creador, que sea de naturaleza egoísta. Pidan ser guiados como servidores y todo lo que necesiten les será proporcionado. No busquen la conciencia espiritual, sino una demostración de la verdad; busquen esa conciencia espiritual para convertirse en la verdad. Para que ustedes reciban el derecho de demostrar y compartir con otros la verdad que son, primero deben convertirse en esa verdad y comprensión, y fusionarse completamente con ella en el aspecto universal de la luz. Deben ser uno con el Creador, pues Él es la verdad, y a través de Él reflejarán esa verdad a otros.
No están solos, mis amigos. Ustedes se encuentran junto al Creador y a sus semejantes al borde de una civilización que ha de surgir mediante sus acciones, una civilización en la cual el ser humano puede acercarse unos a otros de las maneras que han sido destinadas: en armonía y en servicio mutuo y en sintonía con su Creador.
Nosotros, de la Confederación, les damos las gracias por aceptarnos en su conciencia. Les aseguramos que solo procuraremos hacer aquello que sentimos que es de mayor beneficio para sus pueblos. Ha sido nuestro privilegio estar con ustedes esta noche, y esperamos nuevamente encontrarnos con ustedes. Sin embargo, sepan que siempre estaremos con ustedes, dentro de su corazón. Llamen al amor, y allí estaremos. En el amor y la luz de nuestro infinito Creador, los dejamos en este momento. Soy conocido como Oxal. Adonai vasu borragus.
Yo soy Laitos, y los saludo en el amor y la luz del infinito Creador. Es nuestro privilegio especial trabajar con rayos de acondicionamiento al intentar preparar nuevos instrumentos, y en este momento, si tienen paciencia con nosotros, nos gustaría intentar trabajar con aquel conocido como B. Si él se relaja, intentaremos enviarle unos pocos pensamientos simples. Si se relaja e intenta expresar nuestros pensamientos tal como se los damos, sin analizarlos, sería nuestro privilegio hacer contacto con él. Yo soy Laitos.
Estoy nuevamente con este instrumento. Estamos teniendo cierta dificultad para hacer contacto con el conocido como B, debido a un tipo muy común de dificultad en este tipo de comunicación…
… nuevamente, sin vacilación. De esta manera, el flujo de nuestros pensamientos no será interrumpido. Nos gustaría intentar una vez más hablar unas pocas palabras a través del conocido como B. Yo soy Laitos.
Estoy nuevamente con este instrumento. Agradecemos al conocido como B por la oportunidad de acondicionarlo, y le aseguramos que el contacto tendrá lugar. Es solo cuestión de familiarizarse con nuestra técnica de expresar nuestros pensamientos. Si tienen paciencia con nosotros, también intentaremos acondicionar y contactar al conocido como P. Nuevamente decimos: relájense y ábranse a nuestros pensamientos. A medida que reciban un pensamiento, simplemente exprésenlo, sin importar lo que puedan pensar de él, pues de esta manera podemos hablar a través de ustedes, y de ninguna otra, sin utilizar un tipo de rayo más físico que el que preferimos usar. Deseamos hablar solo unas pocas palabras a través de la conocida como Paula, si ella se relaja y se pone disponible. Yo soy Laitos.
Estoy nuevamente con este instrumento. Como diría este instrumento, ya que estamos en ello, nos gustaría acondicionar al conocido como G. Somos conscientes de que en este momento él no desea convertirse, por así decirlo, en un canal vocal, pues aún está intentando asegurarse de nuestra presencia. Por lo tanto, simplemente intentaremos darle energía de tal manera que pueda ser consciente de ella. Si tienen paciencia con nosotros, lo acondicionaremos.
Yo soy Laitos. Les agradezco nuevamente por tener la paciencia de permitirnos trabajar con ustedes. Este tipo particular de comunicación por contacto es algo aburrido de aprender, somos conscientes de ello, sin embargo, sin que estos canales se desarrollen, nos encontraríamos tristemente con escasez de canales cuando sean necesarios.
Antes de dejarlos, me gustaría abrir la reunión a preguntas. ¿Hay alguna pregunta en este momento?
Interrogador: ¿Puedes decirme algo acerca de la civilización, la gran civilización?
¿Te refieres a una civilización en el tiempo presente? ¿En este planeta?
Lamentamos. El instrumento no sabe de qué estás hablando, lo cual hace más difícil dar la respuesta a través de este canal. Pero lo intentaremos.
Estamos teniendo dificultad con este canal, y debido a ello intentaremos responder a través del otro instrumento. Yo soy Laitos.
Yo soy Laitos. Como muchos de ustedes saben, la civilización, como ustedes la llaman en su planeta, ha tomado muchas formas a lo largo de las eras. Ha habido períodos que han sido considerados como eras doradas dentro de esas civilizaciones. Han existido eras doradas en muchas, por así decirlo, de sus civilizaciones nacionales. Ha habido imperios de gran magnitud a lo largo de sus historias de los cuales ustedes tienen conocimiento. Sin embargo, ha existido en su planeta, como muchos de ustedes han aceptado, esa era a la que ustedes se refieren como la Atlante, un lugar y un tiempo en su planeta en el cual el hombre evolucionó de la mano con su Creador. Un tiempo en el que no había limitaciones en sus expresiones, y no había transmutaciones ni implicaciones dentro de esas expresiones. Un tiempo de gran, digamos, capacidad, tanto técnica como espiritual.
El tiempo está amaneciendo en su planeta. Los pueblos de esa era son ustedes. Esa era, mis amigos, fue traída entre una experiencia de destrucción, porque se dio a conocer que si ustedes se hubieran entregado y comenzado la transmutación y las indulgencias físicas, por así decirlo, entre la gente de ese tiempo, trajeron sobre sí mismos lo que ustedes llamarían una responsabilidad kármica, para una vez más evolucionar a través de las experiencias que los llevarían de regreso a la realización de esa era dorada, una era de perfección en el plano físico.
Mis amigos, una vez que alcanzan una armonía absoluta, sigue siendo su elección regresar, y mientras están bajo las influencias de lo sensual y lo físico, son continuamente bombardeados por esta elección. Esto trajo, por así decirlo, la destrucción de esa era dorada, sin embargo, no se interpondrá en su camino. Pues el ser humano en el planeta Tierra —aquellos que son, digamos, de naturaleza seria— está dedicado a absolver esas experiencias que son destructivas, para traer ese día de amor entre todos en su planeta. ¿Es esto suficiente?
… digamos, de lo que ustedes llamarían comunicación telepática. Nosotros iniciamos y enviamos al instrumento pensamiento. Y a medida que el instrumento se sienta y aclara sus procesos de pensamiento, se realiza la recepción. Y generalmente, al recibir pensamiento de nosotros, las experiencias iniciales de…
… si en verdad el pensamiento proviene de una fuente ajena, digamos, o uno auto generado, y esto en sí mismo es una comunión de nuestros pensamientos. Sin embargo, esto genera confusión, pues existe la expresión de ello. Para que puedan recibir con claridad, la comunión de pensamiento que se experimenta no debe ser de cuestionamiento, sino de receptividad, y deben confiar en su capacidad de saber que siempre está presente para transferir los pensamientos que reciben de manera adecuada y oportuna a través del instrumento.
Y deben entender que nos comunicamos de manera conceptual: a medida que progresan y reciben el concepto, este debe ser filtrado a través de su intelecto y a través de su almacén de vocabulario, y la expresión de ese concepto es manifestada. Y esta es la comunión de pensamiento que se desea. Y no deben temer a su propia capacidad de discernir la fuente de la cual ha provenido la información.
Ustedes saben desde su interior si desean aceptar o rechazar los conceptos, y como instrumento son libres de anular cualquier recepción simplemente deseando que se detenga y negándose a expresarla. Muchas veces, nuestros instrumentos, mientras aprenden, y en ocasiones incluso aquellos que están bien establecidos, intercalan inconscientemente partes de su propio pensamiento. Sin embargo, mis amigos, si esas partes intercaladas fueran, digamos, perjudiciales para aquello que deseamos expresar, entonces no utilizaríamos ese instrumento. Si investigan ese tipo de instrumentalidad de la que hablamos, encontrarán que ha habido muchos que han deseado lograr el contacto, y que la mayor parte ya no expresa esta forma de comunicación. Muchos han elegido por sí mismos rechazar ese flujo de información, y muchos, mis amigos, han sido rechazados por nosotros cuando han hecho un mal uso de la información que han recibido. No nos situamos en juicio, pero no permitiremos el mal uso por parte de nuestros instrumentos de aquello que deseamos compartir.
Si no hay preguntas, los dejaremos. Estamos agradecidos de estar con ustedes, y siempre permaneceremos. Nuestro amor y nuestra luz, y los del Creador, estén con ustedes. Yo soy Laitos. Adonai. Adonai. Adonai vasu borragus.